Pilar
Me despierto y camino hacia la cocina esperando encontrar a Ramiro, aunque cuando paso por su habitación la veo vacía, por lo que entiendo que no vino a dormir anoche nuevamente.
Paso la mañana sola, trabajando en varias ideas que se me ocurrieron para la empresa, y cuando me doy cuenta, ya son las once de la mañana y todavía ni si quiera pensé en el almuerzo. Sigo unos minutos más con la organización de ideas y finalmente pasado el mediodía decido escribir a Sol, para ver cómo quedamos para hoy.
-Hola hola. ¿Lo re la cena sigue en pie? -escribo en un mensaje.
Mientras espero la respuesta comienzo a preparar una ensalada para almorzar, viendo que nuevamente lo haré sola, porque Ramiro a esta hora ya debe estar de servicio.
-¡Claro! ¿Preferís venir a casa o salir? -la respuesta no tarda en llegar y me deja pensando unos momentos. La verdad es que no salgo hace mucho tiempo y sería una buena excusa para verla en un ambiente nuevo.
-Si te parece, salgamos -contesto sin pensar que muy probablemente el lugar que elija este fuera de mis posibilidades económicas, por lo que me apresuro a completar la idea-. A algún lugar tranquilo, como Pepper’s, ¿te gusta? -me quedo mirando la pantalla, rogando que no cambie por un lugar de esos en los que un plato de comida sale como un riñón humano.
-Me encanta. Pasame tu ubicación y te busco para las diez –responde finalmente, haciendo que respire con libertad otra vez.
Le envío mi ubicación y entonces pienso que incluso siendo un lugar no muy elegante y más bien juvenil, no tengo nada de ropa que se adapte a la ocasión, por lo que me dispongo a revisar mi cuenta para chequear si tengo la posibilidad de comprarme algo para esta noche.
Abro la aplicación del banco y cuando consulto mi saldo no puedo evitar que el líquido que me disponía a tomar casi escape de mi boca al ver muchos ceros más de los esperados.
-¿De dónde tengo tanto dinero? -pregunto a la nada, abriendo los movimientos para chequear de donde salió esta sorpresa.
La transferencia es de “Brauner S.A”. Me quedo con la boca abierta, sin entender cómo puede ser que mi sueldo sea tres veces lo que planté como solicitado en la entrevista. Me siento culpable, pensando que soy una persona recién recibida cobrando como alguien con experiencia, pero supongo que esto solo significa una cosa: me van a exigir un nivel de trabajo superlativo.
-Lo voy a hacer valer -hablo sola nuevamente, aunque al levantar la vista encuentro el retrato de mi madre de joven sobre la chimenea y le sonrío, pensando que todo esto debe ser parte de su intercesión en mi favor.
-Gracias -le digo con una sonrisa al cuadro y termino mi almuerzo, para poder salir de compras, por primera vez pudiendo gastar lo que quiera sin preocuparme por el límite de la tarjeta.
Sol
Recibo la ubicación de Pilar y veo que queda de camino a la casa de Luna, entonces pienso que es raro no tener planes juntas para el fin de semana.
-Hola perdida. A las diez voy a Pepper’s a cenar con una amiga nueva ¿Te sumas? -escribo a mi amiga, que inmediatamente me llama y atiendo con una sonrisa, imaginando la conversación que vendrá.
-¿Así que ahora tenemos otras amigas? ¿Quién es? ¿De dónde la sacaste? -pregunta cuando advierte que atendí, sin si quiera darme tiempo a saludar.
No puedo evitar soltar una carcajada y le respondo con dulzura.
-La conocí en la oficina, te va a caer re bien ¿Te busco también a vos? -avanzo en la planificación, restando importancia a su fingida toxicidad.
-Mmmm dejame pensar -responde, dejando unos minutos de silencio en la línea-. No, voy sola, nos vemos allá… Pero con una condición -agrega rápidamente.
-¿Cuál? -consulto intrigada.
-Después de cenar vamos al boliche. Y no acepto un “NO” por respuesta. Chau, nos vemos a las diez -dice cortando la comunicación.
Suspiro con pesar, el gusto por el boliche es una de las cosas que sin dudas no tenemos en común con mi amiga, ella lo ama y yo lo odio.
