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1231 Palabras

Al día siguiente, cuando Lily abrió los ojos, su primer gesto fue extender los dedos por su rostro como una niña que no quiere ser vista. La luz era tan deslumbrante que tuvo que parpadear varias veces para reajustarse a la luz. Su corazón casi deja de latir, sin atreverse a moverse por miedo a darse cuenta de que estaba sola, en otra habitación. Lentamente, retiró la mano y encontró dónde estaba, moviendo las pestañas a cámara lenta. Reprimió un suspiro de sorpresa cuando vio las enormes columnas de madera en la niebla. Se incorporó sobre el codo y sintió un escalofrío cuando descubrió que todavía estaba en su habitación. Entrelazada en sábanas negras, reprimió un hipo al descubrir esta gran cama majestuosa. Siguió con la mirada las gruesas columnas que había tocado el día anterior. Era

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