XVIII

1542 Palabras
Bakudan abrió los ojos pesadamente. Al principio no sabía dónde estaba, porque todo se veía blanco, pero luego se dio cuenta de que era la enfermería. -¡Bakudan! ¿Estás bien? -dijo Hitsune, que estaba junto a él. El rubio se incorporó y asintió con la cabeza. Poco a poco los recientes acontecimientos se agolparon en su mente. -Todos están muy preocupados. Kesseki te encontró y vino a dejarte a la enfermería, y luego me avisó de tu estado. ¿Qué pasó? ¿Por qué te golpearon? No sabía qué responder a esa pregunta. Hitsune podría sentirse culpable o se preocuparía demás, y no quería eso. Mejor era guardarse los detalles por ahora. -Sabes que no soy muy popular por aquí. Solo eran unos malditos extras que no soportaban mi presencia. No era una mentira del todo, y sirvió para que Hikori se quedara algo más tranquilo. La enfermera llegó junto a la camilla para revisar el estado de Bakudan, que se encontraba prácticamente curado gracias a su ayuda. -Deberías volver a clases -dijo Bakudan a su novio- yo estoy bien. -¿Estás seguro? -Sí, no te preocupes. Hitsune asintió con la cabeza y salió de la enfermería. Cerca de media hora más tarde, la cuidadora dejó ir a Bakudan, no sin antes reprenderlo, diciéndole que no se metiera en más peleas. El rubio apretó los dientes para no gritarle en la cara que no había sido culpa suya. Bakudan decidió ir a su habitación a pensar. No quería que los mal nacidos que lo habían golpeado le hicieran algo a Hikori. Lo mejor era alejarse de él por un tiempo, para que no pudieran relacionarlo. Los días que pasaron cumplió su cometido. Durante los recesos ya no se iba con él al lugar que ya no era tan secreto. Hitsune no le preguntó nada ni tampoco lo obligó. En los pasillos, otros alumnos empezaron a ver a Bakudan de forma extraña. Algunos se alejaban y otros susurraban cuando él pasaba cerca, y alcanzaba a escuchar frases como "Dicen que es gay" "¿Será verdad?" "Nunca se vio muy normal que digamos", pero él los ignoraba. Nunca le interesó lo que los demás pensaran y no iba a comenzar a preocuparse ahora. Aunque, sin quererlo, esos comentarios y las miradas de asco lo afectaban de todas formas. Su situación con Hitsune empezó a enfriarse. Ya no desayunaba juntos y apenas le dirigía la palabra durante el día. Tampoco se juntaban en las noches y los mensajes de texto eran casi inexistentes, y cuando Hikori preguntaba algo, el otro le respondía con monosílabos. El rojiblanco no entendía por qué de pronto Bakudan estaba tan distante con él. Toda esa presión y el tener que ser indiferente con su novio habían mellado en su humor, y a la más mínima provocación se enojaba y era agresivo. Nakamura, Jikaru y Kesseki sospecharon que algo había pasado con Hitsune, pero ninguno se atrevió a preguntar nada. Un día, en la cafetería, casi al terminar la hora de almuerzo, un chico chocó con Bakudan, haciendo que botara la bandeja que estaba por entregar. -Ay, no se me vaya a pegar lo marica -le susurró el chico, que Bakudan reconoció como uno de los que lo habían golpeado. -¡Quieres que te mate, maldito! -gritó Bakudan tomándolo del cuello. -¡No me toques, qué asco! -gritó el otro. Inoue llegó en ese momento, separando a los dos estudiantes, para evitar una pelea. -Siento el comportamiento de mi compañero -se disculpó el peliazul inclinando la cabeza. Bakudan dio media vuelta y salió del comedor. -¡Eso, vete de aquí, puto gay de mierda! -exclamó el chico. -¿QUE BAKUDAN ES GAY? Murasaki, uno de los compañeros de la clase  de Bakudan había presenciado la pequeña confrontación y no pudo evitar la sorpresa de dicha información. -Cállate. Hikari, que estaba junto a él, le dio una patada suave en la pantorrilla. No sabía si lo que había dicho el chico era verdad, pero no toda la Academia debería enterarse si fuera cierto. Por lo menos quedaban pocos alumnos en el lugar. Inoue detuvo al chico que había gritado a Bakudan, le puso una mano en el hombro y lo miró a los ojos. -Si bien no comparto la violencia de Bakudan, no voy a permitir que nadie lo trate mal ni que digan cosas en su contra. Mucho menos de una forma tan despectiva. El chico se soltó de Inoue y se alejó. Durante la siguiente hora, Murasaki se había encargado de decirle al resto de sus compañeros que se rumoreaba que Bakudan era homosexual. Tuvo cuidado en que el rubio no lo escuchara, al igual que el resto de sus compañeros, pero no podían evitar hablar del tema. -¿Será verdad? -susurró