-Jikaru, ¿podemos hablar?
La chica se sorprendió de la petición de Bakudan, sobre todo porque dijo su nombre, no agregó ninguna grosería ni tampoco estaba gritando. Estaban en el primer receso de clases y ella se encontraba con las demás chicas en el puesto de Minamoto.
-Eh... claro...
Bakudan se dio media vuelta para salir del salón. Jikaru miró a sus amigas, levantó los hombros ante la mirada atónita de las demás y siguió al rubio.
-Hey, Bakudan, no te sobrepases con Jikaru -bromeó Hikari.
-¡CÁLLATE MALDITO PIKACHU!
Sí, Bakudan estaba bien.
Salieron del salón y fueron a un lugar poco transitado del pasillo.
-¿Por qué fuiste a avisarme lo de Minamoto y Hitsune? -lanzó Bakudan sin rodeos.
-Creí que debía decirte. No quería que Hitsune-kun se sintiera presionado por Minamoto-chan -respondió la chica sin mirarlo.
-Pero por qué a mí. Por qué no al maldito Mobu que es su amigo cercano. O a Inoue, no sé. Por qué a mí -dijo Bakudan enojándose, pero intentado no levantar la voz. Se inclinó un poco para poder ver a la chica a los ojos.
-La verdad... -Jikaru dio un gran suspiro y le sostuvo la mirada- el día de la fiesta los vi. No quería, te lo prometo, pero me los encontré y tú le decías a Hitsune-kun que te gustaba y luego se besaron... y no creí correcto que Minamoto-chan interfiriera en eso.
Bakudan se quedó helado ante lo que había escuchado.
-¿Y le has contado a alguien?
-A nadie, no te preocupes. Eso es asunto de ustedes dos.
-Bien.
Ambos se quedaron en silencio sin mirarse.
-Bueno, solo quería saber eso. No me alivia que lo sepas, pero si no le vas a contar a nadie, no hay problema.
-¿Y ustedes... son novios? -se atrevió a preguntar Jikaru.
-Eso no es de tu incumbencia -respondió Bakudan secamente. La chica asintió y ambos volvieron al salón.
Esa noche, pasadas las once, Bakudan y Hitsune se juntaron en el salón común. Habían decidido que era muy arriesgado volver a quedarse en alguna habitación, sobre todo después de que la mañana del sábado anterior, cuando Hitsune salía del dormitorio de Bakudan casi es descubierto por Kesseki. Así que se pusieron de acuerdo en juntarse en la noche, cuando todos estuvieran durmiendo.
-Vaya, no creí que nos descubrieran tan pronto -comentó Hitsune luego de enterarse lo de Jikaru.
-¡Y te lo tomas así tan tranquilo, idiota! -exclamó Bakudan enojado.
-Bueno, qué más puedo hacer. Ella no lo dirá ni tampoco nos juzgó. Creo que es un escenario favorable.
Bakudan bufó hastiado. No podía entender la calma que siempre demostraba Hikori ante cualquier situación. El rojiblanco le tomó la mano y le regaló una discreta sonrisa.
-Eres un idiota -le dijo Bakudan dándole un pequeño beso.
-Aun así te gusto -replicó el otro- ¿Y qué tal estuvo tu día?
-Lo más remarcable fue en la hora de almuerzo, cuando Kesseki...
Y así estuvieron conversando y dándose alguna tanda de besos por alrededor de una hora. Cada noche tenían la misma rutina, ya que de día no podían estar juntos y debían fingir que nada pasaba entre ellos. A veces era cansador, pero lo preferían así. No sabían qué dirían sus compañeros o el resto del colegio al enterarse de que dos de los jóvenes héroes más prometedores eran pareja. Lo único diferente, además de desayunar uno junto al otro, eran las prácticas, pues habían empezado a enfrentarse y probar y mejorar sus técnicas juntos.
Gracias a la mayor comunicación entre ambos, durante sus patrullajes podían complementarse mucho mejor y poder atacar de manera efectiva combinando perfectamente sus poder. Nakamura se dio cuenta de ello y no dudó comentarlo.