-¿Podría ser un punto medio? Un bar por ejemplo -envío en un mensaje, rogando que al menos acepte ese consenso.
-The Rouge. No hay negociación, me acabo de enterar que tenés una nueva amiga, no negocio con traidoras -contesta rápidamente, sacándome otra sonrisa.
Le contesto con un ícono que rueda los ojos y me devuelve uno lleno de besos.
-Va a salir una amiga más con nosotras, y la idea es ir a The Rouge después, ¿te va? -escribo a Pilar, rogando que no se eche atrás.
-Súper -contesta solo unos segundos después, y pienso que si ella lo toma con esa naturalidad, seguramente seré yo la rara a la que ese lugar le parece detestable.
Paso el resto de la tarde respondiendo mails, explicando el rechazo de las becas y cancelando compromisos que había asumido y ahora con mi nueva realidad laboral no podré cumplir.
Cuando termino me dispongo a descansar un poco, recibo un mensaje de Agustín, que me deja con la mente y el corazón revueltos.
-Feliz aniversario Solcito mío. Te amo más que nunca.
El texto va acompañado de varias imágenes nuestras, en aniversarios anteriores. Me quedo mirándolas y recuerdo lo lindos que fueron esos momentos juntos. No puedo negar que extraño horrores nuestra relación y a él, específicamente.
Cierro la ventana de las imágenes y pongo el teléfono en silencio, recordándome que él estuvo con otra persona y yo también, y eso es algo que dudo mucho que se pueda congeniar si retomáramos la relación.
Me acuesto a tomar una siesta, pensando en él, rogando que no se aparezca a torturarme en mis sueños.
Luna
-Esta noche vamos a salir con Sol –anuncio a Ramiro, con tono divertido.
-Quizás sea mejor que yo las siga con distancia, no quisiera estar entre medio de tu salida -afirma con calma.
-Va a ir también una amiga nueva de ella, obviamente que siendo así yo también puedo llevar a un amigo -replico muy convencida.
-Ahhh, ahora soy tu amigo -dice mientras se pone sobre mí, con todo el peso de su cuerpo apoyado en un brazo, quedando con su boca cerca de la mía y una mirada seductora que me derrite por completo-. No sabía que los amigos hacían esto -sigue hablando mientras lleva una de sus manos a mi centro, todavía desnudo y húmedo por nuestra última sesión de sexo, que solo hace unos minutos concluyó.
-Puede ser… hay muchas clases de amistades -contraataco cerrando los ojos y entregándome por completo a sus caricias.
Él sonríe y comienza a besar mis pechos, acelerando el movimiento sobre mi clítoris. Cuando estoy a punto de acabar siento que sus dedos penetran mi sexo con fuerza y arqueo la espalda para dejarlo llegar más hondo dentro de mí. El orgasmo no tarda en llegar y su boca succiona con más fuerza dándome un doble placer que me enloquece.
Cuando termino lo siento moverse y abro los ojos, pensando que se colocará sobre mí para comenzar a penetrarme, pero me sorprende al agacharse bajo las sábanas, para hacerme llegar a un segundo orgasmo casi instantáneo, cuando su lengua comienza a jugar nuevamente con mis sensaciones, estimulando mi centro.
-Favor, con favor se paga -digo resuelta cuando el orgasmo pasó, y lo empujo para que se acueste boca arriba, dejando su enorme erección completamente disponible para comenzar a darle el mismo placer que me generó el a mí.
Lamo lentamente la punta de su m*****o, mojándolo por completo, mientras lo siento latir dentro de mi mano, que lo aprisiona mientras muevo su piel de arriba hacia abajo.
Lo escucho suspirar y levanto la vista para deleitarme con su cara de placer, mientras me lo llevo a la boca lo más profundamente posible. Cuando toca el fondo de mi garganta suelta un gemido que me invita a seguir, por lo que succiono con fuerza sin dejar de mover la lengua. Una de mis manos comienza a masajear sus testículos y aunque al principio parece incomodarlo, pronto se deja llevar, disfrutando de la sensación.
Luego de unos minutos comienzo a concentrarme nuevamente en lamer y succionar solo el glande, para después bajar por completo un par de veces, solo unos movimientos más así y siento que una de sus manos aprisiona mi cabello obligándome a acelerar los movimientos. Si fuera otro hombre lo hubiera frenado, pero con éste solamente me nace excitarme ante la muestra de dominación que conlleva su exigencia.
