Capitulo Cuatro

2471 Palabras
Pov Spencer Me dolía, dolía como el demonio. Si sabía que dolería así, no lo hubiese hecho. Como pude me levanté de la cama, caminé despacio y sentarme en el inodoro fue lo peor del mundo. ¿Por qué al ejercitarme me dolían tanto los músculos?  Trate de no demorar mucho, pero aun así lo hice, tuve que andar despacio. Cuando fui a la cocina, busqué leche que había comprado el día anterior, así también como el pan y la mantequilla. Hice y tomé uno de los desayunos que estaban descritos en el papel que me había entregado Aiden Sung. Mientras lo hacía también jugaba con mi celular. -Buen día hijo. -Buen día mamá, ¿Qué haces despierta a estas horas?. -Debo llevar a tu hermana al medico. -¿Está enferma?. -No, es sólo control. -Oh bueno ¿Quieres desayunar?. -Si pero no te preocupes, yo hago nuestro desayuno, supongo que tu ya debes irte. -Si.- suspiré. -¿Esas cosas que compraste ayer son para ti?. -Si, quiero comer sano ahora, pero puedes comer también. -¿A si? Entonces cuando vaya al supermercado compraré todo sano, para que lo comamos los tres, ¿Qué te parece? -Genial!  Me levanté, le di un beso a mamá y fui por mi bicicleta. -¿Te golpeaste?. -No, ¿Por que?. -Caminas raro. Es como si te doliera el trasero. -Mamá! - Solo pregunto.- rió.- Puede ser que tengas novio y no me cuentes. -¿Qué te hace pensar que soy gay?. -Todo puede pasar hijo.- se encogió de hombros.- Sea cual sea tu sexualidad yo te aceptaré. - Me estás avergonzando. - sentí como el calor me subía al rostro. - No debes avergonzarte hijo.. mira si quieres yo te puedo explicar algunas cosas sobre sexo. - No no no, gracias mamá, pero debo irme. Salí de casa, y me montarme a la bicicleta fue una tortura, pero no hablar de cuando comencé a pedalear, aún asi, cuando mi cuerpo se calentó ya no me dolía tanto. Entregué los diarios como todos los días, volví a casa sólo para ducharme, vestirme e ir al Colegio. A veces quisiera ir en bicicleta para ahorrar boleto, pero no lo hacía por dos razones, una que los estúpidos del colegio eran capaces de romperla por el solo hecho de ser mía, y también llegaría sudado. Como siempre llegué temprano y me senté en mi lugar, para esperar a que llegue el profesor, me puse los auriculares, los cuales no duraron mucho en mis oídos, porque fueron arrancados. -¿Qué escuchabas? ¿Música de pobre?.- otra vez el imbécil de Bratt, que extrañamente había llegado temprano como nunca antes. No le contesté, tome mis auriculares y los guardé en mi bolsillo para que no se rompiera.  ¿Música de pobre? ¿Tenía idea de lo ridículo que se oía eso?  -¿No me vas a contestar pobretón?.- otra vez habló. Yo tenía mis puños apretados, ya que esa era la única manera de contenerme a darle un golpe. Se agachó para acercarse a mi, pero se puso recto al sentir una presencia a mi lado. -Oh Oh la putita del salón.- habló.  Yo me giré para ver la reacción de nuestro compañero Yael. -Del salón no Bratt, sólo de tipos con la v***a grande, por ende no soy putita tuya.- le miró la entrepierna con una sonrisa mientras se sentaba en su lugar a mi lado. -Maricón de mierda.- golpeó mi mesa con su puño. -A mi me vale v***a lo que digas.- se encogió de hombros.- Solo no me molestes porque sabes que mis padres son socios fuertes en este Colegio, y si yo quiero puedes quedar fuera. Bratt se rió, Yael también lo hizo, pero ninguno parecía divertido.. Sólo era una manera extraña de tratar de no verse afectado por el otro.  En ese momento llegó Sung Aiden. -Hola Bratt.- le saludó tomando asiento. -Hola Aiden.- le dijo palmeando su hombro.- Te compadezco amigo. -¿Por que?.- preguntó extrañado. -Te tienes que sentar con el Pobreton y con la mariquita. -Puedo soportarlo.