Cualquiera habría dicho que la semana siguiente de la fiesta fue igual que las anteriores. Pero una chica logró distinguir pequeños cambios apenas perceptibles ya que ella había visto algo que, probablemente, no debió enterarse.
Durante el desayuno, Hitsune y Bakudan comenzaron a sentarse juntos. No había interacción entre ellos, no conversaban, ni siquiera se miraban, pero estaban juntos. En los tiempos de receso, ambos chicos se quedaban en el salón de clases. Hitsune leyendo un libro o repasando materia y Bakudan sentado en su puesto, de lado, mirando su celular o conversando con Kesseki, Hikari, Aku y Maki, aunque Jikaru vio al rubio y al rojiblanco dándose miradas cada cierto tiempo.
-Creo que ahora tengo más oportunidades con Hitsune -dijo Minamoto sin poder ocultar su sonrisa. Las chicas de la clase estaban sentadas en el pasto después de la última clase de la semana.
-¿Por qué, Minamoto-chan? -inquirió Kaeru.
-Esta semana ha estado diferente, ¿no lo notan? -respondió la pelinegra.
-No mucho, solo he visto que se queda en el salón durante los recesos. Pero la verdad es que no le pongo mucha atención -rió Tomoe.
-Solo tienes ojos para Nakamura -le susurró Mina con una sonrisa pícara, haciendo que la chica se sonrojara.
-Bueno, yo me siento a su lado y he visto que últimamente sonríe más. A veces lo miro y me mira de vuelta, sonriendo -dijo Minamoto.
-Y... ¿estás segura de que sonríe por ti o algo así? -preguntó Jikaru.
-Bueno, en la fiesta estuvimos bastante juntos... casi nos... besamos -admitió Minamoto sonrojándose mientras sus amigas reían emocionadas. Menos una.
-¿Casi? -dijo Mienai.
-Sí, es que cuando ya estábamos casi, él se disculpó y salió. Quizás le dio vergüenza, ya saben. Es muy tímido.
-Uy, sí que lo es -dijo Jikaru sarcástica, provocando que las demás se la quedaran mirando con extrañeza. La chica agitó las manos y negó con la cabeza- digo... no es tan tímido como antes, ¿cierto? Ahora conversa con el resto de la clase y todo.
Maki alzó una ceja, pero decidió ignorar a su compañera y continuó con la conversación.
-¿Y por qué no aprovechas cualquier momento y terminas de besarlo? Digo, si ambos quieren y él es tímido, tú deberías tomar la iniciativa.
-Es verdad -apoyó Mienai- hoy mismo puede ser, en el salón común de las habitaciones, ya sabes, generalmente Hitsune-kun es el último en ir a su habitación. Los dejaremos solos y...
-¿No será algo muy invasivo para Hitsune-kun? -interrumpió Kaeru.
-Prefiero intentarlo que quedarme con la duda -dijo Minamoto, empoderada.
Las demás chicas rieron y aplaudieron, mientras Jikaru no sabía cómo decirle su amiga que esa era una muy, muy mala idea.
Esa noche, cerca de las 10, en los sofás solo estaban Hitsune, Minamoto, Tomoe, Mina y Hikari.
-Creo que iré a dormir -dijo Tomoe dando una mirada significativa a Maki.
-Oh, sí, eh... Hey, Hikari, ¿podrías ayudarme con algo? -exclamó Maki llamando la atención de su compañero.
-Claro -dijo el chico con una sonrisa y la acompañó a los ascensores. Por fin, Hitsune y Minamoto estaban solos.
*toc, toc, toc*
Bakudan se levantó rezongando y abrió la puerta y cuál fue su sorpresa al encontrarse cara a cara con Jikaru.
-Ah, pelo lila, qué pasa.
-Soy Jikaru, Bakudan, y bien que lo sabes -respondió la chica.
-Como quieras.
La actitud de su compañero la hacía dudar de hacer algo bueno por él, pero finalmente decidió que era lo mejor.
-Oye, creo que debes bajar al salón común.
-¿Ahora?
-Sí.
-¿Por qué?
-No hagas preguntas y solo hazlo. De verdad es importante.
Jikaru le decía todo con seriedad.
-Si esto es una puta broma -la amenazó el rubio.
