32 Preocupado por estar cansándola, Slim se despidió de June y se fue a casa, con la cabeza dando vueltas por emociones que no podía haber esperado. Así que Ted y Joanna se conocían e incluso era posible que hubieran sido amantes. La muerte de Joanna había devastado a Ted, haciendo que renunciara a su sueño de trabajar en algo artístico, se mudara al sur y acabara en un aburrido trabajo de oficina. De vuelta en su piso, Slim puso en marcha el enlace de radio con el micro que esperaba que estuviera entonces en la habitación de Ted del hospital y luego garabateó sus ideas en una hoja de papel. Se había formado otra relación, pero aún quedaban muchos cabos por atar. El libro y las visitas de los viernes a Cramer Cove habían adoptado una mayor importancia. Ted, un hombre fantasioso y soñado