-Cada día están más afiatados -le comentó a Hitsune una tarde en que se iban los dos juntos a sus respectivos hogares- Kenchan y tú, me refiero.
-Sí... hemos entrenado mucho y... pues, eso -contestó Hikori mirando hacia otro lado.
-Me alegra -dijo Nakamura con una sonrisa franca- Y siento que Kenchan ha estado menos malhumorado. Lo conozco hace años y es la primera vez que su carácter no es tan explosivo. ¿Le habrá pasado algo? Algo bueno, espero.
-Quién sabe -dijo Hitsune levantando los hombros pero sonriendo levemente.
Las semanas pasaron y sus compañeros de la clase 1A también notaron un leve cambio en la actitud de Bakudan. Si bien aún era gritón y se alteraba fácilmente, ya no eran tantas las ocasiones en que se enojaba ni trataba tan mal a sus los demás.
-¿Creen que Bakudan esté enamorado? -sugirió Mienai en el salón común cuando el rubio ya no se encontraba en el lugar.
-¿Enamorado? JAJAJAJAJAJAJA -rió Hikari al escucharla- sí, claro.
-Dudo que tenga sentimientos -apoyó Minamoto.
-Pero es obvio que algo ha cambiado en él -dijo Yami.
-¿Tú qué piensas, Mobu? -preguntó Tomoe.
-La verdad es que sí noto que Kenchan ha cambiado y podría decir que está más ¿contento? Pero no sé si es porque está enamorado de alguien. Sería muy extraño -respondió el peliverde.
-Yo sí creo que está enamorado -afirmó Mienai con convicción- nada más que el amor hace cambiar tanto a las personas.
-Eres una romántica empedernida -se burló Mina- pero la verdad es que nunca lo hemos visto con ninguna chica.
-¿Será algún amor secreto? -sugirió Kaeru.
-Quizás Kesseki sepa algo -dijo Hikari- podríamos preguntarle cuando regrese.
-O quizás podríamos dejar a Bakudan tranquilo -dijo Hitsune que ya se estaba sintiendo algo incómodo- si no ha dicho nada es porque no quiere que se sepa.
-¡¿Acaso tú sabes algo, Hitsune-Kun?! -exclamó Tomoe.
-¿Qué? No. Por su puesto que no, ¿por qué yo sabría? Digo... no tengo que saber nada...
-Lo que Hitsune quiere decir es que, si ese fuera el caso, no tendríamos que presionarlo para que nos diga nada -dijo Jikaru viendo que su compañero se enteraba en sus palabras- Pero probablemente son solo imaginaciones de Mienai.
Hikori la miró con agradecimiento por haber podido salvarlo.
-Ah, que aguafiestas eres -reprochó Maki- en fin, yo sí quiero saber y le preguntaré algún día qué es lo que lo hizo cambiar.
-Quizás solo ha madurado -dijo Yami.
Los demás asintieron, aunque algunos no estuvieran muy convencidos.
A las 11 de la noche ya todos habían ido a sus respectivas habitaciones. Todos menos Hitsune, quien se quedó esperando a su novio secreto.
Bakudan llegó a los quince minutos y se sentó en el sofá junto al rojiblanco, pasando su brazo tras el cuello de su novio para que se apoyara en él.
-No te imaginas lo que acaba de pasar en tu ausencia -dijo Hitsune.
-No, así que suéltalo.
-Maki, Mienai, Minamoto, Hikari, Tomoe, Nakamura y Yami estaban hablando de tu cambio de actitud...
-¿Mi cambio? ¡¿Qué cambio?! Estúpidos extras, ¡¿no tienen nada mejor que hacer?!
Hitsune le acarició el pecho para tranquilizarlo y Bakudan respiró muy hondo antes de mirar a Hikori para que continuara hablando.
-En fin, alguien sugirió que el amor te había cambiado y ahora algunos creen que tienes una novia secreta.