-No lo es. Allá tú si me crees. Yo te lo advertí -y, sin agregar una palabra más, la chica se fue.
Bakudan la observó irse por el pasillo. Murmuró algunas maldiciones durante unos segundos y decidió bajar. ¿Qué le había picado a Jikaru?
Al llegar al primer piso, lo primero que vio fue la cabellera bicolor de Hikori, que asomaba sobre uno de los sillones. Junto a él, estaba el cabello n***o y alborotado de Minamoto. Se acercó un poco más y lo siguiente pasó tan rápido que apenas logró procesarlo. La chica se tiró al cuello de Hitsune y lo besó.
-¡HEY! -gritó Bakudan creando un par de explosiones en sus manos, sobresaltando a los otros dos.
Hitsune se puso de pie de inmediato, encontrándose con la furiosa mirada del rubio.
-Bakudan, ¿qué haces aquí? -preguntó Minamoto. El aludido la ignoró, empuñó las manos y subió a su dormitorio.
Hitsune empezó caminar hacia él.
-Hitsune-kun, espera. ¿Qué importa que nos haya visto? -le dijo Minamoto tomándolo por el brazo.
-Lo siento, Minamoto-chan. Me halagan tus sentimientos, pero yo no siento lo mismo por ti -respondió Hitsune soltándose de la chica y yendo rápidamente a la habitación del rubio.
Al llegar frente a la puerta golpeó varias veces, pero nadie contestaba.
-Bakudan, ¿estás ahí? ¡Ábreme, por favor!
-Piérdete, bastardo.
-Bakudan, déjame explicar -suplicó Hitsune mientras seguía golpeando la puerta.
Al fin se abrió y Bakudan lo tiró dentro de la habitación. Estaba a oscuras, solo con la luz de una pequeña lámpara encendida.
-No te hagas ilusiones, solo te dejé entrar para que no despertaras al resto.
Hitsune se acercó al rubio, pero él lo esquivaba.
-Bakudan, lo siento, no sabía lo que estaba pasando. Un momento estábamos hablando de las clases y de pronto ¡ella estaba sobre mí! Te lo juro, Bakudan, yo no quería. Créeme, por favor.
La voz de Hikori sonaba desesperada. Kenji suspiró. El rubio se giró para quedar frente a Hitsune, que lo miraba con ojos tristes.
- ¿Creerte? -respondió Bakudan- ¡Cómo no te voy a creer si eres más bueno que el pan, maldita sea! Por su puesto que te creo.
Hitsune cambió su expresión triste a una de sorpresa y lo abrazó.
-A la única persona que quiero besar es a ti. Te lo juro -dijo el rojiblanco.
-Menos palabras y más acción -respondió Bakudan. Y, por supuesto, se besaron. Primero de forma suave tierna y luego subiendo la intensidad- oye, ven aquí.
Bakudan guió a Hitsune a su cama y se sentaron para seguir besándose. El rubio le acariciaba la espalda con suavidad, mientras con la otra mano le acariciaba el cabello. En un momento, el rubio se hizo hacia atrás, trayendo a Hitsune consigo, para que ambos quedaran acostados, sin dejar de besarse.
El rubio se acomodó sobre Hikori, abriendo las piernas y apoyando las rodillas junto a las caderas del rojiblanco. Se inclinó y ya no solo besaba los labios del otro chico. Empezó a besarle el cuello y a mordisquearle suavemente la oreja, provocando suspiros entrecortados del rojiblanco. Colocó sus manos bajo la camiseta y acarició el trabajado estómago de Hitsune, y subió sintiendo sus pectorales, sus hombros y, sin muchos miramientos, le quitó esa prenda de vestir e hizo lo mismo con la suya propia.
Hitsune vio a Kenji sobre él, con el torso desnudo y estiró sus manos para tocarlo. Sentía su cara arder... todo su cuerpo, en realidad. Bakudan volvió a inclinarse para besarlo en el cuello, y los besos empezaron a bajar hacia su abdomen hasta llegar a su ombligo. Se sentía tan bien que hasta respirar le costaba. El rubio parecía saber lo que hacía, porque cada caricia, cada beso que le daba, lo satisfacía de forma exponencial y eso ya se notaba en su cuerpo... en una parte específica de su cuerpo.
