Narrador desconocido.
Sirenas, gritos, balazos es lo que escucha Mabel, pero no puede abrir los ojos, no siente el brazo y le duele la pierna, la cabeza le palpita y siente como le escurre sangre.
-¡Hay otra persona en la camioneta!- logra escuchar antes de caer nuevamente inconsciente.
Vladimir va camino al hospital en una ambulancia, también va inconsciente, tiene una herida en la cabeza. Los paramedicos comienzan a revisar los bolsillos buscando alguna identificación para buscar un expediente.
No hay nada, pero si logran encontrar un celular, el cual está sonando, inmediatamente contestan al ver el nombre "Padre".
-¡Vladimir!, ¿Ty v poryadke?- el paramedico se queda sin habla al escuchar el idioma desconocido para el.
-No se si me entienda, pero el dueño del móvil va camino a un hospital en ciudad de México, tuvo un accidente y será operado de emergencia.
Michelle corta la comunicación y ordena que preparen un avión para ir a ciudad de México, el no puede darse el lujo de perder otro hijo, y menos podría con la tristeza de su esposa.
-¿Que pasa?- pregunta su esposa con sorpresa, pues esta haciendo maletas.
-Nos vamos a México, Vladimir tuvo un atentado.
***
Dos días después.
La familia de Vladimir llegó hace un día a ciudad de México, Matt el hombre de confianza de su hijo los llevo hasta donde estaba, y les explicó lo que había pasado, omitiendo a la chica, pues eso sería traicionar la confianza de su jefe.
Vladimir fue examinado y no necesito cirugía, solo reposo, suturas y medicamentos para el dolor, intento saber el diagnóstico de Dylan, pero este no le fue dado por protocolo.
-Volverás a Rusia de inmediato- le dice su madre.
-No puedo, el trabajo no esta echo- Madison mira a su esposo en busca de ayuda, pero este no puede apoyarla pues le enseñó a su hijo a que nunca se hacen las cosas a medias.
-¿Quieres que termine muerto?- trata de manipularlo.
-Madre, se cuidarme solo, solo serán un par de semanas y volveré, lo prometo- miente, aunque termine el trabajo no piensa volver a casa hasta que se canse de Dylan.
-Vladimir, es peligroso cariño- le acomoda el cabello como cuando era niño.
-Siempre a sido peligroso, solo necesito más hombres y todo estará bien ¿vale?.
Convence a su madre, pero esta insiste en quedarse hasta que sea dado de alta, osea en una semana, pues tienen que hacerle estudios en caso de que haya una hemorragia.
A la que si le fue mal fue a nuestra pequeña Mabel. Se rompió el brazo y ella si fue sometida a cirugía pues tenía hemorragia y para terminar de variar fue castigada de por vida.
Pese a que tuvo cirugía esta muy bien, la cirugía no fue de alto riesgo, solo fue una medida de seguridad. El brazo está enyesado y le duele, pero abuela C no permitió que le pusieran algo para el dolor, pues dice que no se lo merece.
-¿Cuando me podré ir?- pregunta aburrida, lleva dos días en el hospital y le urge ir a casa donde estará sola.
-No se, estaremos aquí lo que haga falta- dice Cintia aun molesta. -Aun no nos dices con quien venias y que hacías por esos rumbos Dylan.
-Ya te lo dije, era un uber y yo sólo quería conocer más del lugar donde vivo.
-¿Y no puedes ir a lugares seguros?- ahora habla Jenna, Dylan guarda silencio, ellos no la van a entender nunca y prefiere ahorrarse la pelea.
Su cabeza trae nuevamente la imagen del ruso inconsciente, ¿estará vivo?, ella espera que si, pues no quiere dejar de verlo y encontrará una forma de segur viéndolo pese a estar castigada, pues eso fue lo primero que le dijo su abuela al verla.
"No más móvil, volverás a tener chófer y un guardaespaldas" suspira enojada al recordar esas palabras, y como siempre culpa al universo por no dejarla crecer con los locos de sus padres, pues ella está igual de loca.
Padres e hija en un mismo hospital, a tan solo un piso de distancia, y ninguno de ellos sabe lo cerca que están del otro.
***
Días después.
Aburrida, enojada y adolorida. Dylan aprovecha que sus abuelas salieron a comer y se pone de pie para ir a la maquina de dulces, pues muere por unas desde hace días, se tambalea un poco pero se logra equilibrar.
Busca la maleta que trajeron para ella y rápidamente se comienza a cambiar, batallando pues uno de sus brazos no está funcionando, logra colocarse el vestido y las bragas y gracias al cielo le trajeron zapatillas.
Asoma la cabeza por la puerta y al ver que esta despejado sale de la habitación. Con el cabello se va cubriendo el rostro y camina con la cabeza agachada.
Mientras en otro piso Madison manda a Michelle por gomitas para Vladimir, las cuales se venden en la maquina del piso de arriba.
-Ya vengo- sale de la habitación y entra a las escaleras para ir a comprar las gomitas de su hijo, por orden de su esposa.
Llega al piso de arriba y camina hacia la máquina, la cuál casi está vacía por Madison y Vladimir, elije gomitas para los dos y mete el dinero, las gomitas rápidamente caen y el las toma.
-¿De verdad se llevara las dos?- habla una cálida voz a su espalda que lo hace girar, ambos se quedan mirando... ella enojada con el desconocido por ser tan codicioso y el desconocido confundido, el a visto esos ojos antes...
-No, le pique por error, puedes llevarte unas- Michelle no sabe el motivo por el cual la dejará llevarse las gomitas pues son para su esposa he hijo y aparte es una simple desconocida, pero cuando está le sonríe se olvida de todo y le entrega el paquete.
-Muchas gracias- lo joven le tiende el dinero y el niega.
-Así esta bien- ella le vuelve a sonreír y sigue su camino.
Ve como se aleja, y algo dentro de él la quiere retener, ¿pero porque?...