No sé en qué momento fue. Ni qué día pasó. No tengo rastros o registros de este día más que los mensajes que le mandé a Alejandro. Porque este día no hice ni dije nada. Solo maté más mi alma, apagué aquella luz esperanzadora que creo que seguía prendida en alguna parte de mí, en silencio y sin dejar rastros, asesiné la cordura que había en mí. Soy consciente, de que por una foto mi mundo se vino a pique. Y quizás, todo el mundo piense, que pensar en suicidarse por una foto en una red social, es algo que merece un óscar a la estupidez. Pero así soy yo. Poco lúcida. Indiscernible. Yo era consciente de que la tranquilidad que me había traído del mar me podía alcanzar tanto como quisiese. Pero el acabose fue entrar en i********:, solo para ver una foto de Matías, abrazando a una chica, frente

