Capítulo 5:La fiesta de la Facultad

1595 Palabras
—He oído de ti —dice mirándome fijamente, es más alto que yo así que saco mi vista de sus labios para dirigirla a sus ojos. —¿Ah sí? —  —Bueno por tu apodo, “El ángel de la seducción” —dice, yo sonrío de medio lado. —Bueno, no puedo controlar los apodos que me pone la gente —digo encogiéndome de hombros, me cruzo de brazos, estoy esperando que diga lo que realmente quiere decir. —Los hombres mejor dicho —dice levantando una ceja. —No me acuesto con cualquiera si eso es lo que estás tratando de decir, los selecciono, pero eso a ti no te importa, así que si ya tienes tu teléfono podrías mover tus piecitos e irte —digo calmada. —No insinúo nada —dice, yo ruedo los ojos. —Mateo, ¡no se que sigues haciendo aún aquí! —digo, él se encoge de hombros y sale por la puerta. —Eres de esas chicas —dice, me enfurezco. —¿De esas chicas? —digo mirándolo desafiante. —De una noche —dice encogiéndose de hombros, yo suelto una risa amarga. —Y ¿acaso tu no haces lo mismo? —le pregunto, luego muevo la cabeza—. Sabes que, anoche no parecía que pensarás así de mí cuando lo hacíamos, pero que poco me importa nene, no vengas hoy, de seguro encuentro a otro, los hombre me llueven, me han dicho cosas peores que está, ¡lárgate de mi casa! —digo, Mateo sale sin decir nada. Me doy vuelta bastante molesta, no debí acostarme con él, ahora será demasiado tenso tener que entrar juntos al matrimonio de Stefan, y espero que no tengamos que hacer ensayos. Es un idiota como todos, bueno que puedo esperar de los hombres, claro, esta bueno, pero yo lo estoy más y como dice la ley de pinocho, se va uno y llegan ocho. Vuelvo a poner música y me tiro en el sillón tratando de olvidar el mal rato, no quiero que Stefan y Amparo sepan que me acosté con él y más encima ahora no nos podemos ver, aunque de seguro ya lo saben. En fin, mientras sólo tenga que verlo en la boda será entrar con él y adiós. —Hoy es la gala de la facultad —dice Max, yo asiento, tenía un vestido azul eléctrico perfecto para este día, lo vi un día en el centro y dije que debía ser mío.  —Lo sé, ¿vienes con alguien? —le pregunto, él me mira culpable, yo lo miro entrecerrando los ojos—. Habla —  —Logan me hablo, bueno hace unos días hemos estado hablando por  i********: —dice, yo suspiro. Logan había sido un chico con el que Max había salidos alrededor de seis meses, pero él lo había engañado, a Max le había costado mucho superarlo. —¡No puede ser! —digo —Aún no puedo olvidarlo y me pidió perdón —me dice, yo muevo la mano. —Yo no estoy de acuerdo en que lo perdones, o sea, Max, ¡te engaño! —  —Lo sé —dice haciendo un puchero. —Pero bueno es tu vida, tú sabes lo que quieres, solo que no quiero que te vuelva a engañar —digo enojada recordando cuando Max me conto. Luego me encontré con Logan que estudia Arquitectura, en el campus, me acerque a él y le deje caer un golpe tan fuerte que llego a caerse, además de estúpido, débil. —¿Te enojaste? —pregunta, yo niego. —No me enojo, es solo que me gustaría que encontrarás a alguien que te valorara, no ese estúpido —digo suspirando. —Pero lo quiero — —Lo sé, ¿vendrás con él? —  —Si — —Bueno intentaré comportarme —digo sonriendo, él me sonríe. Si yo pudiera hacer que Max se olvidara de ese imbécil lo haría pero solo me queda esperar que él se de cuenta solo, que no es bueno para él y que es un imbécil. —¿Tú no irás con nadie? —me pregunta, yo niego. —Cómo siempre nene —digo, él asiente. —Y, ¿por qué no invitas a Mateo? —  —No gracias, estoy bien así —digo recordando lo que había pasado anteriormente. —Es muy guapo — —Lo que tiene de guapo lo tiene de imbécil —digo encogiéndome de hombros, Max me mira interrogante—. ¡Resulta que me digo que era una de esas chicas, es decir, trato de decirme que era una puta de una noche! —digo. —Y ¿por qué demonios te dijo eso? — —Me dijo que fuéramos a cenar hoy, entonces le dije que si quería repetir no teníamos que ir a cenar, y ahí comenzó a decirme que había escuchado