15. ¿Por qué no me siento feliz? Michelle A media mañana, mientras estoy concentrada en el trabajo, recibo un mensaje en mi teléfono. Veo el nombre del remitente y, con un nudo en el estómago, lo abro. “El abogado de Ryan se contactó conmigo, el proceso de divorcio está en marcha.” Al leer esas palabras, un dolor agudo me atraviesa el pecho. Es un hecho. Me quedo en shock, con la mirada fija en la pantalla, sin saber cuánto tiempo pasa. De pronto, la voz de Vero me saca de mi ensimismamiento. —Mich… ¿Estás bien? —Su voz me obliga a levantar la vista. La miro confundida, como si no la reconociera. —Mmm… sí, estoy bien —intento sonreír, pero estoy segura de que mi expresión no engaña a nadie. Vero me observa con preocupación. —¿Segura? —pregunta con escepticismo. —Sí, estoy bien, no