- se limitó a decir. -Soy la mariquita que no puedes follarte por tener el pene pequeño.- rió Yael. Bratt no pudo contestar porque el profesor de literatura había llegado, y mandó a todos los que estaban parados, a sus asientos. Yo quería tener familia poderosa tambien, para hacer como Yael, que no se tenía que preocupar de si lo expulsaban de la escuela o no. Pero yo sólo tenía a mamá y a mi hermana, no tenía tíos ni abuelos ni nada.. porque mamá era huérfana, vivió en la calle hasta que consiguió trabajo en una mansión. Ella era demasiado ingenua y se enamoró de su jefe, se convirtió en amante de este,pero cuando quedó embarazada de mi, el la despidió.  Por suerte el gobierno le dio la casa donde vivimos, porque si no, yo también estaría en la calle. Como pudo, con trabajos de medio tiempo, ahorró para cuando me dio a luz, me crió sola. Cuando yo tenía 11 años, ella conoció al papá de Tamy, el cual vivió con nosotros unos años, pero hacia 2 años que se separaron.  David, es un buen hombre, el sigue ayudando a mamá con dinero para que Tamy no tenga necesidades, además de llevarla a su casa los fines de semana. Ella solo tiene cuatro años, y habla maravillas de su papá. Alejé los pensamientos que tenía en mi cabeza, para prestar atención al profesor de literatura, ya que era la metería que más me costaba. -Para dentro de dos semanas quiero que presenten un trabajo grupal.- dijo y yo quise que la tierra me tragara. Trabajo grupal era hacer cosas con otros, y nadie quería hacer conmigo, por ende lo terminaba haciendo yo sólo, y eso me llevaba dias, porque era mucho. -El trabajo consistirá en leer 20 cuentos de los años del Renacimiento, saquen las características, las cosas en común y sobre todo quiero que presenten como influyen estos en el pensamiento del hombre renacentista. Así como están sentados está bien, serán grupos de a tres. No ve vengan con sus "¿Podemos ser cuatro?" O "¿Puedo hacerlo Solo?" . Son grupos de a tres, y el que no lo haga va a reprobar mi materia. Bueno,no era tan malo.. con Sung Aiden no me sentiría nervioso, ni nada de eso. Pero quedaba Suss Yael, que una o dos veces se rió de mi, pero había sido hace mucho. Dicho esto, el profesor salió del salón, dejando que la profesora de Tecnología entrara.  La materia era aburrida, pero fácil por lo que no me costó nada hacer la tarea.  A la hora del almuerzo, fui a pedir comida saludable, sobretodo pecados,y afortunadamente en ese Colegio había comida a montones para elegir. Comi tranquilo en la azotea, mientras leía un libro desde mi celular. Un libro erótico. Cuando me dí cuenta, ya tenía una carpa en mis pantalones.  Siempre me sucedía, leía algo por más pequeño que sea, y me ponía duro. Lo mismo me pasaba con el porno. Dejé mi celular a un costado, para no seguir leyendo.  Maldije y le dí un golpe al piso.  Mis hormonas estaban locas, tenía erecciones y últimamente eran más frecuentes, y ni hablar de los sueños calientes y húmedos. Necesitaba sexo, pues todos en el Colegio lo tenía, todos tenían a quien follar, siendo yo el único necesitado.  Quizás si asistiera a una escuela publica, no tendría tantos problemas para tener novio o novia. Follaria y no tendría que pasar por esa situaciones tan incómodas como lo era tener una erección leyendo un simple libro. Cerré los ojos y traté de calmarme. Me levanté y sentí un poco de alivio al ver que casi no se notaba por mis anchos pantalones. Bajé al comedor para dejar la bandeja, fui al baño a lavarme los dientes. Si, llevaba mis cepillo de dientes, no podía estar mucho con la boca sucia.  Cuando volví al salón, me sorprendió ver que todos estaban guardando sus cosas y saliendo.  -Ya que nos mandan temprano vamos a jugar bolos.- escuché a Bratt, giré para mirarlo y vi que se lo decía Aiden. -No puedo.- le contestó -¿Qué pasa amigo? Estos días no saliste con nosotros ni con Jess. - Solo cosas de mi padre, nada más.  El castaño me miró un momento, y luego salió, con Bratt detrás, dejándome solo en el salón. Guardé mis cosas y haciendo tiempo salí. *****  -Hace mucho calor.- le dije sentándome a su lado en la banca de la cancha. - No me digas.- bufó.- Son las 14 hs, es obvio que todo el sol dará aquí. -Esperemos que haya un poco de sombra entonces, nos hará mal entrenar bajo el sol. - Que amable!.- dijo sarcástico.- Ahora que hacemos ¿Charlamos como los buenos amigos que somos?. - No entiendo porque siempre estas a la defensiva.- le dije. -¿No entiendes? Me estás chantajeando y quieres que sea amable contigo? -Podría ser peor, podría hacerte la vida imposible, y sin embargo solo te pido esto y soy amable contigo. El bufó, subió sus pies a la banca, apoyó sus brazos en las rodillas, y se quedó mirando a la cancha. Estaba enojado, y siendo sincero tenía razón de estarlo. Lo estaba obligando a hacer algo que no quiere, eso me hacía sentir culpable, pero luego recuerdo todas las veces que de burló de mi, y de me pasa. -Amanecí con dolor de músculos.- hablé tratando de sacarle un poco de conversación. -Siempre pasa cuando comienzas a entrenar.- contestó cortante, pero al fin y al cabo lo hizo. -¿Qué me recomiendas que haga?. -Nada, solo sigue entrenando y dejará de doler en unos días. -¿En serio?  - Si. -Entonces debes seguir entrenándome.  El suspiró. -Supongo que si. -Deberíamos llevarnos bien.- le dije.- Para que no sea tan tedioso. -Nosotros no podemos llevarnos bien Markus. - Me llamo Spencer, y no entiendo el porque. -¿Viste como te trató Bratt? Pues asi te puedo tratar yo también. Es imposible que nos llevemos bien. -Eres una mierda como todos los del colegio, pero ahora que me pongo a pensar, tu nunca pasaste a algo más que sólo reírte de mi. No creo que me trates como el, y mucho menos ahora que sé que eres un gatito. - No me digas asi!.- infló sus mejillas y frunció su ceño. Yo me reí. -Eres gracioso cuando hinchas tus mejillas. -¡Callate!.- en ese momento se puso rojo. -Ahora estas rojo! Igual que ayer cuando me acerqué a ti!. -Mentira. -¿Acaso te gusto? -¿Que? NO!.- bajo sus pies del banco para pararse. -Pero si te pones rojo. - No lo hago. - Si lo haces.- me acerqué a el, y con mi dedo indice le toqué la mejilla, el inmediatamente se alejó. - No me toques. - Ya hablamos de eso.- me reí.- Es imposible que no te toque si debes enseñarme a besar. -Dios.- dijo cubriendo su rostro con sus manos.- ¿Qué hice para merecer esto?. -Pues vestirte de gatito. -Eres un imbécil. -No, el imbécil eres tu. Si no fueses como los demás del Colegio, quizas habría borrado la foto y ni te la hubiese mencionado. Pero como siempre te reiste de mi, hago lo que hago, asi que tu tienes la culpa. -¿Pero es necesario que te bese? -Si, porque quiero aprender. -¿Por qué no con otro?. - No conozco a nadie más. -¿No tengo otra opción? -Si, dejarme publicar la foto.- me senté otra vez en el banco. -Vale vale.- suspiró fuerte y se sento de costado quedando frente de mi.- Hagamoslo rapido.  -Está bien.- me acerqué un poco a el.- ¿Qué debo hacer?. -Primero unimos nuestros labios, luego los abrimos, mi labio inferios debe quedar entre los tuyos. Asistí, acerqué mi rostro al suyo, pero nuestras narices chocaron al igual que ayer. -De-debes ladear un poco la cabeza.- tartamudeó.  -El nervioso debería ser yo.- le dije. -Es que no quiero besarte. -¿Por que? Creo que no tengo mal aliento.- sople contra su boca. - No es eso.- susurró.