Sus ojos permanecen en los míos mientras se inclina hacia adelante, su mano rozando mi camisa. Sin embargo, siento como si no hubiera nada entre nosotros cuando sus dedos recorren mi clavícula, entre mis senos y bajan por mi estómago. Se aprieta ante su toque, antes de pasar a la parte interna de mi muslo desnudo y luego de regreso a mi coño. Silbo mientras pasa su dedo por mi humedad, desde mi abertura hasta mi clítoris demasiado sensible. Mis ojos se abren cuando lo veo llevarse ese dedo a la boca. Envuelve sus labios alrededor del dedo y cierra los ojos mientras tararea. —Sí, creo que volveré—. Se acerca, hasta que su cara está a sólo unos centímetros de la mía. —Creo que la próxima vez también te correrás sobre mi polla—. Sacudo la cabeza y él se ríe. Se corta bruscamente cuando agar

