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Nunca mientas

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una noche de pasión
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construcción de un reino
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Descripción

Maximiliano Carrington, un hombre millonario da clases en una prestigiosa universidad solo por hobbie; enseña “Economía”. El éxito que tiene en los negocios es comparable con el éxito que tiene en la vida, es uno de los hombres más codiciado por las mujeres y aunque nunca se ha comprometido, se rumora que tiene una amante la cual mantiene en secreto. Nunca ha encontrado a alguien que lo haga sentir completamente feliz a pesar de eso, todo parece marchar de maravilla en su vida, es guapo, atractivo, millonario y exitoso; pero un hombre muy guapo y joven de nombre Elián; su nuevo alumno, podría ser lo que Maximiliano siempre ha buscado y sin darse cuenta podría cambiarle la vida por completo.

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Mi alumno
El verano había terminado; la universidad más prestigiada de la ciudad, de nueva cuenta como cada año ininterrumpido desde su fundación alberga a miles de estudiantes. Una universidad famosa por tener a los mejores estudiantes y a los mejores egresados en economía, comenzaba su ciclo escolar; en el ala oeste, la facultad de economía tenía a los mejores profesores de la ciudad. Maximiliano Carrington un multimillonario por herencia, era dueño de "E & C" una importante empresa de inversiones, impartía la clase de Economía de último grado; su padre era amigo del rector de la universidad y haciendo que éste le pidiera a uno de los mejores economistas del país que fuera profesor de su universidad. Un hombre soltero, codiciado por las más hermosas mujeres vestía un traje azul marino, haciendo juego con una camisa blanca de seda, y zapatos en color café de corte italiano bajaba de su auto importado de color n***o último modelo, después de estacionarlo en el área reservada para docentes. Maximiliano caminaba por los pasillos de la universidad, con un caminar erguido faltaban cinco minutos para que su clase iniciará en uno de los anfiteatros del edificio oeste al llegar lugar varios chicos y chicas lo esperaban paciente haciendo murmullo. — Buenos días chicos yo soy el profesor Maximiliano Carrington y este año seré su profesor les impartiré la clase de Economía —mencionó este al dejar su laptop sobre un escritorio que estaba a un costado de una enorme pantalla blanca. Los estudiantes de inmediato guardaron silencio Maximiliano tenía las referencias de ser uno de los más estrictos profesores de la facultad. —Buenos días profesor —se escuchó casi al unísono. —Bien en cinco minutos comienza la clase, solo les daré dos reglas, la primera quiero toda su atención y la segunda no quiero que lleguen tarde a mi clase, sería una falta de respeto para los que apreciamos la puntualidad —expresó Maximiliano los estudiantes abrieron sus "laptops" y comenzaron a escuchar atentamente. Llegaron algunos estudiantes uniéndose a los que ya estaban en el anfiteatro, y la clase comenzó, en algún momento determinado dos jóvenes entraron en el anfiteatro generando un estruendo replicado por el eco en aquel lugar, los presentes voltearon de inmediato, haciendo notar con sus miradas que su llegada los había distraído. Los dos jóvenes; una joven de cabello n***o tez blanca con aspecto distraído, ojos marrones y de sonrisa blanca vistiendo con un vestido azul suelto, y zapatos negros avanzó hacia las butacas, teniendo agarre con una de sus manos, las manos de un chico un joven de tez apiñonada el cabello o ondulado castaño, cejas pobladas, un rostro perfilado, nariz afilada, alto, ojos de color miel, labios rojos como las hojas del otoño, con un cuerpo atlético que se notaba a través de su vestimenta con jeans azules, playera azul de cuello en "v" y botas de color n***o. Ambos caminaron a hurtadillas como si esto los hiciera invisibles ante el momento incómodo que habían generado. —¡Alto! —gritó Maximiliano y los dos estudiantes se detuvieron en seco como si la voz de Maximiliano les hubiera colocado un muro frente a ellos y continúo. —Sus nombres —preguntó éste, con un tono de indicación más que de pregunta. —Ah mi nombre es Lexy, Lexy Rosas —respondió la chica descubriendo su rostro tomando su cabello, recogiendo esté detrás de su oreja. —Mi… mi nombre es Elián Gallardo —respondió el joven apuesto. Maximiliano los miró fijamente tomó una pausa y antes de que alguno de los estudiantes pudiera mencionar algo. —Lexy y… Elián salgan de mi clase —dijo Maximiliano con un semblante serio sin moverse de su sitio. —Perdón profesor no vuelve a ocurrir, tuvimos un… —dijo Elián sin poder terminar su frase. —Mis dos reglas son: tener absoluta atención a mi clase y dos ser puntuales y lo que ustedes hicieron fue, hacer que mi clase fuera interrumpida a causa de su retraso salgan de mi clase y la siguiente ocasión asegúrense de llegar a tiempo —dijo Maximiliano ultimando con sus palabras, los jóvenes, se si rieron humillados por la indicación del profesor y con enfado salieron del lugar. Lexy y Elián era pareja desde que habían iniciado en la facultad y ambos eran apasionados, no perdían oportunidad de estar juntos en cada momento que les fuera posible, Lexy y Elián vivían cerca de la facultad en un par de fraternidades, en realidad ambos eran muy