Le tendí la mano en modo saludo. Pero ella no hizo afán de corresponderlo. Cedric me miró y me pidió disculpas con la mirada. Yo negué en modo, no te preocupes. Creo que ahora sentía lo que él sintió cuando conoció a Rachel. Así que solo sonreí. Fuimos a comer los tres, y juro que yo no sabía que los adolescentes eran tan insoportables. Había decidido ponerle mano dura a Rachel para que no fuera así, no quería que fuera insufrible con los demás. Yo solamente me quedaba en silencio mirando como Mika le hacía drama tras drama a Cedric. Pobre de él. Ahora entendía por qué sabía llevarme a mí también. Carajo y yo sé lo había vuelto más difícil. Una hija adolescente insoportable y ahora la mujer que le gustaba, era tal cual. Y a eso le añadíamos que esa mujer, ósea yo, tenía una hija que a él

