Ezra y Elize reposaban en el penthouse mientras que Sasha había llevado a Matyas al departamento, sabían que era urgente ayudarlo y sabía que era solamente la punta del iceberg de las hazañas de Enzo.
—Mi amor, ¿y si te conviertes en vampiro? —espetó Ezra acostado junto a su novia.
—¿Estás loco? No quiero ser vampiro.
—Pero no para siempre. Solo un tiempo. Podemos guardar tu sangre y volverte humana de nuevo...
—¿Y eso crees que vaya a funcionar?
—Seré honesto contigo, nadie cuidará de ti además de Sasha y yo, y bueno, si cuentas a Matyas si lo dejamos vampiro...
—No es una opción.
—Lo sé. El punto es que Enzo siempre te estará persiguiendo, usará a mi madre, usará a los originales, usará lo que sea para volver a tener tu sangre bajo su control.
—Los originales dijeron que verían mi caso con las demás cúpulas—respondió ella esperanzada.
—Elize, los originales no son de fiar, te lo he dicho...
—No sabemos si mi sangre funciona en todos, no sabemos si podré volver a ser humana...
—Pero no podemos quedarnos de brazos cruzados mi amor. No podemos permitir más muertes.
—¿Y si me vuelvo vampiro que será de mí?
—Volverás a ser Elize, es solo para apaciguar las aguas.
—¿Y que tan seguro de tu plan estás? —preguntó ella reticente.
Ezra echa un suspiro lento.
—Tendría que hablar con unas viejas amigas primero...
—¿Las brujas?
—Solo ellas podrán asegurarte volver a ser humana.
—¿Y me dejarías hablar con ellas?
—Sí, pero una vez que resolvamos lo del mortal de tu amigo, él necesita ayuda ahora.
—¿Porque no lo trajeron al penthouse directo? —inquirió ella.
—Por mí—dijo Enzo saliendo de su habitación.
—¿Tú que haces aquí aún?
—Clemencia Elize, me queda poca vida después de que los originales me encuentren y me hagan arder...
—Como si fueras a pedir clemencia por mí en tu declive...
—Que mortal tan inteligente, claro que sí, pero a ti ya te defienden mis hermanos y a mí, querida, nadie lo hace por lo que debo tener mis propios recaudos. Y tú a diferencia de mí, no cometiste ''sacrilegio'' así que técnicamente lo tienes menos jodido...
—¿Porque convertir a Matyas si de todas maneras sabías lo que te esperaba?
—Ohhh, hablando de eso, ¿porque siguen aquí y no van a salvar a ese muchacho?
—Enzo, el penthouse es el primer lugar donde buscarán los originales—espetó Ezra tomando lugar en el quicio de la puerta de su habitación mientras que Enzo se ponía un saco por el pasillo.
—En fin, lo de ese mortal era simplemente porque quería quitarte un poco de lo mucho que me has quitado, Elize, pero no fue personal al chico. No había problema en traerlo.
—¿Yo quitarte algo a ti? —dijo Elize tomando espacio junto a su novio—.Mataste a Danielle y a Catherina.
—Ya te lo he dicho Elize, no te he matado a ti y vaya que lo he deseado...
—Enzo, si vas a causar problemas, desaparece o daré aviso a los originales—advirtió Ezra.
—Ezra...—dijo Enzo abotonándose el saco y sonriendo suspicaz—¿Acaso no lo ves? Eres el plato de segunda mesa, siempre lo fuiste. Yo no era el indicado para Catherina, por eso hemos terminado como ya saben. Pero tú tampoco eres diferente.
—Deja de mentir y déjalo en paz, Ezra y yo nos amamos—espetó Elize.
—Pero no lo suficiente—declaró él—.No al menos como para que tú dejes de ser mortal y vivas una eternidad con él y evidentemente, no mucho tampoco para que él se vuelva un anciano a tu lado. Tienes la habilidad de curarlo si quisieras, en fin. ¿Siempre son así de hipócritas? Iré al baño y los dejaré solos.
Enzo se dirige al baño y Elize procede a mirar a Ezra.
—Esto no se quedará así, él no se detendrá...
—Lo sé, pero tiene los días contados cuando los originales lo persigan...
—Ouch, escuché eso. Ya me iba de todos modos, si quieren pensar que los originales son sus amigos y que mamá y Charles serán unos abuelos geniales, piénsenlo. Soy el único que sabe lo que puede lograr tu sangre y soy el único que morirá sabiéndolo. ¿Sabes porque? Porque eres una desagradecida.
—Ya es suficiente, Enzo. Lárgate de aquí.
—¿Y si no que?—dijo acercándose y mirando fijamente a Ezra quien aún seguía apoyado en el quicio de la puerta con los brazos cruzados.
—Elize, llama a los originales—ordenó Ezra sin inmutarse.
Enzo se aleja y vuelve a tomar rumbo hacía la puerta.
—Ya veo, hablabas enserio cuando decías que la elegirías a ella.
—Lo lamento, pero solo que tu hayas tenido la misma oportunidad y solo te haya sacado tu lado más ruin.
Enzo soltó una carcajada irónica.
—Como si tu fueras mejor que yo, Ezra. Nos divertíamos bebiendo sangre de la vena, ¿te crees con derecho de hablar de amor?
—Eso es parte del pasado.
—Ezra, no puedes huir de lo que eres.
—Suficiente—dijo por último Ezra antes de ir corriendo y a empujarlo contra el ascensor—.No te quiero ver cerca de Sasha, de Elize, de sus amigos ni de mí. Ojalá ardas en el puto infierno Enzo, realmente lo deseo. No eres capaz ni siquiera de reconocer que no tenemos la obligación de seguir aguantando tu fechorías.
Enzo se golpeó de frente con el ascensor hasta que éste se abrió así que le sangraba la boca, tocó su sangre y sonrió viendo a su hermano.
—¿Ves que las bestias nunca cambian?—dijo antes que el ascensor se cerrara dividiéndolos.
Elize quedó mirando desde el living la escena, la reacción de Ezra le había sorprendido tanto como a Enzo.
—Tienes razón, no nos dejará en paz. Esta noche viajarás con Sasha al departamento cerca del campus y ayudarás a Matyas, yo iré a ver que puedo hacer con tu situación.
—¿Irás con las brujas? ¿No puedo ir contigo?
—No te conocen, Elize. No puedo llevarte así como así, además, es más urgente lo de Matyas.
—Entiendo, está bien. De todos modos, no quiero estar lejos de ti, y menos ahora.
—Lo sé linda, pero no pasará mucho tiempo, lo prometo. Estarás bien con Sasha, no tardaré demasiado, lo prometo. Volveré a ti.
—Confío en que siempre lo harás. No somos como dijo Enzo—dijo dubitativa. Ezra la abrazó y la besó en la frente.
—Por supuesto que no lo somos nena, te he buscado sin querer desde toda mi vida y nunca había sentido esto de lo que eres dueña.
Ella se acomodó en su pecho aferrándose con fuerza.
—Supongo que así es como me siento cuando estoy enamorada, digo, es como debe ser.
—Estamos haciendo lo correcto—dijo él acariciándole el cabello—.Nunca escuches a un ser que no aprecia el amor.
Esa noche Enzo no se había dado cuenta, pero cuando fue empujado al ascensor por su hermano Ezra, éste en su arrebato de fuerza le había inyectado la sangre de Elize.