Le acarició la barbilla con las yemas de los dedos y le ofreció algunos besitos febriles en los labios. Lily reprimió un suspiro de alivio y se dio cuenta de que se quedaría con la corbata. Al principio, habitada por un sentimiento de decepción, Lily dejó que su mente y su cuerpo dictaran el resto, convencida de que él haría de esta contraparte un puro deleite. - ¿Está seguro? - Absolutamente seguro. La agarró por la cara y capturó su boca con fiereza. Ella perdió el aire, estaba tan impaciente, feroz, como si él hubiera estado esperando para hacer esto durante días. La abrazó muy gentilmente y depositó besos en su cuello. Se ató las manos a la espalda para agarrarse y estar completamente en la oscuridad la hizo aún más sensible a sus caricias, ya que ignoraba sus próximos movimientos.

