Capitulo Cinco

2628 Palabras
Pov Aiden. Toqué el timbre, esperé a que se terminarán de reír de mi, para que me abran la puerta. -Es un calvario cada vez que tu mamá no está.- le dije a Elio. -¿De dónde vienes?.- me preguntó Bob, al verme con ropa deportiva, sudado, y aún con la mochila. - De entrenar. -Pasamos por la cancha del Colegio y no estabas.- Esta vez fue Yael el que hablo. -Voy a otro lado.- comencé a subir las escaleras y ellos lo hicieron tras de mi. Una vez en el cuarto de Elio me lancé en su cama. -Oye! Estas sudado, sal de mi cama!. - No quiero.- canté. -Ah si el se acuesta así, entonces yo también.- dijo Henry lanzándose a mi lado, con sus zapatillas puestas.  -¡Salgan! -Sácame.- esta vez fue Yael el que se subió con zapatos. Elio se acercó a nosotros, nos tomaba de los pies para arrastrarnos fuera de la cama, cosa que lograba con uno, pero cuando seguía con el otro, nos volvíamos a subir. Fue un juego de unos minutos hasta que se rindió. -Voy a tener que cambiar mis sabanas. -Pues deberías hacerlo todos los dias.- se burló Yael. -¿Qué quieres decir?. -Esta cama huele a semen Elio ¿Aquí te masturbas?. - ¡Que asco!.- grité yo y me bajé, para sentarme en la alfombra al lado de Bob que miraba entretenido la escena. -¡No! ¿Como crees que haría eso aqui?. -¿Dónde tiene olor a semen?.- preguntó Henry. -Aqui Henry.- Yael, le tendió la almohada y el nombrado la llevo a su nariz. Desvíe la mirada como siempre en esas situaciones. Henry, Yael y Elio tenían una relación extraña, con Bob estábamos de acuerdo con que había tensión s****l entre los tres, aunque Elio no lo quería admitir, no admitía que le atraía los otros dos. Supuestamente el era heterosexual, porque tenía sexo con chicas de vez en cuando. -¿Entrenas con tus amigos?.- me preguntó Bob, ignorando a los otros tres. -No, entreno solo.- mentí.- necesito tiempo para mi. - Ya veo. -¿Con quién hablas?.- le pregunté cambiando de tema. -Con mi novia, quiere que nos veamos esta noche. -¿Vas a follar?.- Yael sentó a mi lado. - No se, puede ser. - Que suerte tienes.- dijo Henry desde la cama, sentado en la espalda de Elii.- Yo quiero follar todos los días. - Búscate un novio.- le dije. -Todos son unos imbéciles. -Ademas somos las putitas de la clase.- se rió Yael.- Tu amigo Bratt quiso meterse conmigo y lo deje en ridículo. Yo me reí.- Fue genial!  - Se cree mucho el feo ese. -¿Qué te dijo?.- preguntó Elio. - Me dijo que soy la putita de la clase, también que soy un mariquita. - No le des importancia es un imbécil. - No se la dio.- dije yo.- Se burló muy bien de el. -Markus estaba presente, el si que lo disfruto.- se rió Yael y yo me puse serio. -¿El pobretón?.- preguntó Henry. - Si el, te juro que no entiendo a ese chico, yo ya le hubiese roto la mandíbula a Bratt por todo lo que le hace. -Debe cuidar su beca supongo.- habló Elio. -A mi me valdría v***a la beca si no tengo amigos.- Bob también opino. -Debe ser aburrido estar solo todo el tiempo.- Yael se quedó pensando.- Es muy guapo como para estarlo. -Pues yo creo que no debemos opinar.- dije. No quería que hablen de el, no después del beso que compartimos, un beso que me obligó a darle, un beso que le hizo estremecer a pesar de ser inexperto. Quería quitarme de la cabeza a Spencer. -¿Jugamos?.- Henry se bajó de Elio y fue hasta su smart para conectar la PlayStation. - Si.- dije yo yendo hasta el. -¿Jugamos al pess? O a algo de zombies?. -Zombies!.- Elio también se acercó a nosotros y tomó un mando. -Por cierto Den, debemos hacer el trabajo de literatura.- Yael me abrazo detrás. -¿Desde cuando tu tan interesando en la tarea?.- rió Bob. - Es la primera vez que Den y yo haremos un trabajo juntos. -¡Es cierto!.. -Ademas nos tocó con el Markus pobretón.- Yael apoyo su barbilla en mi hombro.- Le diré que nos encontremos mañana para hacerlo ¿Qué dices? -Como quieras.- traté de disimular mi nerviosismo. -Bueno, ¿en mi casa o en la tuya? Porque no creo que podamos ir a la choza del otro. -En tu casa mejor.