Benjamín
Aún puedo sentir la tensión recorrer mi cuerpo y las ganas de correr y besarla — ¿es posible que ella? —no puedo siquiera terminar de formular mi pregunta sin pensar en el deseo que ella me provoca.
Tantos años han pasado desde la ultima vez que quise a alguien y ahora Cristin está despertando sentimientos que a mi percepción son nuevos e intensos.
Necesito salir por un poco de aire para calmar esto que está consumiéndome, solo espero no encontrarla en el camino porque juro no contenerme, no tengo las fuerzas para hacerlo si ella vuelve a mirarme de esa manera.
Estoy seguro que ella siente algo por mí y tan solo con la mínima señal, la mínima esperanza yo... la besaría y no pararía hasta que me lo pida.
¡Diablos!
Así no debía ser esto, no debía enamorarme de quien era la prometida de Alberto, pero, ¿qué hacer si así pasó?
Esta es la ocasión número.... no sé en la que siento que ella me debora con su mirada, la primera vez fue en mi casa y puedo asegurar que sentí como mi cuerpo se excitaba ante ella y fue difícil poder controlar lo que Cristin me hizo sentir con solo mirarte.
Además, están sus abrazo y la forma en que acerca si rostro a mi cuerpo; tengo que respirar profundo para no hacer nada incluso moverme, tengo que tragar fuerte y pensar en cualquier cosa que no sea lo que siento al tenerla tan cerca.
El sonido de mi celular me saca de mis pensamientos y rápidamente contesto.
—Hola hijo —agradezco que sea mi madre, solo ella puede liberar mi mente de esta tensión—. ¿Cómo estuvo el viaje?
—Muy tranquilo madre, en este momento me encuentro en mo habitación, ¿como estuvo tu dia?
Al responder de esa manera y evadir un poco la respuesta mi madre se sa cuenta que algo me está sucediendo.
—¿Seguro que todo está bien?, ¿hay algo que está sucediendo?.... puedo notarlo Benjamín, tu timbre de voz ha agudizado.
—Es ella, madre, altera mis emociones y no sé, supongo que no hay edad para sentir que voy a enloquecer por una chica —Rio al pensar en Cristin.
—Parece que ella es especial, hijo, ¿o me equivoco?
—Lo es, pero a pesar que es especial, ella no puede corresponderme, al menos no en este momento — Recuendo aquella imagen de Alberto saliendo del edificio donde habita ella.
—No apresures el tiempo Benjamín, deja que todo fluya.
Aunque esas palabras suenan a tranquilidad, no son fáciles de seguir, ¿cómo sabré que todo está marchando de esa manera? ¿Cuándo saber si debo pausar o debo avanzar? Es la primera vez que me enfrento en a una situación así.
—Es lo que intento mamá, pero a veces las señales que ella me da no son claras, a veces siento que me da luz verdad para acercarme más a ella, pero en otras solo veo barrerar. Es confuso.
Escucho a mi madre suspirar al otro lado del celular, seguro que puede sentir la tensión que estoy cargando.
—Ten cuidado hijo, no quiero que salgas herido.
—Si madre, tendré cuidado y pondré atención a las señales.
Mi madre mas tranquila mas tranquila se despedie no son antes de decirme lo mucho que me ama, son las consecuencias de ser hijo único, toda su atención es para mí malcriándome.
Sintiéndome mas tranquilo me acuesto en la cama y prendo el televisor, paso los canales hasta encontrar algo que llame mi atención.
La noche comienza a avanzar y el sueño me invade hasta quedar dormido. Pornla mañana ya listo, voy a buscar a Cristin para desayunar, pero ella no responde a mi llamado, asi que; la llamo y ella responde.
—Estoy en medio de un maquillaje, disculpa por no avisarte, pero vinieron por mí a las seis de la mañana y no quise despertarte, te envié la ubicación, te espero aquí —dice corriendo y cuelga la llamada, debe estar muy ocupada para siquiera decirme buenos días, pero puedo sacarle provecho a esto.
Desayuno primero y posterior a ello voy por unas flores para Cristin, seguro que la animará en medio de tanto estrés.
Llego al sitio y con un desayuno para Cristin y un ramo de flores me adentro al sitio. Algunas chicas me miran con curiosidad al verme caminar, pero tengo la mirasa puesta en la maquillista que está llenado mi mundo de colores.