populares todos en la universidad los consideraban una hermosa pareja, no solo por ser muy atractivos, sino por la afinidad que había entre ellos. … Pasaron algunas horas y las clases habían terminado al menos para Maximiliano solo tenía dos grupos en la facultad, les impartía clases tres veces por semana y siempre ajustaba sus horarios de acuerdo a su propias necesidades Maximiliano tenía múltiples actividades, después de salir de la universidad se dirigiría hasta el corazón de la ciudad dónde estaba la empresa que él comandaba, ubicada en uno de los edificios más importantes de la ciudad. Maximiliano se disponía a salir del lugar, afuera del edificio tenía que bajar al rededor de 20 escaleras hasta el estacionamiento donde estaba estacionado su automóvil de color n***o. El clima comenzaba a ser frío, la neblina en aquella ciudad era un aspecto propio de la ciudad a un costado de la escalera hasta la base de un camino empastado, había un hueco que se encontraba debajo de la escalera. Maximiliano escuchó algunos murmullos que llamaron su atención. — El profesor es un idiota —dijo una voz femenina, Maximiliano la escucho e identificó que era la voz de Lexy. —A mi me parece un hombre muy enigmático —dijo otra voz, y Maximiliano identificó que era la voz de Elián. —¿A caso te gustó el profesor? —preguntó Lexy entre risas. —No seas boba, claro que no, es solo que me parece alguien diferente a los profesores de la universidad —respondió Elián mientras Maximiliano seguí escuchando la conversación de pie sobre de ellos en la enorme escalera, si bien Maximiliano no era un hombre que se dejará llevar por las habladurías de los estudiantes, en ese momento solo la coincidencia, lo había puesto en una situación de intriga. —Bueno no me importa el profesor en este momento, vamos hazlo —dijo Lexy mientras besaba el cuello de Elián. Maximiliano bajó lentamente la escalera, al llegar al último escalon giró el rostro hasta fijar la mirada, en el hueco debajo de la escalera sin poder ver nada el tronco de un árbol enorme impedía que éste pudiera observar dentro del hueco. Maximiliano caminó lentamente hasta quedar frente al tronco del enorme árbol, y como un gato buscando a su presa se asomó lentamente. Elián tenía los pantalones sobre las rodillas Lexy estaba de espaldas, Maximiliano observó la nalgas redondas y tersas de Elián las cuales se cubrían un poco con la chamarra de color rojo, exclusiva del equipo de fútbol americano de la escuela. Lexy gemía pidiendo que Elián entrarán más hondo en ella, Maximiliano dió por hecho lo que ambos jóvenes hacían, y antes de reprenderlos, se quedó observando las nalgas de Elián, en un momento el m*****o de Maximiliano se endureció, éste no entendía que le estaba pasando, se sentía excitado por lo que estaba observando, no sabía si en realidad era porque observaba solo la nalgas tersas y redondas de Elián o por lo que imaginaba que le hacía a Lexy, observaba las embestidas que le daba con fuerza pidiéndole que guardara silencio, y ella gemían en gritos ahogados. Maximiliano en un movimiento involuntario llevó su mano hasta su m*****o presionando con fuerza, en ese instante recobro la cordura y avanzó hasta el hueco donde Elián y Lexy tenían sexo, casual aquel sexo prohibido y lleno de morbo que solo dos jóvenes apasionados son capaces de tener. —¡Esto debe ser una broma! —gritó Maximiliano, Lexy se apartó de Elián y bajo su falda acomodando su pantaleta, la cuál minutos atrás Elián había jalado hacia un lado. Elián giró el cuerpo consternado por la voz que gritaba y así sin hacer otro movimiento, Maximiliano observó el cuerpo de Elián desnudo de la cadera hasta las rodillas, respiró profundo trago saliva y aunque trato de evitar que su mirada se dirigiera al abdomen de Elián, no le fue posible, no de inmediato. Elián sintió la mirada, y de inmediato subió sus pantalones. Ambos estudiantes quedaron petrificados, inmóviles, como dos estatuas de piedra rústica. —¿Saben las consecuencias que tendrán por esto? —preguntó Maximiliano un tanto nervioso, no podía dejar de observar a Elián, incluso debajo de su pantalón, se podía observar su dureza, sus mejillas blancas habían enrojecido un poco y le costaba tragar saliva. —Profesor yo… disculpe… esque… —dijo Lexy, tratando de encontrar las palabras correctas sin tener éxito. —Por favor profesor, yo… no se que decir… se que estuvo mal es solo que… —dijo Elián sin poder ser concreto al igual que Lexy. —¡Largo de aquí! —gritó Maximiliano, en verdad el estaba igual o más nervioso que los dos dos jóvenes apasionados. Lexy y Elián salieron de prisa del hueco sin decir una sola palabra Maximiliano levantó el rostro al ver a los jóvenes subir por las escaleras de la entrada de la facultad y por un segundo cruzó la mirada con Elián, este le correspondió y sin hacer ninguna mueca tuvo una pequeña pausa Maximiliano, bajo la mirada y después de algunos segundos, camino hasta su automóvil, encendió esté para salir de aquel lugar y sonrió para sí mismo, recordó por un momento sus días de universitario, realizó una llamada. —Gina, ¿Hoy estás libre? —preguntó Maximiliano a través del celular. —Para ti siempre estoy lista cariño —dijo Gina a través del celular. —De acuerdo, te veo en la noche —dijo Maximiliano, colgó la llamada, salió del estacionamiento y pensó en Elián, repitiendo su nombre en su cabeza, "Elián, Elián Elián"

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