Viejos tiempos

1214 Palabras
Theo se encontraba de visita con Matyas a Elize, para ver si habían existido novedades, saludaron con cortesía a los padres de ésta y miraron el cuarto de Elize a lo lejos mientras se paraban frente a las butacas junto a los padres de Elize. —¿No han habido avances?—inquirió Matyas. Para Theo, era la primera vez que visitaba a Elize en coma, así que aún estaba sin palabras. —No, mi niño. Dicen que temen despertarla. —¿Los daños colaterales pueden ser muy graves? —masculló palabra al fin Theo. —Pueden y no, en realidad tiene que despertar y calibrar si existen problemas en el sistema nervioso central o motrices. —Pero no querrá tenerla en coma todo el tiempo por eso, ¿no? —siguió reticente Theo. —No, supongo que no—respondió la madre de Elize cabizbaja. —Theo, no seas maleducada—replicó Matyas. —No soy maleducada, solo quiero saber porque pudiendo intentar despertarla, no lo hacen... El padre de Elize tomó la palabra. —Porque quizás su corazón no aguante, Theodora. —¿Y que tiene que ver su corazón? —Pues mucho, tuvo una sobredosis. Quizás le da un paro cardiorespiratorio si la forzamos a despertar. Además, aún está en proceso de poder hacerlo sola. —¿Y si no lo hace?—preguntó reticente Theo. —Pues estamos siguiendo las instrucciones de los médicos—secundó la madre de Elize. —Como si ellos no la pusieron aquí para empezar—replicó ella. Theodora se va al cuarto donde Elize está postrada y se sienta a su lado en silencio, pero rápidamente viene Matyas a acompañarla. —Estás enojada y solo te enojas cuando estás triste, pero no está bien hacerlo con ellos. A Theo comenzaron a caerle las lágrimas y bajó la mirada a sus nudillos. —¿Dónde están esos vampiros a todo esto? —Buscando algo para ayudarla—le explicó Matyas. Theo se ríe irónicamente. —Como si pudieran, estas mierdas son de nuestro mundo, no del suyo. —Es mejor que no intentarlo. —En ocasiones creo que si yo hubiera seguido siendo su amiga, estas cosas no hubieran pasado... —Esa es una mochila muy pesada, Theo—espetó Matyas—.No dejaste de ser su amiga, solo tomaron caminos diferentes. —Pero quizás pude cambiar mi camino, digo, ni siquiera soy una luz en la universidad... —Mientes—interrumpió su hermano—.Papá y mamá me cuentan tus calificaciones. —Está bien, sí estoy mintiendo, me va bien, pero porque soy aplicada y pude serlo en cualquier carrera universitaria, como por ejemplo una más cerca de ti y de Elize... —Lo que te diré es duro Theo, no quiero herir tus sentimientos pero debes saber algo. —¿Que? —Danielle murió cuando aún estaban en secundaria. Así que no es verdad tu teoría. —Sí, bueno, pero Catherina no, ella también estaba alejada cuando sucedió lo suyo... —No es el punto, Theo. Hasta yo me he convertido en vampiro, estar cerca de Elize es un sacrificio... —¿Que? ¿Eres uno de ellos?—inquirió con sorpresa ella. —No, porque Elize me curó. —¿Y quien te convirtió? —Enzo. —Hijo de perra—soslayó ella—.Siempre he pensado mal de él, y sospecho que él mató a Catherina. —Creo que lo hizo... —¿Y porque nadie hace nada al respecto?—refunfuñó ella. —Porque él murió, Theo. Enzo está muerto—espetó Matyas. —¿Cómo que murió ése imbécil? —Sí, le dieron la sangre de Elize en una pelea y se enfermó. —Vaya, es la primera buena noticia que me has dado... —Mi punto es, Theo, que de haber seguido a Elize pudiste ser tú y no yo, lo de Catherina fue porque pese a todo ella no pensaba que Enzo podría hacerle daño. —Lo sé, Cat solía ser una ingenua... —No podías estar aquí, Theo, pero viniste y ella lo sabrá—dijo indicándole con la mirada a Elize. —De no ser porque Ally tenía una obsesión con imitar a Danielle, yo ni siquiera la hubiera conocido...—rió ella recordando. —Y de no ser porque eras su amiga yo no hubiera salido con ella. Theo se lleva la mano a la boca en gesto de risa. —Ahora que lo recuerdas, es bizarro. —¿Que? ¿Porque?—inquirió entre risas Matyas. —¡Porque obviamente no te amaba! —Bueno, evidentemente tampoco amaba tanto a Sasha porque al final terminó con Ezra. ¿Quien hubiera predicho todo esto? —¿No te molesta?—preguntó ella volviendo a mirar fijamente a los ojos de su hermano. —¿Que cosa?—preguntó él con indiferencia. —Que ella se haya quedado con Ezra finalmente. Matyas se llevó la mano a la nuca con gesto dubitativo. —Huh, es raro. Me cae bien, él y también Sasha. Supongo que no me agradaba tanto Sasha en el momento que salía con ella pero al final, nunca pude pensar que fueran malas personas. —Normalmente tú no estabas ni Sasha cuando Ezra se ocupaba de nosotras y era hasta gracioso verlo hastiado de problemas de adolescentes y como nos aconsejaba. Lo hacía por Elize. Él la amaba mucho antes que tú o que Sasha. —Lo sé, creo que al final él siempre fue el correcto... —¿Crees que nos escuche?—preguntó Theo viendo a Elize. —Creo que dicen que algunas personas lo llegan a hacer—secundó Matyas. —No creo en esas cosas, lo sabes Mat—aseveró Theo. —¿Y no quieres decirle nada? Ya que estás aquí...¿Que le dirías si te escuchara? Ella la observó y pestañeó muchas veces con gesto pensativo. —Que sane, que viva, porque la quiero ver cuando terminemos la universidad y terminemos siendo nuevamente amigas, solteronas o con parejas, que la quiero ver crecer, quiero ser parte de su vida y no me importa si tengo que pelear con vampiros, ni sus novios, ni si se casa con un hombre lobo, solo quiero que viva... —Pues lamento interrumpir tu discurso, pero los hombres lobos no existen. Theo se rió y se le escapó una lágrima. —¿Y tú cómo sabes eso? —Porque lo pregunté. —Y porque es cierto—dijo entrando a la habitación Ezra—.Murieron en Salem. —¿Que haces aquí? ¿Terminaron de hacer lo que querían?—preguntó Matyas. Ezra asiente con la cabeza. —Afuera está Sasha, no sean duros con él. Pero les diré la verdad, en visto a que están aquí y merecen saberlo. —¿Que sucede?—preguntó preocupada Theo y mirando a su hermano quien le secundaba en la mirada con extrañeza. —Enzo está vivo. —¿Que? ¡Entonces él hizo esto!—replicó Theo. —Baja la voz o los médicos nos sacaran a todos de aquí—advirtió Ezra—.Y sí, efectivamente Enzo nos ha engañado a todos. —¿Y dónde estará ahora? —Esperando la oportunidad para volver a atacar—espetó Ezra cabizbaja.
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