Segunda parte - "¿Comenzar?"

1919 Palabras
Alex me apretaba fuerte la mano. El ambiente era frío y verdaderamente aterrador, pensé que era un horrible lugar para un niño de tan solo siete años. Los dos esperábamos sentados en el escritorio del director del Internado. Los dos lo suficientemente conscientes de lo que estaba pasando. Alex volvió a apretar fuerte mi mano cuando la puerta se abrió. Mis piernas estaban cubiertas con finas medias largas negras que hacían ver aún más elegante mi traje y mis zapatos, y aún así, sintieron la brisa que trajo el director consigo. - Bien... _____(tn y apellido) Hemos tomado una decisión -Me puse de pie para extenderle mi mano y saludarlo. Alex ahora se sujetaba de mi falda.- - Tranquilo cariño -le susurré. El escondió su rostro.- Lo siento, ¿me decía, Director? -continué con un tono firme que me aterraba incluso a mí. Era falso- - Le decía, señorita, que hemos tomado una decisión. Hace unos meses, -miró en su agenda, y continuó, arreglándose la corbata y rascando su blanca barba- once meses. Se presentó con la intención de obtener la tenencia del alumno Alex _____(tu apellido) y hoy, mi equipo y yo revisamos el papeleo de su padre, su testamento y notas firmadas y específicas. Usted, no puede tener la tenencia de Alex hasta que cumpla los diecinueve años y pueda pedirlo nuevamente. Ahí nuestro equipo evaluará las características de su vida y será tomada una segunda decisión. No estaba segura de que Alex, entendiera la gravedad de la decisión, en ese momento recordé que cuando llegamos por primera vez aquí, relacionó inmediatamente al Director con Dumbledore y que desde ese momento, le teme. Lo alcé entre mis brazos y lo abracé tan fuerte como pude. El no dejaba de preguntarme si me iba, y a decir verdad, sería muy doloroso describir esa situación. Habían pasado once meses exactos desde que me había marchado de mi hogar, para volver a Latino-américa ____(tu país), a conseguir la tenencia de mi hermano. La única persona en el mundo que me quedaba y sí, había fracasado. Tenía desgarradoras ganas de llorar y rendirme, pero los ojitos de mi hermano me pedían a gritos que sea fuerte y que siguiera. Así como él era lo único que tenía, yo era lo único que él tenía también, y no podía dejarlo. Las visitas eran cada tres meses. Según los directivos, así los niños podían centrarse más en su educación y juegos y no sufrirían la pérdida de sus seres queridos. ¡Qué sarta de estupideces! Como si un niño de siete años cuyos padres murieron y lo dejaron a cargo de uno de los internados más estrictos del mundo fuese a estar pensando en juegos y matemáticas. Pensé. Tenía a mi hermanito abrazado a mí, pero ya estábamos fuera de la institución. - Lamento haberle dado tal angustiosa noticia, ______(tu apellido). Haré lo posible para que Alex esté con su hermana. -Dumbledore acarició el cabello de mi hermanito, no era tan malo como creíamos- - Está bien, lo entiendo. Sé que las reglas no la pone usted. Fue mi padre el de las decisiones erróneas. Le agradezco mucho su tiempo. -bajé a mi hermanito y besé su frente. Saludé al director- - Los dejaré que se despidan unos minutos. Espero volver a verla en unos meses. -mencionó y se marchó. Ya no tenía que fingir ni soportar el dolor que mi cuerpo y alma estaban soportando. Besé una vez a Alex y le dije que lo amaba, más que a nada en el mundo y le prometí que volvería en un abrir y cerrar de ojos. Le dije que le hiciera caso a Dumbledore y que le había dejado muchos cuentos y cd-s con música para que su maestra le enseñara en su tiempo libre- Por la noche volé hacía mi