Cuando mi alarma sonó, me desperté un poco perezosa. Pero tenía que trabajar para librarme de todo, ya que le había prometido a Rachel que nos iríamos a la playa el fin de semana entero y si llegaba a usar el teléfono por trabajo, ella se enojaba y sacaba a relucir ese hermoso carácter que era una jodida explosiva combinación del carácter de su padre y el mío juntos. A veces me sentía orgullosa de eso. Pero recordaba lo difícil que había sido todo conmigo, por tener ese jodido carácter y siendo sincera, no quería que las cosas fueran difíciles para ella. ¿Pero qué podía hacer? No pensaba cambiarle absolutamente nada. Miré mi teléfono algo somnolienta y tenía un mensaje de Cedric. —Gracias por la cena. Odio comer solo. Que me dijera eso, me puso sentimental. Él tenía demasiado de Ramsés

