Elize se despierta y su primera visión del mundo fue ver a sus costados y notar a Ezra en posición fetal en una silla cubierto con una manta y unas cartas.
—¿Cuanto ha pasado?—preguntó ella de repente. Ezra se levantó de un salto.
—¿Elize? ¡Dios, creí que había sido un sueño!—dijo mientras la abrazaba y le daba un beso en la frente—¡Doctores, se despertó, doctores!
Vio a sus padres correr a la habitación y a un doctor acercarse.
—Seis días en coma...¿puedes hablar?—preguntó el médico mientras anotaba y la miraba por debajo de sus anteojos.
—Sí, me duele un poco la lengua y no veo bien.
—Visión doble, se te irá con el tiempo. ¿Puedes mover los pies? ¿Los sientes?
Ella intentó primero con el derecho y luego con el izquierdo, con cada parte de sus dedos.
—Sí, sí puedo.
—¿Frío y calor?
—Sí, un poco.
—Bueno, te estamos inyectando una dosis muy leve de tylenol para que no tengas abstinencia, pero no es para ello. Una vez que salgas te recetaré algo específicamente para eso—continuó diciendo el doctor.
Elize solo asentía con la cabeza mientras observaba a Ezra viéndolo tan sonriente, lo último que recordaba de él es que no quería verla ni en pintura.
El médico se alejó y dejó a las familias disfrutar de Elize y su madre la abrazó constantemente mientras que por el otro, su padre.
—Perdón, no sabía que mis medicamentos iban a causarme esto...—intentó decir ella.
Los padres de Elize miraron a Ezra.
—Es que, no lo hicieron—espetó él.
—¿Cómo dices?—inquirió ella.
—Tus medicamentos fueron cambiados en el penthouse.
—¿Cambiados? ¿Entonces que estaba tomando?
—El médico dijo que había rastros de Valium y de Litium en tu sangre, Ally también reconoció porque suele hablar con Theo sobre medicinas que podías haber tenido medicina veterinaria como ketamina.
—Es por eso hija que estabas como estabas, pero tuviste suerte, podrías haber perdido muchas cosas como la motricidad. Sobretodo por la ketamina.
—Fue un intento de homicidio, al salir de aquí haremos las denuncias correspondientes—secundó su padre.
Ella sonrió a complaciencia y en cuanto estuvo a solas con Ezra comenzó a hablar.
—Una denuncia no logrará nada, ¿cierto?
—Me temo que no.
—¿Pudo ser tan ruin? ¿Quería llevarme con él?
—Enzo está vivo, Elize. No te hizo eso porque quisiera que murieras, lo hizo para lastimarnos a nosotros.
—¿Dónde está Sasha?
—Le llamaré para avisarle que despertaste, pero traerá la comida así que será mejor que se lleve la sorpresa.
—Está bien, supongo...—dijo y por último solo primó un silencio sepulcral—¿Que son esas cartas que llevas?—preguntó ella cortando con el silencio.
—Los últimos días, me había portado fatal contigo...
Elize asintió con la cabeza.
—Y cada noche que pasé junto a ti aquí, escribía una carta.
—No sabía que escribías...
—No lo hago, pero casi perdí al amor de mi vida, esas cosas no son fáciles.
—No era el amor de tu vida cuando me rechazabas entonces—replicó ella.
—Lo sé, Elize, he sido un tonto. Supongo que es lo que quería Enzo, que no actuaras como tú, que yo estuviera distraído y mezquino, y que terminara por desquitarme contigo.
—Y lo hiciste...—dijo ella mirando sus manos aún con suero.
—Déjame leerte las cartas.
Ella asintió con la cabeza nuevamente.
Él carraspeó la voz y se aclaró la garganta.
—''Querida Elize, entraste en coma y siento que es mi culpa, no sé como podría retroceder el tiempo atrás para no solo tratarte como lo hice también sino para no exponerte en mi mundo. Debí protegerte y no pude, y verte acostada sin podes despertar es el peor de los castigos que he tenido en toda mi inmortalidad''
—Has visto cosas peores supongo...
—Pero no esto, Elize. Enserio tenía miedo de perderte.
—Yo me humillé por ti antes de que todo esto pasara, Ezra.
—Lo sé, ¿puedo seguir leyendo?
Ella sesgó la mueca pero finalmente asintió.
Ezra entrecerró los ojos pero siguió leyendo luego.