hogar. Tomé unas pastillas para dormir, mi cabeza no dejaba de dar vueltas, no podía dejar de pensar en mi fracaso respecto a Alex y en sus ojos tristes despidiéndome. Maldije a mi padre. Jamás se había ocupado de nosotros, siempre sus negocios fueron primero. Se muere, y los separa con un maldito testamento. ¿Quién se creyó que era? Yo ayudé a mi madre hasta que decidió abandonarnos, yo cuidé a Alex durante el tiempo que ninguno de los dos estuvo. Yo vi crecer siete años a mi hermano y de un día al otro me lo arrebatan y solo me dejan verlo una vez tras meses. ¿Eso era justo? No dejaría de pelear, estaba decidida. Terminaría la estúpida escuela secundaria y lograría mis objetivos. Cuando el efecto de las pastillas caducó, me desperté. Soñé con los amigos que dejé atrás hace once meses, una sensación de amargura se apoderó de mi cuerpo y luego ansié llegar lo antes posible para visitarlos, y por fin, contarles qué me estaba pasando. Una vez frente a mi casa, me sentí un desastre al ver a mis plantas muertas. Era obvio, ¿no? Estúpida _____(tn). Entré y lo primero que hice fue quitarme esa ropa de señora de cuarenta años. Me puse mi atuendo de entre-casa y me preparé un café. Ya no quería dormir, y eran las nueve de la mañana. Tenía muchísimas cosas por hacer. Mientras tomaba mi café prendí la televisión, cambié de canales, hasta que uno en especial me llamó la atención. ¿Mark? Oh por dios, ¿ese es Mark? ¡Y ese es Jaebum! ¡Oh por dios, son ellos! escupí mi café, por poco daba saltitos. Una persona comunicaba que GOT7 se presentaría en un importante teatro de la ciudad el sábado por la noche. Dios, cómo lamenté estar sola en ese momento, quería correr a pedirle a todo el mundo que asistiera a ese show, y decirles cuán geniales eran. Cuando calmé mi histérica emoción, volvieron a mi las ganas de visitarlos y explicarles qué sucedió el día en el que me marché, pero se intensificaron con las ganas de felicitarlos por el éxito que habían ganado. Luego pensé que seguramente tendrían muchas fans, siete jóvenes atractivos bailando y cantando perfectamente, yo sería solo un cero a la izquierda. ¿Pero, acaso no iba a hacerlo?. No tardé en cambiarme, me dirigí a la casa de Junior. Estaba tan nerviosa que mis manos no dejaban de temblar, realmente no sabía que esperar de mi, ¿cómo reaccionaría? ¿me abrazaría? Sólo Dios sabe cuanto he deseado un abrazo de Junior. Toqué el timbre de la casa. Su madre salió unos minutos más tarde y corrió a abrazarme. No podía dejar de sonreír. Ella me miró de arriba a bajo y luego su gesto cambió. Todo su rostro decía "oh que pena, no lo conseguiste" - No importa, la próxima vez lo conseguiré -mencioné. Ella volvió a sonreírme- - Cariño, no sé que decirte. De verdad he rezado por tu causa, ¿quieres entrar a tomar un té y me cuentas? - Claro, gracias. -dije y entramos a su casa. No podía dejar de mirar hacia todos lados, ¿Junior? ¿Y Junior? ¡Vamos ____(tn) pregúntale por Junior!- - Estoy segura de que a Junior le hubiese encantado recibirte también... -comentó. Sentí una desilusión instantánea- - Oh... ¿no está? -pregunté ilusa- Yo... he visto las noticias, y... quería felicitarlo - Él salió del país. Pero justamente esta tarde estará aquí. Desde que te marchaste ellos no han parado de crecer -Genial, yo me había perdido absolutamente todo. ¡Ni que me hubiese ido años!- Los chicos no han dejado de preguntar por tí. Junior les contó que yo sabía sobre tu viaje, y cada vez que podían me interrogaban -la miré suplicante.