Habían pasado seis noches desde aquel suceso en los cuales Clayrer nunca me envió una señal de vida, incluso en las prácticas este no apareció, tanto que todos llegaron a murmurar que el vicepresidente estaba fuera, y que era una pena él no tenerlo cerca. Aquello me hacía sentir peor, porque me creía la culpable, porque de cierto modo lo era, en esa semana, tampoco había visto a Desmond rondar la Corporación, al parecer todo se preparaban para el gran escándalo. Fue una noche en donde todo cambió, tuve una visita, y esta fue Elián, quien con una botella de licor entró al lugar, únicamente se dedicó a beber frente a mí sin murmurar una sola palabra, fueron bastantes minutos en silencio. —Tengo penas— me dijo cuando la explicación fue más que necesaria, cuando mi límite estaba cerca de

