De camino al hotel, estuve con el ceño fruncido, y no me di cuenta, hasta que vi mi reflejo en la ventana del auto. ¿Qué carajos me pasaba? No podía sentirme así. Se supone que yo lo había alejado a él, y además, él tiene todo el derecho de hacer su vida. Lo tiene y lo iba a tener siempre porque yo era una jodida indecisa que aún no había superado nada y aunque iba a sonar duro, siempre me quedaba en el pasado. Llamé a Rachel apenas llegue al hotel, la diferencia horaria era demasiada. No sé cuánto iba a poder aguantar así, pero hablar con mi pequeña, me hizo feliz. —¿Está todo bien? —preguntó Sky preocupado. —Si, solo las extraño, es todo. —Resuelve todo lo que tengas allá que Rachel y yo te esperamos aquí. Asentí y hablé con ella un rato más hasta que me despedí porque tenía sueñ