-Voy a acabar -dice en un suspiro y suelta mi pelo, dejándome la libertad de terminar esto a mi gusto.
Le dirijo una mirada seductora mientras sigo succionando hasta sentir que sus fluidos invaden mi garganta y sus gemidos suenan más fuerte en la habitación.
Me acuesto sobre su pecho sonriente y él me mira con tanto asombro y relajación que me siento orgullosa de mi desempeño.
-Eso fue increíble -dice mientras deja un beso en mis labios.
-Lo mismo digo -respondo con una sonrisa. Tomo mi teléfono para ver la hora y encuentro un mensaje de Martín, invitándome a vernos a la noche. Le digo que tengo planes, esperando que no insista y silencio el teléfono para evitar molestias.
-Ahora mejor descansemos un rato, sino a la noche no vamos a tener fuerzas para otra sesión -agrego guiñándole un ojo a Ramiro, para luego apagar la lámpara de la mesita de luz y disponerme a dormir una siesta, con mi nuevo amante favorito.
Pilar
-Estoy llegando -dice el mensaje de Sol, invitándome a salir a su encuentro. Al pasar por la sala veo mi imagen reflejada en el espejo y me siento realmente conforme con el resultado.
Mis rulos oscuros revueltos como siempre, parecen estar hoy incluso más marcados que de costumbre, el maquillaje oscuro en los ojos refuerza la profundidad de mi mirada, que gracias a los ojos marrones, de forma almendrada, es penetrante y fuerte. Decidí llevar los labios solo con un brillo que parece humectarlos y hacer que parezcan más carnosos de lo que son, que es mucho decir.
Salgo al escuchar una bocina y camino decidida hacia el auto, desde donde Sol me saluda alegremente.
-Wooooow… -exclama la rubia cuando ingreso al vehículo-. Estas hecha una diosa -completa con una sonrisa.
-Gracias. Lo mismo digo -respondo con sinceridad, viendo que el vestido verde militar muy corto y ajustado al cuerpo, le queda pintado-. ¿Y tu amiga? -pregunto al advertir que no hay nadie más en el auto.
-Nos encontramos allá -contesta mientras retoma el andar del vehículo.
Mientras recorremos el camino hacia Pepper’s vamos conversando sobre nuestras familias, y me acuerdo que todavía no supe nada de Ramiro en lo que va del día. Si bien no es raro, porque me advirtió que el tiempo que dure el servicio sería así, su ausencia me entristece.
-Llegamos -dice finalmente, mientras nos disponemos a bajar.
Entramos al lugar y nos sentamos en un apartado, en la zona de sillones altos que cubren bastante más allá de las cabezas de los ocupantes, dando a cada mesa una intimidad muy linda. Pedimos unas papas fritas y unas cervezas de entrada y seguimos conversando de la vida, encontrando en cada tema que tocamos más coincidencias que nos sorprenden.
Luego de varios minutos, una hermosa joven de tez muy blanca, ojos grises y pelo n***o y lacio se hace presente.
-Buenas noches. Hola intrusa, mucho gusto -dice con una sonrisa hacia mí, dejándome helada, aunque nada en comparación con lo que me genera ver llegar tras ella, ni más ni menos que a mi hermano, que independientemente de su tez trigueña, igual a la mía, esta pálido como un papel y con los ojos abiertos como platos.
-Ramiro, mucho gusto -se apresura a decir, mientras me tiende la mano a modo de presentación.
Miro a Sol y luego a la chica que lo acompaña, sin saber cómo reaccionar. Si bien extrañaba a mi hermano, esta era la última forma en que hubiera elegido encontrarlo.
Luna
No me sorprende ver la reacción de la nueva amiga de Sol al ver a Ramiro, después de todo es solo una chica más que queda embobada al ver al Dios griego que me acompaña, pero la actitud de Ramiro sí me genera un poco de celos, al verlo nervioso frente a ella, como nunca estuvo con otra mujer desde que nos conocemos.
-Pilar, igualmente -contesta la pobre chica cuando encuentra la voz que tenía perdida.
