Tensión

1906 Palabras

Y detrás de él, Hanna, con los brazos cruzados, gritando: —¡No me gusta la idea de que andes sola a esta hora! —No se preocupen, de verdad. Estoy bien. Pero claro, no me hicieron caso. Así que ellos se subieron a su auto y me siguieron como si fueran mis guardaespaldas improvisados. Y yo, entre risas y con el viento golpeándome la cara, solo pensaba: qué locos hermosos son. +++++++++++++++++++++ El camino fue largo, las luces de la ciudad ya empezaban a apagarse y todo estaba medio silencioso. Cuando llegué a la entrada de la casa, estacioné la moto frente a la reja. Emiliano se bajó del carro y me miró con esa cara de “no me convence este lugar”. —¿Aquí es? —preguntó. —Sí, aquí es. —Esto es enorme, Isa. —Sí, bueno… el dueño tiene plata. Y ahí fue cuando Hanna asomó la cabeza po

Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR