Después de un par de tragos, Maximiliano esperaba paciente en el sofá de una sala de estar de color azul, en un lujoso departamento; el departamento de Gina, era un lugar amplio con dobles alturas estilo industrial, muros de color blanco y detalles de color esmeralda, un lugar ciertamente acogedor. Máximiliano había llegado media hora antes a la cita. Vestía un poco más casual, traje gris, camisa negra, zapatos negros y su reloj de oro blanco hacian el conjunto perfecto para Maximiliano.
Maximiliano un hombre de tez blanca labios rojos carnosos, cejas pobladas, cabello castaño oscuro ondulado y corto, con barba cerrada bien delineada, ojos color miel, de mandíbulas prominentes, su cuerpo musculoso era notable; aún a través de sus ropas. Con una pierna sobre la otra, extendiendo sus manos sobre el respaldo del sofá, Maximiliano miraba la hora de su reloj esté lo ocupaba en la mano izquierda la misma mano con la que tomaba su vaso de vodka, Maximiliano era un hombre que había viajado por el mundo entero, y a pesar de conocer varias bebidas, el siempre optaba por el vodka.
Pasó un poco más de tiempo desde que reviso su reloj Maximiliano dejó el vaso vacío sobre una mesita junto a una lámpara de luz tenue que iluminaba el lugar dejando un espacio de luz reducida, impidiendo la vista total al departamento, se levantó de prisa y se condujo hasta la entrada de aquel departamento Gina no había cumplido con su cita y él no podía esperar más.
Gina era la amante de la cual se rumoraba, y lo cierto es que en ocasiones ambos habían tenido encuentros sexuales, pero su relación iba más allá de solo sexo, Gina; como Maximiliano solía llamarla, era una pintora muy famosa en varios países, Georgina Valtierra era por demás una mujer exitosa, inteligente y brillante, su vida privada la mantenía al margen al igual que Maximiliano y aunque se conocieron teniendo sexo casual de una noche sus mentes y sus gustos fueron los que realmente se fusionaron, haciendo de ellos, dos personas que necesitaban uno del otro, dos personas que a través del sexo encontraron una gran amistad.
Maximiliano, dejo una pequeña nota en un recibidor cercano a la entrada del departamento al cual él tenía acceso con llave propia, “Me canse de esperarte, cuando puedas buscame”
Maximiliano subio a su automovil n***o después de haber dejado atras el edificio donde se encontraba el departamento de Gina, ya que dentro de sus puntuales cuidados por mantener su vida privada siempre que iba al departamento de Gina, Maximiliano estacionaba su automovil un par de cuadras adelante. Éste sentía la necesidad de beber alcohol específicamente vodka. Se sentía ensimismado en sus pensamientos, pensamientos que no eran del todo correctos o al menos no para él, Maximiliano no dejaba de pensar en la imagen que Elian le había otorgado, sus bellas nalgas tersas moviéndose mientras embestía a aquella chica.
Creía que estaba enloqueciendo, que probablemente habían sido algo impactante para él y no por que fuera un santo sino porque jamas en sus años de juventud se había atrevido a tener sexo al aire libre como lo había hecho Elian, o tal vez se sentía extraño simplemente por que en sus pensamientos, solo podia recordar las nalgas de aquel hermoso joven. Maximiliano jamas habia visto las nalgas de un hombre o al menos no en esas circunstancias, y el que la imagen se repitiera una y otra vez en su cabeza, lo tenía completamente consternado,
Mientras conducía sin rumbo fijo en una de las avenidas principales de la ciudad, miró un bar de nombre “Caos” y decidió entrar, parecía un lugar exclusivo, pero tan solo con su porte fue suficiente para que el cadenero le diera el acceso o tal vez porque éste miró el auto en el que había llegado, dando por hecho que era un cliente potencial. el lugar era ruidoso, las limitadas luces, parecían no disgustar a Maximiliano, en todo caso éste no era un anciano, tenía solo treinta y tres años y aunque había logrado muchas cosas, que si alguien sin conocerlo las supiera, pensaría que éste es un hombre de edad avanzada, pero lo cierto es que Maximiliano era un hombre muy hábil y sumamente inteligente. el lugar estaba en su lleno total, no habia ninguna mesa disponible y Maximiliano había decido hacerse un espacio en la barra del fondo la cual esta cubierta de marmol blanco, se acerco hasta la barra, colocó los codos sobre la barra y observo al barman que estaba de espaldas, este lucia e torso desnudo y las cintas de un delantal de color n***o cruzaban en la espalda baja de este, su atuendo se complementaba con unos jeans negros que quedaban entallados, a sus redondeadas nalgas, Maximiliano estaba tan consternado que por un momento solo pudo fijar la mirada en las nalgas del joven que aun seguía de espaldas.
—Un vodka por favor —solicitó Maximiliano sin dejar de observar fijamente la espalda baja del sujeto que no escuchaba su petición.
—Disculpa quiero un Vodka —solicitó nuevamente éste con la voz en un tono alto, pues consideraba que la primera petición no había sido escuchada a causa del estruendo.
—Por supuesto, en un momento —dijo el joven con el torso desnudo.
—Gracias —dijo Maximiliano con un tono arrogante girando el cuerpo para observar a la multitud que se encontraba en aquel lugar, buscando con la mirada cualquier cosa que lo distrajera de sus pensamientos, como un gato en busca de alguna presa.
—Aquí tiene su vodka —dijo el barman, Maximiliano giró de inmediato y al ver al barman abrió los ojos como dilatando sus pupilas como si la luz se acabara de esfumar de un momento a otro,
—-Profesor… usted aquí —dijo Elian, con una voz baja apenado por aquel encuentro.
—Elian… tú ¿Trabajas aquí? —preguntó Maximiliano con obviedad, trago saliva y sin chistar bebió de su vodka intentando que Elián no respondiera a su tonta pregunta.
—Así es señor trabajo aquí —mencionó Elian apenado… por su desafortunado encuentro.
—No lo puedo creer, no me lo tomes a mal… pero… solo los alumnos con recursos económicos considerables, son capaces de acudir a la universidad en la que doy clases… y bueno no creo que… —dijo Maximiliano, sin terminar su frase, en ese momento comprendió la ofensa que le estaba ocasionando a Elian, al mencionarle su sorpresa.
—Entiendo… y no se preocupe… no es algo nuevo para mi… yo estoy becado en esa escuela y si aunque usted en este momento no lo crea… estoy en esa universidad gracias a mi talento —replicó Elián con un tono agresivo, si bien no se sentía ofendido del todo, quería dejar en claro una cosa, que él era un estudiante brillante y que por eso se había ganado un lugar en aquella universidad.
—Disculpa no quise ofenderte es solo que… olvídalo el vodka me ha hecho efecto —mencionó Maximiliano.
—De verdad —dijo Elián con el ceño fruncido.
—De verdad ¿Que?.. ¿A qué te refieres? —preguntó Maximiliano con un tono de soberbia, mirando fijamente a Elián, fijando su mirada en su bellos ojos, que resaltaban, entre las luces tenues del lugar. Su cabello alborotado y su cuerpo evidentemente bien marcado, lo hacian lucir como una aparición y Maximiliano, no podia dejar pensar en como se veia ese torso desnudo debajo de aquel mandil n***o. Y a pesar de no entender que le ocurría con Elián, en ese momento, no estaba considerando lo extraño que era para él mismo el pensar en el cuerpo de Elián.
—Me refiero a que dice que el vodka le ha hecho efecto… y… bueno usted no parece un hombre que se embriague con un vaso de vodka… perdón no quise ser descortés olvide lo que dije —dijo Elián bajando la cabeza.
—No te preocupes… tienes razón en pensarlo, es solo que no eres tan brillante, de lo contrario hubieras deducido que no es mi primer vodka —respondió Maximiliano mientras engullía todo el líquido del vaso y con una señal, le solicitaba a Elián que llenará nuevamente el vaso.
—Dime Elián, trabajas aquí todas las noches… despues vas de madrugada a tu casa y te despiertas a tempranas horas de la mañana para estudiar, ¿Eres, alguna clase, de robot? —preguntó Maximiliano esbozando una pequeña sonrisa.
—Así es señor… bueno no trabajo toda la noche solo medio tiempo en una hora termina mi turno y después me voy a la fraternidad —respondió Elián nuevamente con la voz baja, como si avergonzara de sus necesidades.
—Entiendo, disculpa que te pregunte, pero como bien sabes soy un hombre de estudio y una de mis cualidades es no quedarme con la duda —mencionó Maximiliano tomando nuevamente su vaso de vodka dejándolo vacio, Maximiliano pidió un vaso mas de vodka Elián sin chistar le lleno el vaso.
—Profesor, lo que usted vió en la tarde… yo… quería pedirle que… —dijo Elián tratando de justificarse pero Maximiliano lo interrumpió enseguida.
—Tranquilo, no soy alguien que se asuste con facilidad… pero algo si te tengo que decir… Existen lugares mas privados, para que puedas vivir tu sexualidad —dijo Maximiliano sonriendo y casi al unísono lo hizo Elian, en ese momento entendió que Maximiliano no tendría represalias en su contra.
El tiempo transcurrió, Elian se ocupo de sus actividades dejando solo al profesor de economia en la barra, mientras que éste trataba de disfrutar de su vodka admirando a la gente que bailaba, pensando en lo facil que podia ser la vida para algunos, mirándolos con agrado, creyendo que todos los presentes, solo tenian un objetivo en comun embriagarse, olvidarse por un rato de sus problemas y tratar de conseguir sexo.
Maximiliano recordaba sus años de universidad y todas las veces en las que había tenido suerte, pensaba en todas las noches en la que había conseguido acechar a sus presas y obtener de ellas lo único que en aquel tiempo era importante para él, una mujer que sumara, a sus vivencias. sonrió levemente, después de un rato dejó el vaso vacío sobre la barra y debajo de este algunos dólares que cubrían por completo los costos y un poco más para la propina que recibiría el primero que descubriera que Maximiliano había pagado el servicio.
Maximiliano salió del lugar y aunque intentó buscar a Elian, no le fue posible mirarlo, un tanto mareado, Maximiliano espero a que el ballet le llevará su automóvil. le dio un par de dólares y arrancó a toda velocidad, en una esquina las luces rojas que proyectaba un semáforo, hicieron que éste frenara con fuerza, zangoloteando su cuerpo un poco, el rechinido de las llantas en contra del pavimento, hicieron que varios transeúntes voltearan de inmediato a mirar el automóvil de Maximiliano, el sonrió nervioso por su acto tan despreocupado, giró la vista para observar a los que lo miraban y de pronto ahí estaba Elián, con un semblante preocupado su postura evidenciaba que estaba intranquilo y que probablemente esperaba el autobús, o al menos eso concluyó Maximiliano.
Tocó el claxon de su automóvil un par de veces hasta que Elián giró el rostro, se retiró de las orejas sus audífonos, y sonrió al ver al profesor, Elián levantó la mano saludando al profesor creyendo que este había tocado el claxon solo para despedirse de él. Maximiliano miro de prisa el semaforo observo que aun seguian en rojo, y le hizo una seña a Elián para que este subiera a su automovil, Elián dudo por un segundo, pero de inmediato, accedió a la invitación de Maximiliano, Elian corrió hasta el automovil n***o de Maximiliano, abrió la puerta y subio de prisa, el semaforo cambio de color, y Maximiliano arrancó de prisa.
—¿A dónde te llevo? — preguntó Maximiliano, con la mirada fija hacia el frente.
—Eh… bueno la fraternidad está muy cerca de la universidad, no necesita molestarse con que me deje cerca del tren yo me las arreglo.
—No te preocupes a diferencia tuya, yo mañana no despierto temprano —replicó Maximiliano con una sonrisa cínica.
—De verdad no es necesario, su casa debe estar muy lejos de aquí y… dijo Elián sin poder completar su frase pues fue interrumpido por Maximiliano.
— A decir verdad vivo muy cerca de aquí y sabes que tengo una habitación disponible, se que no es correcto pero tal vez si no me quieres causar molestia lo mejor sería que aceptara dormir en mi departamento.
—Por supuesto que no… eso sería mal visto —dijo Elián con un tono preocupado.
—Tranquilo no te voy a hacer nada, solo me ofrecí para hacerte la vida más sencilla pero está bien te dejare cerca del metro —dijo Maximiliano y el espacio dentro de aquel vehículo, se llenó de silencio.
Pasaron algunos minutos y Maximiliano bajó la velocidad hasta estacionarse. Elián retiró el cinturón de seguridad, de su torso ya cubierto por un abrigo azul. Agradeció a Maximiliano por su apoyo y bajo del automóvil, al caminar giró el rostro y con una sonrisa se despidió de Maximiliano.
—"Eres un idiota Maximiliano, que ocurre contigo, a caso estás loco" —dijo Maximiliano para su adentros encendió el auto y arrancó de prisa.
—"Elián, Elián Elián" —dijo en voz baja para sí mismo y frunció el entrecejo.