- Quédate tranquila, no he dicho ni una sola palabra. - Gracias. Lamento haberle dejado el peso a usted, creí que sería mejor contárselos cuando volviera - Estoy de acuerdo, cariño. ¿Quieres quedarte a almorzar? -dijo bebiendo un sorbo de su té- - Le agradezco, pero tengo cosas pendientes por hacer. Supongo que haré tiempo para recibir a los chicos en el aeropuerto Conversamos más de dos horas. Los tés de esa mujer eran la mismísima gloria. Luego fui a hacer compras y me encargué de mis plantas. Limpié un poco y fui a la escuela a llevar las notas de mis evaluaciones, mientras estuve afuera tuve que estudiar y rendir mis exámenes allí, pero mi original escuela decidía si dejarme pasar de año o no. Por suerte mis notas eran buenas, así que tenía esperanzas. Cuando terminé mis tareas, fui al aeropuerto. Revisé mi celular un par de veces y busqué información en sitios pequeños de fans. Nadie sabía una hora exacta, pero supe que estaba bien ubicada cuando un montón de niñas con carteles y muy histéricas gritaban hacia una dirección. Sólo esperé una hora, y los ví caminar rápido hacia la salida. Me pregunté si realmente los conocía. Ellos tenían los rostros tapados, atuendos elegantes y saludaban rápidamente a las niñas. Vi a Junior salir por último, el llevaba anteojos redondos, una remera manga larga blanca, pantalones que dejaban ver sus tobillos y zapatitos. Sentí un vuelco en el corazón. Se veía, simplemente hermoso. Junior no quitó la vista de su celular ni un segundo. Me acerqué un poco, solo para ver la locura de cerca. Junior comenzó a mirar hacia todos lados de una forma brusca. Me reí ante su reacción repentina. Pero me preocupé cuando corrió hacia Jaebum y le mostró su celular. ¿Estaría sucediendo algo grave? Me acerqué un poco más, pero dos fotógrafos me derribaron, dejándome tendida en el suelo. Una mujer mayor me ayudó a ponerme de pie, supe que era en vano. Intenté salirme de entre la multitud y me dirigí hacia la puerta. Los miré una vez más. Estaba más cerca, ellos estaban firmando autógrafos. - ¿______(tn)? -escuché un grito y mi corazón se detuvo. Miré hacia todos lados y luego noté que la persona que había gritado era Bambam. Me hizo señas para que saliera por el lado en el que ellos saldrian. Las chicas no tardaron en darse cuenta que él me señalaba a mi. Un hombre gigante me jaló del brazo y me sacó de la multitud. Salimos.- - Oh... por... dios-exclamé. Los siete me miraban con caras de ver un fantasma- ¿Cómo es que esta locura...? Wow yo... -ni siquiera me salían las palabras, estaba quedando como una idiota. Supe que debia hablar rápidamente- Chicos, yo... me fui porque, lo siento, lo siento mucho yo de verdad, miren, los felicito. Yo...-Simplemente no podía hablar. Jackson se acercó a mi y me abrazó de golpe. Eran demasiadas sensaciones para un día. Sólo rompi en llanto.Supuse que su abrazo liberó toda la presión de estos nueve meses- - Oye, tranquila, tranquila nena -Jackson limpió mis lágrimas. Todos se acercaron de a poco y me dieron grandes abrazos.- - No puedo creer que estés aquí pequeña -dijo Jaebum y me abrazó levantándome a upa- Todos me hablaban a la vez y sonreían. Me mostraban la cantidad de personas que gritaban por ellos y Mark no dejaba de repetir "Son nuestros fans". Me daba tanta alegría verlos así. Pensé que la vida estaba siendo justa al menos con alguien. La sonrisa de Youngjae brillaba aún más y Yugyeom no encontraba siquiera las palabras para contarme todo en menos de dos segundos. Junior salió. Me miró y todos voltearon a ver la situación. El acomodó su cabello y anteojos, luego desvió la mirada y entró a una gran camioneta negra.
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