Cuando bajé, él me esperaba en la entrada. Agradecí que no lo hicieron pasar al salón, eso iba a ser demasiado. Mientras bajaba las escaleras, él me miraba sonriente. Era una sonrisa diferente, no lo sé. Pero me encantaba. Creo que yo también estaba sonriente. Él estaba guapísimo, estaba de traje y aunque siempre lo estaba, pero este, particularmente, le sentaba mejor que todos. Él subió un par de escalones y me esperó. Apenas estuve cerca, me tendió la mano y yo la tomé. Luego bajó despacio conmigo tomada de la mano. Apenas si habíamos dado un par de pasos lejos de las escaleras, cuando se detuvo haciendo que yo me detuviera también. Hizo que diera una vuelta en mi propio eje. —Estás hermosa —dijo sin más. Sonreí como una tonta, no sé si porque me habían hecho falta este tipo de cosas o

