Él se acercó un poco y justo cuando sus labios estaban a punto de rozar los míos, el mesero trajo la cuenta. Casi muero cuando nos vimos interrumpidos. Esta vez, en serio si quería ese beso. Lo deseaba. No sé por qué. Cedric me miró sonriente y se disculpó conmigo. Pagó la cuenta y tomó mi mano para que nos fuéramos. La señora con la que había hablado en el baño, me miró con sonrisa pícara y me guiñó un ojo. —Ya veo, de ahí salió el beso en tu mejilla. Asentí y no dije más nada. Caminamos hasta el estacionamiento aun tomados de la mano. Estar tomada de su mano, me hacía sentir bien, protegida, no sé cómo explicarlo. Fuimos al Times Square. Venir aquí, era algo que no me encantaba porque estaba siempre lleno de personas y era un estrés total. Él volvió a tomar mi mano cuando me abrió la

