Los originales los habían dejado a Elize, Sasha y Ezra con el aviso de que llevarían a discutir el tema con las demás cúpulas y como repercutiría esto en el mundo de los vampiros. Así que los dejaron con la advertencia pasivo-agresiva específica que Elize debería mantenerse en el penthouse mientras la vigilaban y decidían que hacer con ella.
—Estoy tan cerca de mi familia y ni siquiera puedo verlos—refunfuñó ella en el penthouse.
—Al menos están decidiendo si darte una oportunidad Elize, son los originales, si ellos te dejan vivir sería un hecho histórico—comentaba Sasha.
—Los originales no dejarán vivir a una mortal si ésta no es una herramienta para ellos. Hablas como si fuera tan fácil...—respondió Ezra.
—Lo sé, pero al menos no la han matado de entrada ni lo han considerado contra sus normas—insistió Sasha.
—Porque Elize no es un peligro, es un poder y los originales lo saben. Solo están haciéndonos creer que les deberemos favores si nos aceptan luego seguir adelante y tendrán a Elize sometida a sus estudios en el vaticano.
—Y yo pensé que éste sería mi primer año de universidad en Buckley y apenas el primer día en el campus, Matyas ya se volvió vampiro...—agregó Elize.
—¿Que hay de él? Me imagino que lo sacaron de Buckley—inquirió Ezra.
—Catherina se está haciendo responsable de él en Francia, hasta que encontremos solución para corregir el problema—comentó Enzo.
—¿Quien advirtió a Catherina lo de Matyas? —preguntó Elize a la brevedad.
—Yo—respondió hosco Enzo.
—Los originales te tienen entre las cejas, no deberías ni siquiera quedarte por aquí—espetó Ezra.
—Error, no solo a mí, a ustedes también y otro error, este penthouse es de todos, jamás sospecharan que me quedo en el mismo lugar donde ellos vigilan a la cura.
—¿Que buscas, Enzo? —preguntó Ezra sin rodeos.
Enzo le dirige una mirada a Elize.
—Lo que me molesta de la mortal es que además de virtuosa, la necesitamos en nuestro mundo y aún tiene la insolencia de preocuparse por los humanos. Por eso convertí a Matyas, quería que supieras que como los mortales son efímeros también son fáciles de convertir y que todo lo que defiendes, a todos los que quieras, puedo convertirlos si quisiera.
—¿Y que ganarías con eso? —le dijo altiva Elize.
—No gano nada realmente, pero tampoco pierdo. Porque como vampiro no me queda mucho hilo con los originales.
—Tú acabaste ese hilo como vampiro del que hablas, tú fuiste quien cometió irregularidades—respondió reticente Elize.
—¿Irregularidades, dices? Te hemos salvado de que quieras morir, te dimos un propósito, te he hecho sentir que eres más que una simple humana, dejé que mis hermanos se pelearan por ti, que se entrometieran en tus asuntos de mortal, ¿y tú crees que soy malo solamente porque en el camino tuve que hacer sacrificios, porque maté a Danielle, a Catherina o porque transformé a tu amigo? Soy un vampiro, Elize, por si no lo notaste.
—Deberías irte, puedo llamar a los originales y decirles todo lo que has hecho—advirtió Elize beligerante.
Enzo busca complicidad en la mirada de sus hermanos pero éstos le esquivaron cualquier mirada. Él emite una leve carcajada con ironía.
—El mundo ha avanzado tanto y sin embargo los hombres, sean vampiros, mortales o no, siempre estaremos detrás de las mujeres. Ya veo...
—Enzo, no se trata de Elize, se trata de que no nos ensuciaremos las manos por ti—le contestó Sasha.
Enzo rió.
—Sabes, Elize, a tu amigo Matyas le podrás curar sin problema, solo no le digas a los originales que me marcho, o díganlo, pero cuando yo esté muy lejos. De todas formas, que no se te olvide, que sin mí, tu serías cenizas. Yo fui quien vio algo en ti y apostó.
—No te debo nada, Enzo. Mataste a mis amigas.
—Pero te salvé a ti. En fin, yo ya me iba, mi limusina me espera afuera.
—¿Hasta cuando?—inquirió Sasha—¿Hasta cuando harás otra de tus apariciones?
—Hasta que los originales me atrapen y corten mi cabeza, buenas noches—dijo por último antes de marcharse.
Elize renegada y con la cabeza refunfuñando esboza las primeras palabras.
—Él jamás se alejará de nosotros.
Sasha torció una mueca de disgusto.
—Es probable que no. ¿Que haces?—preguntó al ver que Elize tomó su teléfono y comenzó a marcar.
—Llamaré a Matyas, le diré que le mandaré un vuelo hacía aquí y que mientras, robe hospitales de sangre.
—Puedo pedirle a un contacto que lo alimente bien, Elize, tranquila—espetó Ezra.
—No lo dudo, pero sabes que no es su vida. Debemos traerlo aquí y curarlo lo antes posible.
—Como quieras, Sasha debo hablar contigo en privado. ¿Podemos dirigirnos a mi habitación?
Sasha mira con incomprensión y accede a acompañarlo extrañado.
—¿Te molesta que Elize traiga a su ex y beba su sangre?—preguntó Sasha llegando a la habitación.
—¿Que? No, no para nada. No me importa Matyas.
—¿Y porque me llamaste?
—Hermano, sabes que Enzo no dejará de molestar con Elize mientras sea vampiro. Además, los originales no son de fiar.
—Sabíamos que si Enzo seguía haciendo lo que hacía tendríamos consecuencias que enfrentar.
—Sí, pero no podemos entregarlo a los originales—dijo Ezra llevándose las manos a la nuca en gesto preocupado.
—¿No eras tú el que hablaba de no estar del lado de Enzo?—espetó Sasha.
—Sasha, no es una cuestión de bandos. Una cosa es no querer ser su esclavo para encubrir sus crímenes o su sicario y otra distinta es querer que lo maten, aunque se lo merezca.
—¿Y que sugieres? Los originales no serán fáciles de convencer.
—No quiero convencerlos—atisbó a decir Ezra—.Quiero hacer de Enzo lo que más odia en este mundo y que a su vez, es la única forma en que los originales no podrán ejercer su jerarquía sobre él.
—¿Que intentas decir? —preguntó Sasha sin comprender.
—Intento decir, que convirtamos a Enzo en un mortal—espetó finalmente Ezra—.Elize con sus somníferos apenas se dará cuenta que le robaré sangre, se la inyectamos a Enzo en una trampa y ya, lo salvamos a él de los originales y a nosotros de Enzo.
—Podría volverse un asesino de todos modos...
—Ya lo es, pero sabes que no es lo mismo. Podríamos lidiar con él de esa forma.
—¿Con un asesino?
—Sabes de lo que hablo Sasha. Tenemos que salvarlo.