—''Día dos y aún no despiertas, comienzo a replantearme si de ésto se trata la mortalidad. Comienzo a pensar que es más de lo que yo podría aguantar. Te veo dormir y si durmieras toda la vida yo también querría hacerlo contigo, pero nunca lo había comprendido, ni te lo había dicho, porque dejé de ser yo cuando te dejé entrar en mi vida, porque ahora solo puedo pensar en un nosotros, no solamente en mí.''
—Como si quisieras ser mortal—espetó incrédula Elize.
—Siento que ahora estoy listo para decir que sí...
—No me convence, no tenía que llegar a estar en coma para que estés seguro de una decisión como ésa.
—Dame una oportunidad. Aún quedan cuatro.
Elize lo miró y lo dejó continuar leyendo sus cartas. Quizás no lo perdonaba del todo, pero el solo hecho de que Ezra escribiera algo para ella le daba ternura y le emocionaba un poco, porque nunca antes lo había hecho, porque ése era el tipo de cosas que Sasha haría y no él.
—''Día tres; en estos días me he replanteado todo. Cómo pude haberte ayudado y no lo hice, cómo pude evitar mi presencia en tu vida y sin embargo solo encuentro la misma respuesta una y otra vez. Llorando, mezquino y egoísta, no puedo decir que no volvería a hacerlo, que no volvería a presentarme ante ni, porque conocerte le dio propósito a mi vida y si este propósito sería esperarte mil años tu regreso hasta que solo de este hospital quedara moho y asientos en los que me siento tambaleando, quizás de todos modos lo haría, conocerte''
—Bueno, quizás sí era un poco mezquino...
—Lo sé...
—''Día cuatro; Sigues sin despertar y solo sé que tus medicamentos fueron cambiados. No puedo dejar de sentir culpa. ¿Cómo es que no me di cuenta antes? ¿Cómo es que me dejé ir en lugar de ayudarte? Me arrepiento de tanto y no se si la vida concede segundas oportunidades, te mereces todas las que existen. Quizás yo no. Pero si tan solo tuviera una segunda oportunidad, dejaría de hablar y solo lo haría, haría nuestra casa, nuestro futuro, nuestra realidad aparte. Estoy cansado del peligro y no quiero a mi mundo si arriesga el tuyo''
—¿Hablabas enserio de un futuro?—preguntó Elize cabizbaja.
—¿Tienes miedo? Lo siento, quizás era muy apresurado...
—No. Al contrario, creo que también quería un futuro contigo, pero, continúa leyendo.
Él asintió con la cabeza con alegría y complicidad.
—''Día cinco; Hoy he confirmado lo que siempre me has dicho y nunca he hecho caso. Enzo nos ha estado engañando a todos. Estuve mal por él y por estarlo te descuidé, no vi nada claro, pero ahora todo está dicho. Anteriormente, no se había vuelto realidad, o eso pensé, pero él dejó de ser mi hermano desde el día que te hizo lo que te ha hecho. No tendré piedad. Estoy enojado y decepcionado de mi mismo, porque si pudiera cambiar y ser yo quien estuviera en tu lugar, lo sería, quiero que despiertes, que vivas, con o sin mí a tu lado, pero que lo hagas, y a su vez, nada de esto importa si solo lo escribo en papel, porque sigues aquí, sin despertar, postrada, y siento que es la quinta carta, pero podrían ser miles...''
—¿Te daba miedo que sean miles?
—Soy inmortal, quizás miles de años no me sonaban tan mal—dijo en broma.
—No quiero vivir sin ti a mi lado—espetó ella—.Pero tampoco quiero volver a sentir lo que sentí cuando tomé aquel frasco.
—Lo sé, y mi mundo es peligroso...
—Entonces hazte mortal. ¿No podríamos ser felices así?
—¿Es lo que deseas?—inquirió Ezra con una ceja arqueada.
—Deseo que leas la última carta...
—''Día seis; los días parecen una eternidad incluyendo la mortalidad. Solo quisiera estar contigo, ya se ha ido la pena y el rencor por Enzo, solo quiero que salgas de esto y volvamos a ser Elize y Ezra de siempre, como habías dicho''
Ella sonrió y se le escapó una lágrima.
—¿Estás triste por algo?
—Ezra, ¿no me amabas más?
—Nunca dejaré de amarte, Elize.
—Entonces cásate conmigo.
—¿Eso no te lo debería preguntar yo a ti?
—Luego podrías repetirlo con un anillo, pero, ¿lo harías?
—Sí, Elize, lo haría. Claro que me casaría contigo—dijo acercándose y dirigiéndole un fuerte beso.