Recordé quién eres

1655 Palabras

Después de que Lisandro ordenara que entráramos a la casa, caminé detrás de él, con Nico agarrado de mi mano. No cruzamos una sola mirada en el trayecto, y durante la comida permanecimos en silencio. Por dentro, agradecí que al menos Marita no tuviera el descaro de aparecerse otra vez en la mesa, como si fuera parte de la familia. No tenía ganas de soportar sus miradas cargadas de superioridad ni sus comentarios disfrazados de amables. Terminada la comida, cada uno se ocupó en lo suyo, pero no hubo bromas, ni sonrisas, ni esa chispa habitual entre nosotros. Solo un silencio que se alargó hasta entrada la noche. Cuando llegó la hora de dormir, Lisandro fue a la habitación contigua para acostar a Nicolás. Se sentó junto a él en la cama y le contó un cuento, con esa voz baja y suave que us

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