- me escogí de hombros.- En la mía seguro estarán mamá con sus amigas. -Bien. -Solo.. no podemos hablar mucho frente de el.- le advertí. -Lo se Den.- me dio un beso en la mejilla.- Actuare como un completo desconocido para ti. -Esta bien. ****** Al día siguiente cuando llegue al colegio, me encontré a Yael hablando a Spencer, que lo miró curioso, yo me acerqué antes de que pueda decir más que su nombre. -Sung Aiden.- me dijo Yael al verme, logrando que el otro también me mirara.- Le estaba por decir a el, sobre el trabajo de literatura. -Ah, podríamos hacerlo hoy.- dije restandole importancia. -Ofrezco mi casa.- Habló Yael.- ¿Tu puedes?. -Si.- contestó serio Spencer. -Después de clases entonces. -Está bien. Era graciosos actuar formalmente frente de esos dos, cuando ya me habían visto decir hasta malas palabras, aunque mi amigo lo vio muchísimo más que el otro. Además de yo saber como eran en realidad, me hubiese encantado burlarme de los dos, pero no quería que ellos supieran la relación que tengo con el otro.  En el almuerzo me quedé con mis compañeros de fútbol, con Jess y sus amigas. Así como en las clases participé todo lo que pude, ya que mi compañero de al lado también lo hacia.  Me sentía aliviado al saber que ese día no entrenaríamos, Porque a ese trabajo seguro nos tomaría toda la tarde. Cuando el timbre de salída sonó, Yael nos dijo que vayamos con el en su automóvil. Antes de salir del salón, los chicos de fútbol me palmearon los hombros, dándome "animos" por tener que juntarme con "gentuza". También querían que al día siguiente les cuente el mal rato que les hice pasar.  Pero yo sabía que tendría que inventar algo, porque no le haría nada malo a Yael; y tampoco me salió hacerle algo a Spencer. Estábamos esperando afuera, bajo las nubes negras que amenazaban con dejar caer gotas de lluvia. El vehículo llegó, nos dejó entrar y el tambien se sentó atrás con nosotros, en medio de Spencer y de mi. El silencio se instaló en el vehículo entre nosotros, era obvio pero también molesto. Spencer iba con su celular, Yael también iba con el suyo, y sabía que era el cuando mi celular sonó. Yael: ¡Viste la mandíbula que tiene?!  Aiden: No lo estoy mirando. Yael: Pues miralo! Ahora que lo miró bien, si se parece mucho al actor porno. Aiden : No lo sé, nunca vi un vídeo de el. Yael: *VIDEO* Aiden: No voy a ver porno aqui Yael! Yael: ¿Por que? Es porno gay, asi que no te excitaras. O Si? 7. 7  Aiden: NO!  El coche se detuvo, yo guardé mi celular. Y salimos los tres. La casa de Yael era hermosa, y a pesar de que hacía años que no iba, la recordaba igual.  -Vamos a mi cuarto.- dijo Yael subiendo las escaleras, yo lo seguí y sentí pasos detrás de mi, pero salté cuando un dedo pincho mi trasero, me giré rápido dispuesto a gritar, pero Spencer tenía un dedo en sus labios, queriéndome decir que haga silencio.  *Pobretón* vocalicé y me apresure para que no pueda tocarme. -Pasen.- Yael nos abrió la puerta, dejándonos ver su hermosa habitación con olor a Rosa.  Entramos y nos sentamos en las sillas del gran escritorio. -Tengo varios cuentos del Renacimiento.- Spencer sacó muchas copias de su mochila, las puso en el escritorio. -Las leamos primero.- dije yo tomando siete copias, al igual que Spencer, Yael se quedó con seis. Los cuentos estaban dentro de todo entretenidos , pero me costó un poco encontrar características de Renacimiento. Cuando las encontré las anoté en mi cuaderno, una por una dividiéndolas según el cuento. Los otros dos parecían esforzarse también, cosa que me sorprendió de Yael, pues el casi nunca le daba importancia a las tareas, al menos que le parezcan interesantes. ¿Le interesaba esto?. -Terminé.- dijo Spencer.- ¿Me das permiso al baño?  -Claro. Es la puerta que está frente mi cuarto.- le contestó Yael. Spencer salió de la habitación, e inmediatamente mi amigo me abrazó. - No me gusta fingir aquí Den.