47 Pensaba que mis ojos me engañaban. Lloré tu muerte, Joanna y sufrí por lo que te hice. Durante años estuve muerto por dentro. Incluso cuando me preparaba para volver a la vida mediante la simple necesidad de existir, una parte de mí se había perdido. Una parte de mí murió contigo en esa playa. Fui a tu funeral. Contuve mis lágrimas mientras otros a mi alrededor hacían ríos con las suyas. Por fuera, yo era un muro de respeto, pero, bajo el estoicismo de mi rostro, también estaba muriendo, estrangulado en mi interior por los dos garrotes de la culpa y la pérdida. Sabes que cometí un error ¿verdad? Fui egoísta. Quise que toda tú fueras mía. Lo siento, Joanna. Nunca me perdonaré lo que hice y no merezco tu perdón. Aun así, cuando me miraste a los ojos, lo sentí. No sé qué me llevó a vol

