El día en el que por fin Máximiliano y Elián saldrían del hospital había llegado. El hielo comenzaba a desprenderse de las alcantarillas, las copas de los árboles los que en su mayoría carecían de vegetación abundante estaban libres de manchas blancas, las aves más vivaces comenzaban a llegar después de una largo viaje. El invierno había terminado, dando paso a la brillante y radiante primavera. Ambos se encontraban en la habitación que había sido su hogar durante más de tres meses. Una enfermera que el padre de Maximiliano había contratado para los convalecientes guardaba los artículos de Elián y Maximiliano por separado en un par de maletas de color n***o y el chófer que los esperaba en la puerta esperaba paciente para llevar ambas maletas al automóvil que estacionado esperaba por el p