Diviso a Cristin a lo lejos y puedo sentir ese calor recorres mi cuerpo, me acerco a ella y solo puedo decir "Buenas" antes de quedar en silencio cuando sus ojos dan con los míos.
.
.
Cristin
Quiero pensar que mis ganas de besarlo fue cosa del momento y que mañana al despertar todo será diferente, que no volverá a suceder nada de esto y que no voy a deprimirme por un deseo, aunque me cuestiono si Benjamín tenía las intenciones de besarme o su beso en mi frente fue la respuesta que necesitaba para entender que no puedo permitir enamorarme de él porque no me va a corresponder.
Suspiro porque pensar en lo que estuvo por pasar hoy y por mi calentura de ser besada por él me trae cierto remordimiento y me siento a avergonzada por actuar así, seguro que él se ha de preguntar qué cosa pasa conmigo y no sé si tengo una respuesta a esa pregunta.
—¡Cristin! —Me quejo apunto de llorar.
Me imagino a Benjamín en su habitación preguntandose si fue buena idea acompañarme despues de prácticamente estirar mis labios para recibirlo.
Agradezco haber comenzado mi jornada laboral temprano, pues así he podido despejar mi mente y olvidar mi vergüenza de ayer, todo es un correr de aquí para allá, maquillajes finalizados y otros por comenzar, sin descanso alguno aunque sea para desayunar.
—Buenas —La voz de Benjamín acercándose a mí es música a mis oídos.
Lo volteo a mirar y trae unas flores y el desayuno consigo.
—Eres mi héroe —le sonríe y corro a abrazarlo—. Te juro que estoy por desmayarme, estoy hambrienta.
—Tienes buenos gustos —Habla el chico que estoy maquillando—. No todas tenemos la oportunidad de tener buenos y grandes .... sementales.
El chico mira a Benjamín de pies a cabeza lo que lo hace quedar en completo silencio.
—Parece que le has gustado —Me rio y él niego con la cabeza, es divertido ver su rostro volverse rojo y aun a pesar del trajín del día hay lugar para molestarle.
—¿Falta mucho? —Pregunto mirando la hora, el evento inicia a eso de las seis de la tarde y quedan pocas horas.
Afirma con mi cabeza y él toa asiento a un costado para observarme trabajar.
—¿Benjamín? —Escucho una voz chillona hablar a mis espaldas y unos zapatos venir rápidamente —. ¿Que haces aquí?
Cristin me observa seria, pero continúa su trabajo.
—No creí volverte a ver, ¿cuántos años han pasado desde la última vez que nos vimos? —Continúa hablando una vez que se a acercado a él, mas él parece guardar total distancia con la mujer y eso me hace preguntar por qué se debe—. Sigues siendo el mismo Benjamín, no has cambiado nada.
—He estado bastante bien, Fernanda gracias por preguntar —Responde Benjamín cortante, y mi estomago se hace trizas al verlos y oirlos platicar—. Si me disculpas, estoy un poco ocupado.
La tal Fernanda voltea a verne a y se sorprende.
¿Qué es lo que tanto le sorprende de mí?
—¿Vienes con ella?—le cuestiona confundida, viéndome con desprecio—. ¿Sigues con tus negocios?
—Mis negocios van muy bien, mas de lo que alguna vez pude imaginar, pero justo en este momento me encuentro descanso de mis labores y aprovecho para presentarte a Cristin, aunque creo que ya la conoces, ¿no? —Pregunta Benjamín y yo vómito internamente.
Fernanda abre sus ojos y creo que está asustada, me pregunto por qué pues no hay motivo alguno.
—Mucho gusto —Menciono con tono de voz seca, molesta y es que verla llegar así y acercarse a Benjamín me ha puesto celosa, muy celosa. Es como si entre ellos hubiese algo que los une.
—Es un placer —Responde Fernanda y se marcha dejándonos confundidos a ambos.
—Eso fue extraño —Interrumpe el chico que estoy maquillando un tanto entrometido.
—¿La chica que no puede corresponderte? —Pregunto sintiendo que mi interior va a explotar de ira.
¿Quién carajos es Fernanda y qué significa ella en su vida?
—No, no es la chica que me roba el aliento... de hecho la chica que me roba el aliento tiende a desaparecer de vez en cuando —comenta señalando el desayuno que ha traído para mí.
—¡Mmmmm! — interrumpe el chico—. Aqui huele a romance y no soy yo.