-Hola Ramiro -dice Sol con amabilidad-. Siéntense acá, yo me cambio de lugar -agrega mientras se incorpora, para ubicarse junto a Pilar, dejando el lado opuesto disponible para que Ramiro y yo nos sentemos juntos.
Lo hacemos y justo entonces la mesera trae el pedido que evidentemente las chicas habían realizado.
Ramiro y yo sumamos las bebidas, un vodka para mí y una limonada para él, y me dispongo a iniciar el interrogatorio a la recién llegada, que quiere ser amiga de mi amiga.
No puedo evitar sentir simpatía con ella cuando veo que la pobre está nerviosa e incómoda, aunque ya no parece ser solamente por la presencia de Ramiro, es como si hubiera algo más alterándola, por lo que me imagino que se siente intimidada por mí también, lo cual no es raro, teniendo en cuenta que la estoy sometiendo a un interrogatorio casi militar.
-Felicitaciones Sol, encontraste otra Sol para potenciarte. Ahora voy a tener el doble de trabajo -afirmo con burla, en relación a lo aburrida que parece ser la vida de esta pobre chica, al igual que la de mi amiga.
-No le hagas caso, si está haciendo esos chistes significa que le caíste bien -dice Sol a Pilar-. ¿No es cierto Ramiro? -agrega, intentando incluir en la conversación a mi acompañante, que parece muy concentrado en la conversación.
-Sí -afirma con sequedad.
Nos traen los pedidos y cenamos tranquilos, en un ambiente cada vez más distendido.
-Permiso, voy al baño -dice Ramiro, incorporándose.
Cuando estamos solas, Sol aprovecha para indagar sobre el tema, que seguramente le está quemando la cabeza desde que llegamos.
-¿Ya te lo agarraste? -pregunta mi amiga sin preámbulos.
Me sonrío llevando el contenido de mi vaso a la boca a modo de respuesta.
-Que hija de puta… ¿Dónde quedó eso de mantener distancia para que no te delate frente a tu papá? -increpa la rubia con premura.
-No me pude resistir, ¿ustedes vieron lo que esta este hombre? La carne es débil -afirmo con fingida culpa.
No puedo evitar ver que la morocha hace un gesto sincero de asco.
-No me digas que no te parece un bombón -la confronto sin entender su gesto.
Abre mucho los ojos y traga saliva, sin saber que contestar.
-N-n-no sé -contesta con aparente sinceridad, por lo que creo que comienzo a entender que esta chica es todavía peor que Sol.
-¿Qué edad tenés? -pregunto intentando entender.
-Veinticuatro -responde en voz baja, claramente incómoda.
-Dejála en paz Luna -intercede Sol.
Las dos nos miramos y Sol me hace un gesto de que me calme.
-No pasa nada -replica Pilar, juntando coraje-. No es una novedad que no tengo mucha experiencia con los hombres… Ninguna para ser más precisa -afirma con valentía para luego dar un buen trago a su cerveza.
-¡Yo sabía! -grito emocionada-. No te preocupes amiga, vas a ser mi nuevo proyecto, el anterior no salió tan mal -digo en tono de chiste, mirando a Sol, que me levanta el dedo del medio sacando la lengua.
Me incorporo y obligo a Sol a cambiarme de asiento, al quedar junto a Pilar le quito las gafas y coloco en sus labios un maquillaje de rojo intenso que deja sus labios carnosos aún más apetecibles.
Bajo un poco el escote de su camisa y finalmente sonrío, al observar el resultado.
-Mucho mejor –afirmo sin dudar.
Ramiro llega del baño y aprovecho para darle mi celular, pidiendo que nos tome una foto a las tres. Parece nuevamente muy incómodo, pero lo hace obedientemente.
Sol se une a nosotras, dejando a la morena en el medio, y las tres sonreímos a la cámara.
Vuelvo a mi lugar y mientras ellos tres comienzan a hablar de finanzas me dedico a subir las fotos a mis r************* , acompañada del texto “Calentando motores para The Rouge”. Solo unos minutos después, la foto ya tiene más de 100 reacciones y dejo el teléfono en la mesa, completamente orgullosa de seguir teniendo mis influencias en ese mundo.
Veo a Sol algo contenta y a nuestra nueva amiga ya más animada y en confianza y me dispongo a tener una excelente noche.