La verdad sobre la cura

1239 Palabras
Elize se marchaba a su departamento que había alquilado para la universidad nuevamente. —¿Sucedió algo en mi ausencia? —le preguntó a Sasha mientras le extendía la mano saludando a Matyas. —En lo absoluto—actualizó Sasha. —Bueno, apurémonos con esto. Matyas, bebe de Elize—ordenó Ezra mientras Elize le extendía la muñeca. —¿Que mierda? —Vamos, bebe, te curarás—insistió Elize. —¿Curar en que sentido? —preguntó Matyas asustado. —Dejarás de ser vampiro. La sangre de Elize tiene la cura—explicó Sasha. —No entiendo nada, Elize—dijo Matyas buscando comprensión en ella. —Ya entenderás, pero primero debes beber. Matyas comenzó a beber la sangre de Elize y pareció funcionar. El color de sus mejillas habían vuelto a su rostro, sus ojos habían vuelto a tener la mirada típica y expresiva de un mortal. Sasha lo apartó con brusquedad. —Lo siento, a los vampiros recién convertidos les es difícil parar—le explicó una vez lo apartó. Matyas lo miró con desentendimiento pero volvió a tomar asiento en el diván de Sasha. —¿Porque tu habitación tiene un diván hermano?—dijo riendo, Elize le siguió con la risa—¿Tú no conocías su habitación?—preguntó dirigiéndose a Elize. —Ezra es bastante celoso—dijo mirando a su novio. —Vaya, menuda sorpresa vivir con tus exs y ahora yo aquí de paso. —Y te seguirás quedando aquí—espetó Ezra. —¿Que? ¿Porqué? Vamos chicos, he perdido un montón de tiempo de entrenamiento. —Mordiste a una chica, Matyas. Ella se volvió vampiro por tu culpa—le explicó Sasha—.Tendrás que guardarte en un lugar seguro mientras tanto. —Lo sé, pero saben que no quise hacer eso... —Bueno, ahora puedes estar en el ojo de los originales, no te conviene salir de aquí—espetó Ezra. —¿Quienes rayos son los originales? —Mira, aquella noche intentamos decirte lo menos posible porque Enzo no nos permitía curarte ni decirte nada, pero en vista a que él ha sido quien te convirtió, tienes derecho a saber la verdad—continuó Ezra. —¿Y que verdad es la que debo saber?—inquirió Matyas. —Lo que no mencionó Catherina mientras te hospedaba en Francia—secundó Elize. Matyas frunció el ceño. —Había escuchado que algo le sucedió a Catherina—comentó él. —Catherina murió, Matyas—espetó Elize. —¿Que? ¿Cómo? Pero si ella había estado conmigo en Francia... —De la misma forma que murió Danielle. —¡¿Enzo?! —Sí, él en realidad jamás quiso que volvieras a ser humano, solo quería un vampiro, por eso dejó que Catherina te cuidara... —¿Y porque no molemos a golpes de una vez a ese imbécil? —Porque ya lo denunciamos con los originales—explicó Sasha. —¿Y quienes son esos? —Son nuestros jefes. Ellos nos mantienen a raya para que no nos mezclemos con los mortales y no sospechen de nuestra existencia—dijo Ezra. —¿Entonces son confiables? —Para lo de Enzo—atinó a decir Ezra—.Lo mantendrá a raya por un tiempo, pero no es que sean nuestros amigos, ellos no están convencidos con lo de Elize. —¿No están convencidos de que Elize cure? —No, que mi sangre sea conveniente—le aclaró Elize. —Básicamente es un peligro para los originales—espetó Ezra. —Ohh, entiendo. ¿Y a Enzo le gusta Elize o algo así? —No, por dios, no entendiste nada—dijo Elize asqueada. —Lo que Elize quiere decirte, Matyas, es que a Enzo le interesa la sangre de Elize, no ella—intentó explicarle Sasha. —¿Y porque? Si es un peligro para ellos mismos... —Por eso mismo, justamente. ¿Porque crees que los humanos tienen armas de extinción total y eso es un poder para ellos?—le preguntó Ezra con crudeza. —¿Entonces es eso? ¿Por poder? —Exacto, eso busca Enzo. Ser poderoso, pero ocupando mi sangre—secundó Elize. —Vaya Elize, no envidiaría para nada tu situación. Con razón no funcionó lo nuestro... —¿Y eso a que mierda viene? —Digo, pensaba que solamente eras rara pero al final estabas en un mundo totalmente desconocido y eras perseguida por vampiros. Elize ladeó la cabeza pensativa. —Creo que lo nuestro no funcionó porque seguía enamorada de Sasha... —Como sea, ¿como pasaste de Sasha a Ezra? ¿Es porque es como un nazi con una mezcla de un motociclista? —Oye, estoy aquí imbécil... Sasha se rió por lo bajo. —Pasaron tres años desde que viniste a Buckley, la gente lo supera, sigue adelante y se enamora de otras personas. No es la gran cosa, Matyas. —Pero Elize, vamos, es su hermano...¿enserio? Sasha se quedó rojo de tanto aguantarse la risa mientras que Ezra comenzaba a cambiar el rostro. —Podrías ayudarme en vez de reírte—refunfuñó Elize. —Hablando del rey de Roma, ¿dónde está Enzo ahora mismo? —preguntó Sasha cambiando de tema. —Enzo se presentó en el penthouse amenazante así que acompañé a Elize hasta aquí pero luego me iré. —Le pedirá ayuda a las brujas—aclaró Elize. —¿También existen brujas? No jodas, esto es como Diario de Vampiros, ¿hay lobos? —Fueron exterminados—espetó Ezra tajante—.La mayoría no llegaba a un raciocinio promedio, las brujas de Salem quisieron usarlos como animales adiestrados pero los vampiros los cazaron enseguida y luego todo se volvió un caos hasta que intervinieron los originales y los mataron a todos sin distinción, lobos, brujas, vampiros caóticos o rebeldes y todo lo que no siguiera los planes de la cúpula. —¿Ha existido registro de gente como tú? —le preguntó Matyas a Elize—Digo, que tuviera la cura en sus venas. —No que sepamos—dijo Sasha pensativo—.Aunque eso no significa que no hayan existido... —¿Porque esa cara? —Creo que debemos enviar a un lugar a Matyas y a Elize aparte e investigar el tema nosotros. Quizás tú encuentres algo con tus amigas las brujas y yo le preguntaré a Enzo—comentó Sasha dirigiéndose a Ezra. Éste asiente con la cabeza en gesto de afirmación. —Te ves preocupado, Sasha—comentó Elize. —Porque me temo que los originales no planean ayudarnos... —¿Porque lo dices? —preguntó reticente Elize. —Porque es imposible que seas la única cura que ha nacido. Y ellos nunca nos han contado nada sobre el tema, si planeaban ayudarnos ya lo habríamos sabido, sin embargo, Enzo ya sabía de ti, es decir, al menos tenía una leve idea de que podía existir una cura contenida en un mortal. Por eso mismo, debo hablar con él. —¿Y porque tú? —inquirió Matyas. —Porque sabe que yo ya no estoy de su lado—exclamó Ezra—.Sasha aún puede disuadirlo. —¿Entonces hablarán con quien ha gestado todo este problema? —preguntó para confirmar Elize, molesta con tener que necesitar de Enzo. —En ocasiones las respuestas no siempre se encuentran en nuestros amigos, linda—culminó Ezra.
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