-¡¿QUÉ?!
-Bueno, tampoco están tan lejos de la verdad.
-¡Por qué te tomas todo con tanta calma, maldito Hikori! ¡ME ESTRESAS!
Hitsune rió un poco y continuó acariciando el pecho del rubio.
-Me gusta pensar que he provocado algún cambio positivo en ti.
-¡Ja! Ni te creas. Si de verdad hubiera cambiado, sería porque yo lo decido, no gracias a ti.
-Está bien.
Bakudan frunció el ceño y levantó el rostro de Hitsune con su mano hasta tenerlo frente a él y lo miró fijamente durante algunos segundos mientras el otro chico solo sonreía discretamente.
-Por qué eres tan malditamente lindo, idiota -dijo Bakudan para luego darle un corto beso en los labios.
-No lo puedo evitar.
-Estúpido.
-Tú también eres muy guapo.
-Pero con una personalidad de mierda. No sé qué viste en mí si tú eres Don Perfección. Guapo, atento, bueno, inteligente, tranquilo. Maldita sea, te odio.
-No me odias.
-Por supuesto que no.
Hitsune volvió a besar los labios de Bakudan, pero esta vez de forma más apasionada. El rojiblanco abrazó a su novio y el rubio empezó a acariciar la espalda del otro, primero sobre la ropa y luego le levantó un poco la camiseta para poder sentir su piel.
-¿Qué te parece si esta noche te quedas en mi cuarto? -sugirió Kenji entre besos.
-Eres un pervertido -respondió Hikori sonrojándose.
-No lo voy a negar.
Siguieron besándose hasta que escucharon algo quebrarse y ambos se dieron vuelta rápidamente.
-Yo, yo, lo siento, ah, no... este... yo... no sabía...
Frente a ellos, con un vaso roto a sus pies y el rostro totalmente rojo estaba Nakamura.
-¡MOBU! -gritó Bakudan levantándose.
-¡Perdóname Kenchan! -exclamó el peliverde tapándose el rostro y corriendo escaleras arriba.
Bakudan y Hitsune lo siguieron lo más rápido que pudieron hasta su habitación, donde Nakamura se encerró, asustado de la expresión asesina de su compañero de la infancia.
-¡ABRE LA MALDITA PUERTA, MOBU! -gritó furioso el rubio.
-Bakudan, vas a despertarlos a todos -le dijo Hitsune en voz baja- cálmate, ¿está bien? O no podremos hablar con Nakamura.
Bakudan lo miró con odio, apretó los dientes y los puños y asintió con la cabeza.
-Nakamura, ¿podrías abrir, por favor? -dijo Hitsune golpeando la puerta suavemente un par de veces- te prometo que no te haremos nada.
La puerta se abrió lentamente dejando ver al tembloroso chico.
-¿Podemos pasar? -preguntó Hitsune.
Nakamura les dio el paso para que ambos entraran. Bakudan le dio una mirada asesina al pasar frente a él.
-P... pueden sentarse en mi cama, si quieren.
Hitsune agradeció y se sentó, mientras que Bakudan no dijo nada y prácticamente se dejó caer. Nakamura se sentó en la silla de su escritorio y quedó frente a los dos chicos sin atreverse a mirarlos y aún con el rostro muy rojo.
-Nakamura, primero que todo, cálmate por favor -dijo Hitsune. El peliverde asintió con la cabeza y respiró hondo un par de veces- genial. Ahora, lo que viste...
-No tienen que explicarme nada. Haré como si no hubiera pasado, no se preocupen, no diré nada-dijo Ichiro rápidamente.
-Perfecto, nos vamos -respondió Bakudan poniéndose de pie, pero Hitsune le tomó la mano y lo obligó a sentarse otra vez.
-No. Nakamura es nuestro... bueno, mi amigo y nuestro compañero en la agencia. ¿No tiene derecho a que le aclaremos ciertas cosas? -dijo Hitsune. Bakudan rodó los ojos y se cruzó de brazos, pero asintió con la cabeza.