de mí, de mi apodo, que me lo habían puesto los hombres —digo rodando los ojos. —Mmm, pero no entiendo porque te dijo eso, es decir, asumo que era algo que él también quería —dice, yo asiento. —La verdad no sé que paso, habíamos follado muy bien, no me habría importado repetir pero es un idiota y con esos ya me he encontrado bastante, ahora solo tengo que hacer como si nada, hacer esa mierda con él y no volver a verlo nunca más —digo, Max asiente. Me miro al espejo, mi vestido azul eléctrico, apegado al cuerpo y con un escote en ve, me hace ver muy bien, remarca mis curvas, sonrío mirándome al espejo, tomo mi pequeño bolso, las llaves del jeep y salgo. La facultad había arrendado un restaurante de lujo, como cada, año, lamentablemente la decoración siempre era la misma. Por lo menos la comida era muy buena, cuando entro busco a los chicos, hasta que los veo a todos en una mesa, Stefan, Amparo, Max con Logan que al verme traga saliva, Rodrigo con una chica, y el imbécil de Mateo con una chica que creo se llama Gloria, suspiro y pongo mi mejor cara de póker. —¡Buenas jóvenes! —digo cuando llego, todos me miran, Mateo me recorre con los ojos todo el cuerpo y yo sonrío victoriosa cuando sus ojos se tocan con los míos, ¡Esto es lo que te perdiste nene!. —¡Preciosa como siempre!  —dice Rodrigo, yo ruedo los ojos y me río. —No vamos a follar —digo, él ríe. —No pierdo las esperanzas —dice, la chica a su lado lo mira mal pero él no la toma en cuenta, Rodrigo es guapo pero es mi amigo. —¿Qué tal están los tortolitos? —digo sentándome al lado de Amparo. —Todo bien —dice Amparo. Conversamos con los chicos, el rector se da una vuelta por la mesa de “los grandes  futuros abogados”, me parece bastante tonto, creo que  eso solo hace que otros no confíen en sus capacidades, todos somos inteligentes a nuestra manera, pero bueno, el que nace tonto, muere tonto. El rector puede ser el mejor abogado pero definitivamente no tiene mucho sentido común. Cuando sirvieron la comida, estaba riquísima, ahora sí cambiaron la variedad y mi paladar lo agradeció, de vez en cuando veía a Mateo mirándome, se veía muy guapo en ese traje n***o parecía que estaba a la medida. Pero no lo entendía, ¿Por que me miraba tanto, si me había dicho que era una chica de una noche?. Me estaba poniendo de los nervios. —¡Bueno alumnos, la pista de baile se abre para los que quieran bailar! —dice por micrófono la secretaria de estudios, varios compañeros se paran a bailar con sus parejas, la verdad no me gustaba mucho bailar en estas galas. Stefan y Amparo se habían levantado, Max y Logan también, Rodrigo y la chica habían desaparecido hace rato, de seguro estaba en el baño, así que en la mesa estábamos Mateo, la chica y yo. Yo miraba a los demás bailar, estaba con las piernas cruzadas y un vaso de champaña en la mano. —¿Vamos a bailar? —le dice la chica a Mateo, este niega. —No me gusta bailar —dice tajante, yo subo una ceja divertido, anoche no parecía eso. —¿Para que me invitaste entonces? —le pregunta ella, Mateo rueda los ojos y suspira. —Mira puedes irte ahora, baila con quien quieras, olvida que vinimos juntos —dice, la chica me mira y luego se levanta herida e incomoda. —No tenías por qué tratarla así —digo sin mirarlo. —Eso no te importa —dice. —Se me olvidaba que no sabes tratar a las mujeres —digo, él sonríe con suficiencia. —Anoche parecía que estaba tratando muy bien —dice, yo asiento. —Bueno anoche te veías bastante a mi merced también, suspirando a cada rato —digo de la misma forma. Su cara cambia, me mira serio. —¡Perra! —dice, yo lo miro sorprendida pero luego me río. —¡Perra no mi amor, perrísima! —digo guiñándole un ojo. —Hola Juliette, ¿quieres bailar? —me pregunta Marcos, un chicos guapo, moreno y de pelo n***o, yo asiento solo para dejar a Mateo solo. Me levanto y me acerco a su oído. —Esta perra te hizo ver el cielo anoche bebé, no lo niegues —le digo, me alejo al ver en shock a Mateo.    
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR