Juro, que jamás había visto a alguien tan emocionado como lo estaba él, era una emoción que no podía explicar. —Perdón, me la quise dar de duro haciendo como que estaba bien con que no quisiera salir conmigo. Pero por dentro me estaba muriendo Bree. Gracias. Gracias —dijo abrazándome. Me sentí bien, realmente me sentí bien. Me sentía feliz. Después de desayunar, me llevo a casa. —¿Te parece si salimos hoy? Negué —Solo quiero darme una ducha y dormir todo el día. —¿Entonces mañana? Asentí —Me parece Perfecto. Me despedí de él con un abrazo fuerte. Realmente no quería despedirme de él. Así que apenas entré a casa me sentí nostálgica. Me di un baño de esos largos con mucha espuma. Y suspiré —Tus deseos son órdenes mi vida —dije mirando al techo. Por primera vez, no me sentía cul