- El problema es que eres un chico. -Eso no debería importar.- susurré tambien, el soltó airé dejándome oler su aliento.- Hueles a chicle. Se alejó un poco totalmente rojo.- No digas esas cosas. -Vale, continuemos.- el asentió y se acercó a mi, yo moví un poco mi cabeza como el me lo dijo. Ambos soltamos aire antes de unir nuestros labios.  Yo cerré mis ojos. Era igual que el dia anterior, un choque de labios sin emoción. Había dicho que debíamos abrir nuestros labios, así que lo hice, al mismo tiempo que el. Como lo dijo, su labio inferior quedó entre los mios dejándome sentir su sabor a chicle, por inercia lo chupé un poco, pero el con sus manos en mis hombros me alejó. -¿Que?.- lo miré, tenía el labio rojo. Una punzada en mi m*****o me hizo alarmar.  - No- no, debes chupar tan fuerte.- a eso último lo dijo con un susurro. -Perdón.- le dije un poco avergonzado.- ¿Como lo hago entonces? El cerró sus ojos, soltó aire y volvió acercarse a mi, ladeó su cabeza y pegó nuestros labios, ambos lo abrimos, pero esta vez fue mi labio inferior el que quedó atrapado entre los suyos, el chupo suavemente, y la sensación fue increíble, con un sonido húmedo se separó de mi, pero yo me volví acercar ignorando la erección que crecía en mis pantalones. Cerré mis labios en el suyo, y chupé también, esta vez suavemente como me lo había hecho. -¿Así?.- susurré cerca de su boca. -Asi.- susurró el. Me alejé rapido, al sentir mi pene vibrar. Mierda.  -¿Entrenamos?.- le dije dándole la espalda. -Si. No te des vuelta. No lo hice, yo también me cambie la ropa alli, sin mirarlo.  El ambiente se había puesto pesado, y mi m*****o parecía una roca. -Listo.- me anunció el. Yo me levanté y así de espaldas comencé a calentar. Afortunadamente poco a poco perdí la erección y pude correr tranquilo a su lado. El seguía rojo, y no sabía si era por el beso o por el calor. Nos detuvimos para hacer flexiones de brazos, uno al lado de otro. Yo ya no soportaba el silencio, ya tenía suficiente con el del Colegio o el de casa cuando mamá no estaba. -Eres mi primer beso. -Callaté.- frunció el ceño. - Me gustó. Su cara se transformó a sorpresa, dejó de hacer flexiones y se sentó con las piernas cruzadas a lo indio. -¿Siempre eres así de sincero?. - Si.- lo imite en la posición.- Aunque no tengo muchos conocidos, lo soy con quien hablo. -A veces eso no es bueno. -¿No te gustó que te diga que me gustó?. -¿Por qué tendría que gustarme eso?. -Pues porque estoy alabando tu manera de besar, eres bueno! Me hiciste sentir increible. -Ca-callate.- otra vez tartamudeo. - No entiendo porque tanto drama.- rei.- Solo te digo la verdad. -Sigamos.- suspiró. Una vez que terminamos de hacer todo, recogimos nuestras cosas y salimos de la cancha. Esta vez me apresure para caminar a su lado. - Ya terminamos, déjame en paz.- dijo molestó. -Debemos hacer el trabajo de literatura.- le dije ignorando lo que me hacía dicho. -Es para dentro de dos semanas. -Es mejor hacerlo cuanto antes. -El grupo de a tres Spencer.- puso los ojos en blanco. -Cierto.- dije pensativo.- Debemos hacerlo con Suss Yael. - Si. -Ese chico se burló de Bratt hoy.- me reí.- Le dijo que tenía el pene pequeño. ¿Te imaginas? El gran Bratt con el pene más chiquito que un maíz. Lo vi sonreír un poco. -¡Te reíste!.- lo señalé, y el inmediatamente se puso serio. - No lo hice.  -Lo hiciste.- me seguí riendo. -¿No tienes nada mejor que hacer que molestarme? -¡Oh Si!. Debía ayudar a mamá a bordar unos almohades. -Pues vete. - ¡Nos vemos mañana Sung Aiden! Golpee su trasero con la palma de mi mano y salí corriendo, escuché un grito de su parte pero lo ignoré y corrí para subir al bus.
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