Minamoto a Maki, que estaba sentada en el asiento frente a ella. -No lo sé, sería muy extraño -respondió la chica también en susurro- porque de todos aquí, Bakudan habría sido el último que me hubiera imaginado que era gay. Sin querer, Hitsune escuchó la conversación. ¿Cómo se habían enterado? ¿Por eso Bakudan ya no se juntaba con él? ¿Le daba vergüenza? ¿Negaría todo y terminaría con él? Todas esas preguntas hicieron que se entristeciera aún más. Pero no quería seguir cargando con esa angustia ni aumentar sus dudas. Esa noche, pasadas las once, Hitsune se dirigió a la habitación de Bakudan y tocó la puerta. Esperó algunos minutos y no hubo respuesta. Pero no se rendiría, así que tocó otra vez, esta vez más fuerte. Por el espacio bajo la puerta vio que se encendió una pequeña luz y en seguida se abrió la puerta. Bakudan lo miró con algo de sorpresa. -No vengo a quitarte mucho tiempo -le dijo Hikori en voz baja- solo quiero saber si tú y yo seguimos juntos. O si lo de nosotros se acabó. -¿Por qué dices eso? -preguntó Bakudan, también susurrando. -Hace días que te estás alejando de mí, que prácticamente no me hablas. Casi no te veo, tus mensajes son escasos y cortos... -Está bien, ya entendí. Ven, pasa, antes de que alguien nos oiga. Hitsune dudó un segundo, pero decidió entrar a la habitación y así poder conversar más tranquilos. Cerró la puerta tras él y se quedó allí, inmóvil. -¿Te vas a quedar de pie? -dijo Bakudan sentándose en su cama. -Así lo prefiero. -Como quieras. -Contéstame, entonces. ¿Seguimos juntos? ¿O esto se acabó aquí? De solo pensar en no volver a estar con Hitsune, Bakudan sintió un doloroso vacío en el pecho. -Por supuesto que seguimos juntos. -Entonces por qué te alejas... ¿acaso es por lo que están diciendo? -¿Qué están diciendo? -preguntó Bakudan, alterado. -Pues... -Hikori decidió hacer de tripas corazón y decirlo sin anestesia- que eres gay. Casi toda la clase lo rumorea. Aunque nadie sabe a ciencia cierta. Bakudan golpeó la cama con furia. -Esos malditos extras... -¿Entonces sí es eso? ¿Te avergüenza estar conmigo? -No digas eso. -Pues lo parece. Bakudan se puso de pie y se colocó frente a Hitsune. Al ver su rostro distinguió su triste mirada. -Perdóname. -... ¿qué? Hitsune lo miró sorprendido. Nunca, en los casi cinco meses que llevaban juntos, ni en toda su vida escolar, Bakudan se había disculpado con nadie por nada. -Lo que oíste -respondió Bakudan apartando la mirada- la verdad es que quienes me golpearon ese día lo hicieron porque me vieron contigo, aunque aparentemente a ti no te reconocieron. Y se ensañaron conmigo gritándome que era un gay y un puto de mierda y que, cuando encontraran a mi novio, le harían lo mismo o algo peor. Y no quería que me relacionaran contigo. No quería que te pasara nada... y no supe qué más hacer. -Eres un idiota. Por qué no me lo dijiste. -No quería preocuparte ni que te sintieras culpable. Sin aviso, Hitsune lo abrazó lo más fuerte que pudo. -Eres un idiota -repitió el rojiblanco- no sabes todo lo que me dolió que te alejaras sin explicaciones. De verdad pensé que me habías dejado de querer. -Por supuesto que no, estúpido -le respondió Bakudan dándole un largo beso. -No me vuelvas a hacer esto, Kenji. -No lo haré. -Si algo te preocupa, debes decirme. Confía en mí. -Lo haré. -Eso espero. Hitsune volvió a besar a Bakudan, pero este beso parecía estar lleno de urgencia. Sin despegar sus labios, Bakudan los guió a su cama donde tiró a Hikori y luego se acomodó sobre él, colocando sus rodillas junto a las caderas de su novio. -Te extrañé tanto -dijo Bakudan entre besos. -¿No puedes vivir sin mí? -Por supuesto que puedo. Pero no quiero. Bakudan empezó a besar y dar pequeños mordiscos y lametones en el cuello de su novio, provocando cortos suspiros en el rojiblanco, que lo tomaba del cabello. Hitsune comenzó a levantar la camiseta de Bakudan, y éste hizo lo mismo con la de su novio. Cuando ambos quedaron desnudos de la cintura hacia arriba, Hitsune se detuvo unos segundos para poder ver a Bakudan. Era tan hermoso, tan... apetecible. -Qué vamos a hacer ahora, Hitsune -le dijo Bakudan estirando sus manos para acariciar el estómago tan bien trabajado del rojiblanco. -Lo que queramos -respondió el chico lanzándose sobre Bakudan para besarlo apasionadamente. No quería detenerse, quería saborearlo, sentirlo, experimentar hasta donde nunca habían llegado.
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