A la mañana siguiente tomamos desayuno con mi mamá, comente sobre que Andrés parecía buen hombre y que estaba feliz por ella, prometí venir a verla más seguido y ella prometió que también iría a verme, así que una vez arreglamos todo con Mateo nos encaminamos de vuelta a la ciudad, esta vez para ir a una nueva cena familiar, esta vez con la familia de Mateo, que era más grande que la mía, solo éramos mamá y yo, y ahora al parecer compartiríamos con Andrés. —¿Estás nerviosa? —me pregunta al verme mover las manos, ya estábamos rumbo a la ciudad, Mateo conducía, le gustaba mucho manejar mi Jeep, dijo que se sentía imponente. —Un poco la verdad, es que tu familia es más grande, en casa solo somos mamá y yo —digo, él asiente. —Pero ya conoces a los padres de Stefan y a Stefan —dice riendo,