-¿Ustedes dos... están saliendo? -se atrevió a preguntar Nakamura.
-Así es. Desde hace un par de meses -respondió Hitsune con calma.
-Pero... pero esto es extraño. Digo, ambos son chicos y... no lo sé, no es bueno, no es normal...
-¿Crees que estamos haciendo algo malo, Mobu, que somos anormales? -dijo Bakudan con voz amenazante.
-¡No, no, no! No digo eso pero... no lo entiendo. Ambos se ven tan norm... digo... no sé cómo decirlo... -susurró el peliverde notoriamente incómodo.
-Está bien, Nakamura. Entiendo que para ti es algo extraño. Y aunque no lo creas, para nosotros también -lo confortó Hikori- todos nacimos y crecimos sabiendo que los hombres deben estar con las mujeres, y que todo lo demás está mal, una desviación, una enfermedad. Pero no es así. No elegimos de quién enamorarnos. Fue algo que pasó.
Nakamura se mordió el labio y levantó la vista. De verdad se sentía confundido ¿cómo es que gente tan cercana a él podía ser así? ¿Cómo dos chicos podían enamorarse entre sí?
-Mobu, entiende. ¿Acaso Hitsune y yo hemos dañado a alguien? ¿Hemos sido peores héroes? ¿Hemos hecho algo malo? No cambia nada lo que seamos ni con quién estemos.
-Bueno... tú sí cambiaste, Kenchan... para mejor...
Bakudan lo miró con furia y luego giró el rostro, provocando una pequeña risa en el peliverde.
-Nosotros estamos bien. Somos felices juntos y no le hacemos daño a nadie. Nakamura, sé que para ti será difícil -dijo Hitsune con tristeza- pero eres mi primer amigo y te digo todo esto para dejar las cosas claras. Pero no te puedo obligar a nada. Si no quieres juntarte más conmigo o dejarnos de lado por un tiempo o para siempre...
-Claro que no, Hitsune-kun -dijo Nakamura con seriedad- puede que no entienda bien por qué están juntos o que ahora se me haga extraño aceptarlo, ¿pero quién soy yo para decir que algo es bueno o malo? ¿Si es normal o no? Si los veo felices, si realmente se quieren, entonces de verdad que estoy muy contento por ustedes.
Hitsune le sonrió y Nakamura le sonrió de vuelta, con su sonrisa franca y alegre. Bakudan se puso de pie, se dirigió a Ichiro y puso su mano sobre la cabellera verde y acercó su rostro para mirarlo a los ojos.
-No le vas a decir una mierda de esto a nadie, ¿me oíste, maldito nerd? -lo amenazó y Nakamura asintió fervientemente- genial.
Bakudan le desordenó suavemente el cabello antes de sacar su mano y lo miró con una pequeña sonrisa que duró apenas un segundo, pero que Nakamura vio y entendió como un agradecimiento por parte del rubio.
-Bueno, ya nos vamos -dijo Hitsune poniéndose de pie. Se despidió del peliverde con una pequeña inclinación de la cabeza y luego salió de la habitación junto a Bakudan.
Ichiro se recostó en su cama, pensando en lo duro que será para Hitsune y Bakudan cuando su relación se hiciera pública, sobre todo en esa sociedad donde era tan mal visto que dos hombres o dos mujeres estuvieran juntos, creencia que él mismo compartía hasta hace algunos minutos. Aunque, pensándolo mejor, no tenía nada de malo. Si dos chicos eran felices juntos y no le hacían daño a nadie, ¿cuál era el problema? Que cada uno fuera feliz de la forma que quisiera.
-Y, qué tal, ¿vienes a mi habitación? -dijo Bakudan al llegar frente a su puerta.
-No creo que sea buen momento -respondió Hitsune alzando una ceja y dándole un corto beso en los labios- buenas noches.
-Maldito Mobu -murmuró el rubio antes de entrar solo a su dormitorio.