Vi el rostro de mamá y de Sky cuando me vieron llorar. Así como hace un par de segundos me regañaban, ahora me consolaban. Se disculparon un millón de veces conmigo. Y me abrazaron mucho, cosa que era Justo lo que necesitaba. Mamá se quedó con nosotras esa madrugada, cosa que agradecí porque Rachel volvió a levantar fiebre y yo entré en pánico. La noche estuvo terrible, ver a mi pequeña así, me destruyo por completo. Tenía tanto miedo que todo se complicara, estaba más que aterrada. Quise llevarla al hospital, pero mamá no me dejó. —Cálmate cariño. Las fiebres son muy normales en los niños—Dijo Evie calmada. Me hizo sentarme y respirar profundo y no se apartó de mí hasta que paré de hiperventilar. En diez minutos, ya le había bajado la fiebre a Rachel. —Soy una terrible madre —dije conte