-Mmmm... creo que te estás emocionado, Hitsune -le susurró Bakudan y, sin avisar ni pedir permiso, le empezó a acariciar en la entrepierna por sobre el pantalón, primero de forma suave y luego recorriendo con su mano todo el m*****o viril de arriba hacia abajo.
Hikori lo miraba sin saber qué hacer. Le gustaba la sensación pero también estaba muy nervioso y algo asustado. Bakudan volvió a besarlo mientras lo acariciaba, pero se dio cuenta que esta vez el chico bajo suyo estaba rígido.
-¿Pasa algo malo? -preguntó el rubio, preocupado, deteniendo todo lo que estaba haciendo- ¿no te gusta?
-No... digo sí, sí me gusta...
-... ¿pero?
-No sé si quiero seguir ahora. No sé si deberíamos. Llevamos como una semana saliendo.
-No hay tiempos definidos para hacer nada. No es como primera semana, besos, primer mes, caricias, primer año, sexo. No. Cada uno marca su propio ritmo.
-Lo sé, pero aún así...
-Está bien, Hitsune. No te preocupes -le dijo Bakudan, pero el rojiblanco lo seguía mirando con algo de preocupación- oye, no me voy a enojar por esto. Quiero que ambos hagamos lo que queramos. Tú y yo, al tiempo de cada uno. No te voy a forzar a nada.
-Gracias.
-No me agradezcas.
-Está bien.
Bakudan se acomodó junto a Hitsune y quedaron mirándose frente a frente. El rubio le acarició el cabello blanco e intentaba apartarlo de la cara de Hikori. No iba a admitirlo, al menos por ahora, pero lo encontraba muy atractivo. Cada día le gustaba más.
-Bakudan.
-Hitsune.
-¿Tú habías hecho esto antes?
-Qué cosa.
-No te hagas el tonto, que no te queda.
-Gracias.
-No era un cumplido.
-¿Tener sexo?
-Sí.
-Nunca.
-Oh.
Hitsune lo miró algo sorprendido. Siempre había imaginado que Bakudan tenía mucha experiencia en estos temas.
-Solo he besado a muchas chicas y quizás nos hemos manoseado un poco pero nada más allá.
-Ya veo... pero parecías saber qué hacer ahora...
-¿No me crees?
-Sí te creo, solo me llama la atención.
-He visto muchas porno.
-Eres muy sincero.
-No quiero mentirte en nada. Nunca. Me gusta estar contigo.
-¿Te gusto?
-Preguntas tontas no respondo.
Hitsune rió y Bakudan le sonrió de vuelta.
-¿A cuántas chicas has besado? -continuó Hitsune. Tenía que aprovechar que tenían tiempo de conversar y de que Bakudan parecía estar dispuesto a contestarle cualquier cosa.
-Unas ocho o nueve.
-¿De la clase?
-Ninguna.
-¿Y chicos?
-Solo uno.
-¿Desde cuándo te gustan los hombres?
-No me gustan los hombres, solo me gustas tú.
Hitsune se sonrojó.
-¿Y tú, Hitsune? ¿A cuántas chicas has besado?
-¿Contando el beso que me robó Minamoto? Una.
Bakudan lo miró sorprendido.
-¿Y chicos?
-Solo tú.
-Vaya.
-¿Qué pensabas?
-Eres muy popular con las chicas, pensé que tendrías más experiencia. Ahora me siento especial y responsable por ser tu primer beso. Quiero ser tu primer todo.
-Qué cosas dices.
-Esto es algo nuevo para los dos. No es algo que podamos conversar con nuestros amigos para comparar experiencias. Que yo sepa, nadie más por aquí sale con alguien de su mismo sexo.
-No es bien visto ser homosexual.
-¿Es lo que somos?
-Supongo. Tú quizás eres bi, pero a mí nunca me había gustado nadie, ni hombre ni mujer.
Bakudan acarició el rostro de Hitsune.
-Bakudan, ¿has tenido novia?
-No.
-Y qué te parece tener un novio.
-¿Me lo estás proponiendo?
-Solo si aceptas.
Bakudan abrazó a Hitsune y él le devolvió el abrazo.
-Está bien. Seamos novios -le susurró el rubio en el oído.
Y así se quedaron, abrazados, hasta que, sin darse cuenta, se quedaron dormidos.