VANESSA Piedad. Era una palabra que había borrado de mi vocabulario con las personas de mi lista negr*a. Ellos no la habían tenido conmigo. Yo la podría tener con ellos y ser una "buena persona", pero la verdad de las cosas no se me daba la gana, tenía razones para hacerlo. Si no lo hacía y ellos se enteraban de mi libertad antes de que yo actuara, no dudarían un segundo en hacerme aplastarme de nuevo. No. No quería ser de nuevo esa persona tóxica consigo misma para agradar a los demás. Ver a Ricardo temblando de miedo era solo el primer tiempo de todo lo que haría para que viera Troya arder. Sonreí con mucho placer ante mi presa. Si ser la villana se sentía así, me gustaba serlo. — Quiero que me cedas tus acciones de la disquera—cada palabra que salió de mi boca fue un orgasmo al