- sus labios se plantaron en mi mejilla. Le correspondí el abrazo. -Lo se. -¿Lo viste? Si se parece a Markus, solo le faltan unos kilos de más y listo!. -Ay Yael, no puedo creer que te fijes en el. - No es eso. Sólo estoy asombrado por su parecido y debo admitir que muchas veces me masturbo con sus videos. -¡Yael!.- le grité y el se rió.  Al escuchar unos pasos, nos separamos y el volvió a su lugar. Spencer se sentó y esperó a que nosotros terminaramos. Al hacerlo juntamos toda la información. -Ahora solo falta saber como lo presentaremos.- dije yo mirando las hojas. -Con afiches. - sugirió Yael. -O con diapositivas.- dije yo. -¿Tu que prefieres?.- Yael le pregunto a Spencer -Con diapositivas es mejor, creo. -Entonces lo haremos asi. -¿Quien se encargará de pasarlo a la computadora?.- pregunté. -Puedo hacerlo yo, pero ustedes deberán hacer los esquemas y organizar todo.- Yael se levantó. -Esta bien.- dijo Spencer. -Bueno, yo ya vuelvo, me daré una ducha. Ambos asistimos y Yael salió con ropa en sus manos. -Esta casa es hermosa.- dijo Spencer. -Si.- me limité a contestarle.  -Debemos entrenar luego. - No creo que podamos, está lloviendo.- miré hacia la ventana.- Mira  -Es una lastima, tendremos que besarnos nada más. Se me subió la sangre a la cabeza y sentí calor en mis mejillas. -Cállate, alguien puede escucharte.- por primera vez le di un golpe en el brazo. -Oye. -Hagamos esto.- ignoré lo que quería decirme, para centrarme en las hojas, para mi suerte el no insistió y comenzó a trabajar. La mayoría de sus ideas eran buenas, y sus maneras de organizar correctas, aunque no tenía que sorprenderme si yo sabía que era inteligente; siempre sacó las mejores notas, aunque a veces yo recibía reconocimiento por ello. Una vez que terminamos de organizar todo, el lo copió en su cuaderno. -Tengo algo para ti.- dijo tocando su bolsillo. -¿Qué cosa?.- pregunté curioso. -Una cosa que robé. -¿Robaste?. El río y negó con la cabeza.- Solo bromeó. En ese momento Yael entró haciendo que me ponga recto. -¿Terminaron? - Si.- dije yo rápido y nervioso. ¿Tenía algo para mi? -Son rápidos.- dijo sorprendido. -Bueno, yo debo irme.- Spencer se puso de pie.  Pero antes de que alguno pueda decir algo, entró una señora al cuarto. -Yael, ¿Quienes son ellos?. -Son compañeros del Colegio, tía. Maldije mentalmente, esa era la tía loca de Yael, la que según el, gritaba, se enojaba y a veces quería golpear a las personas si no les gustaba algo. -¿Qué hacen aqui?. -Vinieron hacer un trabajo, pero ya se iban. -¿Entraron al baño? Porque dejé mi anillo de oro allí y no está. -Oh solo Spencer pasó.- dijo Yael. ¿Anillo de oro? Inmediatamente miré a Spencer, el me había dicho que que robó algo para mi. ¿era eso? ¿El Pobretón era un ladrón?. No debía sorprenderme pues siendo pobre, es obvio que robaría. -Spencer, tu tienes algo en el bolsillo.- dije enojado. No podía creerlo, un momento que fue al baño y había robado.  -¿Eh?  -¿Tu te robaste mi anillo?.- la tía de Yael se acercó a el y lo tomó del brazo, tiró de el, y lo hizo tan fuerte que lo puso de pie. -Yo no robe nada.- se soltó del agarre de la señora, cosa que enfureció a esta y lo golpeó en el rostro. -¡Tipico de pobre!.- gritó.- ¡Queriendo ganar dinero de manera fácil!  -Spencer, devuelve lo que tomaste y vete de mi casa.- Yael dijo tomando la mano de su tía para alejarla de el. -Yo no fui! Revisa mis bolsillos.- le dijo a Yael. Mi amigo se acercó a el, metió las manos en sus bolsillos y tomó un objeto que no pude ver lo que era. - No tiene nada..- susurró Yael -En la mochila.- la tía, tomó la mochila y tiró todas sus cosas al piso. Entre cuadernos, libros y lápices, cayó un objeto de vidrio que se rompió con el impacto. Parecía ser una pequeña esfera. Spencer se arrodilló en el piso para juntar sus cosas, también lo hizo con el objeto roto, cortandose los dedos. No tenía el anillo... Sin decir nada salió del cuarto. La señora estaba dispuesto a seguirlo, pero una de las empleadas entró a la habitación. -Señora, encontré su anillo, lo dejó caer en su cuarto. - No vuelvas a meter nunca más a gente pobre.