Lo que había pensado que sería mi salvación, se había vuelto el cataclismo en mi vida. Yo no les puedo explicar la esperanza que guardé (muy adentro, porque sé bien lo que sucede cuando uno deposita mucha esperanza en algo) para lo que iba a ser el año nuevo. Después de la navidad, el gato muerto, y mis nuevos cortes (porque volví a cortarme) había decidido que todo ese hazmesufrir había tenido que terminar y había que darle un fin a todo. Tal vez yo pensaría en que usar el año nuevo como metáfora para simbolizarme a mi misma un nuevo comienzo quizás ayudaría a que mí perturbada mente dejara de rodar. Me había comprado una entrada que valía cien pesos, y que podía llegar a valer hasta doscientos pesos (carísimo para lo que se acostumbraba a pagar las entradas de boliches en Posadas, e incl