- le dijo a Yael y salió del cuarto. Con Yael nos quedamos en silencio, el se sentó en la cama y suspiró. -Tendré que disculparme con el.- me dijo, y yo solo asentí.- Aunque ya debe estar acostumbrado a que lo culpen, siempre lo hacen cuando se pierde algo en el salón. Una sensación rara se instaló en mi cuando le oí decir eso. -¿Qué tenía en el bolsillo?.- le pregunté. -Un pequeño juguete.- abrió la mano a mi dirección.- Un gatito. Lo era, era una pequeña figura de un gatito marrón. - No tiene nada que ver con un anillo.- rió Yael, aunque lo hizo sin gracia. Mierda..  No sabía que pensar, lo único de lo que estaba seguro era de la culpa que sentí en ese momento. Miré la ventana para recordar que estaba lloviendo. - Debo irme Yael. -Está lloviendo, le puedo decir a mi chófer que te lleve. -No, llamaré al mio, debo pasar por el trabajo de mi padre primero.- mentí. Tomé mi celular y le mande un mensaje a mi chófer, el me contestó que en unos minutos estaría.  Cuando guardé mi celular en el bolsillo me encontré con un abrazo de Yael y uno que correspondí. -Hace mucho no estamos los dos solos.  -Eso es porque ahora tenemos más amigos. -Si, Y eso está genial. Me mantuve abrazando y hablando con Yael para quitarme ese sentimiento de culpabilidad que sentía, pero no se iba, se hacía más fuerte. Cuando llegó mi chófer, Me despedí. -¿Conoces la biblioteca pública?.- le pregunté.  - Si señorito. -Llévame por favor. El no me contestó, solo se dispuso a conducir. Fui un imbécil con Spencer, en ese momento me puse en su lugar y estaba seguro de que yo hubiese llorando frente se todos.  Nunca tuve que pasar por una situación en la que me culparan de algo que no hice, mucho menos ser golpeado por alguien. -Llegamos.- Me anunció. -Espérame aqui.- le dije, tomé el paraguas que había llevado mi chofer y salí. Llovía, pero no era una tormenta, aún así era suficiente para empaparse si no tenía algo para cubrirse. Mis zapatos se mojaron, pero no le di importancia , caminé hasta la cancha, Y crucé el alumbrado con el césped.  Si, como lo suponía allí estaba Spencer, corriendo en la cancha con su uniforme puesto, estaba mojado.. totalmente. El sentimiento de culpabilidad se hizo más fuerte, a tal punto de no poder soportarlo. Nunca antes habia hecho ese tipo de cosas, nunca pensé que dañaria asi a una persona.. y en ese momento si me sentí como el resto del Colegio. Cuando Spencer me vió, se detuvo, se quedó parado unos instantes y luego caminó hacia la banca que se encontraba dejando de un pequeño techo. Yo crucé la cancha y quedé parado detrás de el. -Spencer.- le llamé despacio, no sabía que decir o que hacer. -¿Qué haces aquí?.- era obvio que sonaría molestó y frio. Miré su mano, estaba lastimada y goteaba un poco de sangre. -Debes curarte la mano. El se giró para mirarme, estaba enojado y se le notaba en el rostro. - No te preocupes.- me dijo y yo pensé que lo decía por su mano, pero no era eso. Se acercó a mi y estiró su celular para que vea. -¿Eh?  -Mira.- habló y le hice caso, miré su celular que reflejaba mi vergonzosa foto, me puse rojo,pero quedé en blanco al ver que la borraba. - Listo, ahora vete. Nadie verá esa foto porque ya la borré.  -Pero yo no venia por eso..- susurré. - No mientas Aiden, vete.. no tienes porque volver, ya no quiero que me enseñes nada, eres libre. Me sentí aun peor, y no debería ser así. ¡Debía estar contento! -¿Por que?.- me salió preguntarle. -Porque entendí que con ustedes los ricos no puedo. No puedo luchar contra ustedes. No quiero relacionarme más, asi que vete, olvida que alguna vez hablamos ¿Si? Sigue ignorandome y burlándote de mi. ¿No es eso lo que querías?. - Si, pero.. -Bien.- se giró, tomó sus cosas y salió del lugar. Mierda.
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