Un poco más

2088 Palabras
Elián entró a los andenes del metro, esperó algunos minutos y salió de nueva cuenta, giró el rostro para ambos lados tratando de observar si en la calle aún se encontraba Maximiliano, después de asegurarse de que no había nadie que lo pudiera reconocer Elián, caminó algunas cuadras desde aquel lugar, Maximiliano lo había dejado en un barrio popular y peligroso, los muros en las calles tenían cientos de grafitis, la luz de la luna era lo único que iluminaba aquella zona traspasando por los enormes rascacielos que lo rodeaban, Elián caminaba con paso firme y rápido; por su mente no pasaba nada, parecía solo estar concentrado en llegar a su destino. Dió vuelta en una esquina caminó hasta casi llegar al otro extremo de la calle se detuvo por un momento levantó la mirada y observó un un edificio de estructuras viejas con las ventanas manchadas por el tiempo, tocó el timbre mencionando que era él y la puerta de la entrada del edificio se abrió, había una pequeña recepción la cual estaba inhabilitada, había un viejo mueble de madera las esquinas estaban deterioradas y aún costado unas escaleras iluminadas con una luz tenue, viejo tapiz decoraba las paredes, Elián subió por escaleras hasta el octavo piso, el último piso de aquel edificio un pasillo con cuatro puertas enumeradas estaban justo frente a sus ojos avanzó hasta la puerta con el número treinta sacó sus llaves de su pequeño bolso dentro de sus jeans en color n***o y abrió la puerta, dentro de aquel pequeño lugar se encontraba de un lado la cocina; en ella había trastos viejos y una pequeña barra desgastada, los electrodomésticos parecían antiguos, justo al otro lado un sofá n***o grande y uno más pequeño del mismo color, un televisor pequeño se encontraba sobre una mesa de cristal, y al fondo una habitación seguida de una puerta que conducía ala ducha. Elián cerró la puerta detras de él, dejó las llaves sobre la barra y caminó hasta la habitación, en la habitación había un ventanal que conducía a una pequeña terraza una mesa de noche estaba colocada casi a la entrada de la puerta en un costado y frente al ventanal un clóset blanco, la cama estaba cubierta con sábanas blancas. —¡"Papi"! —dijo Jhony un pequeño de 4 años de edad, con la piel apiñonada igual que la Elián, Jhony era un niño con ojos grandes y verdes como el jade, sus cabellos castaños era rizados y parecían un algodón enorme. —¡"Campeón! —dijo Elián mientras avanza con los brazos abiertos para tomar a su pequeño hijo entre sus brazos; la puerta de la ducha se abrió Elián giró el rostro al escuchar el ruido del picaporte. —Por fin estás aquí, Jhony no ah querido dormir, dijo que quería verte —dijo Elena, una mujer de de piel blanca, de ojos de color verde, con los cabellos lacios y largos de color castaño claro . —Hola amor —dijo Elián, besando los labios de aquella mujer, sin soltar de su agarre a Jhony. —Esta vez llegaste temprano —mencionó Elena mientras colocaba en sus cabello una toalla blanca para secarlo. —Pensé que estaría aquí Ronda —dijo Elián refiriéndose a la niñera de Jhony. —No, me dijo que tenía un contratiempo y salí del trabajo un poco antes —respondió Elena untando crema sobre su blanca piel. —Ya falta poco amor… te prometo que falta poco… solo un año más y nuestra vida cambiará —dijo Elián, dejando sobre la cama a su hijo, sentándose sobre la cama, para después quitarse los zapatos con un gesto de cansancio. —Lo sé Elián, ambos trabajamos duro para cambiar nuestra vida, y se que lo lograremos… —dijo Elena haciendo una pausa mientras se colocaba un camisón de manta blanca tirando la toalla que cubría su cuerpo dejando al descubierto sus senos, los cuales estaban sujetados por un pequeño corpiño, y continúo. —Se que así será, es solo que… estoy cansada y un tanto arrepentida… y no por nuestro hijo… jamás lo haría… pero si tan solo le hubiera hecho caso a mis padres… si tú hubieras aceptado su ayuda —dijo Elena levantando el tono de su voz un poco entre sollozos. —Ya hablamos de eso Elena y no te preocupes, es posible que antes de lo que crees salgamos de esto… Yo tampoco quiero que tú y mi hijo crezcan en estás condiciones —replicó Elián, acariciando los cabellos rizados del pequeño Jhony. —¿Cómo te va en la facultad? —preguntó Elena tratando de cambiar la conversación. —Todo está bien, y en el bar todo de maravilla —respondió Elián incorporando su cuerpo y sacándose el abrigo y la camisa tirandolas al suelo. —Jonhy es hora de dormir —ordenó Elián y Jhony se incorporó de la cama y caminó sobre ella hasta llegar un pequeño cunero el cual había sido su lugar para dormir desde que nació. Elián giró nuevamente el rostro y le dió una sonrisa a Jhony este se volteo dándole la espalda y durmió de inmediato Elena salió de la habitación en busca de café para ambos, Elián salió a la terraza con el torso desnudo, tomó un cigarro de una caja que guardaba dentro del clóset, cerró la puerta de cristal detrás de él y encendió el cigarrillo que llevaba entre su labios carnosos, su cuerpo se iluminaba con la luz de la luna y resaltaba sus músculos bien definidos, gracias al ejercicio que hacía todos los días por las mañanas antes de ir a la universidad. Dio un par de caladas al cigarrillo y observaba con profundidad cómo se iluminaba la punta del cigarro cada vez que inhalaba el humo. La mente de Elián comenzó a divagar, pensaba en los últimos cinco años de su vida, y todo lo que había tenido que hacer, pensó en cada una sus decisiones y lo que estás ocasionaron, continúo fumando y casi al terminar con el tabaco, en su mente se cruzó la imagen de su profesor de economía, se cruzó la imagen con el rostro de Maximiliano el hombre que lo había llevado hasta el metro de la ciudad. El hombre que le había platicado sobre sí mismo y como lo percibía. Pensó en él por un momento sintiendo alguna especie de alegría; si bien era cierto que para Elián no había significado nada fuera de lo común, se sentía agradecido por haber podido hablar con un hombre tan enigmático como lo era Maximiliano ante su ojos. En la universidad, era muy popular pero no tenía grandes amistades más que un joven que vivía con él en la fraternidad y a su amante Lexy Rosas y en el bar en realidad solo trataba de trabajar y rogaba que las horas pasaran deprisa para poder llegar a dormir algunas horas. La imagen de Maximiliano en la mente de Elián se mantuvo bastante tiempo, el suficiente, para que el cigarrillo quemará sus dedos, en ese instante, arrojó la colilla al vacío y despertó de sus sueños. Elena entró en la habitación abrió la puerta de cristal que daba al balcón y le llevó una tasa de café n***o, Elián le agradeció besándola nuevamente mientras ella acariciaba su pecho. —Sabes, la universidad me está matando al igual que a ti, y aunque mi trayecto es mejor que el tuyo a veces quiero desistir —mencionó Elena, dando un trago a su taza de café. —No te rindas, te faltan solo un par de meses y podrás buscar otro empleo, dejarás de lavar platos… —dijo Elián sin terminar su frase siendo interrumpido por Elena. —Lo sé, es solo que… en fin tienes razón, solo dos meses y empezarán a cambiar nuestras vidas —reolicó Elena, con la voz en tono de cansancio. Elián tomó con su mano la cintura de Elena y la besó con pasión, ella permitió que Elián se acercara lo suficiente para sentir su m*****o endurecido. Después de aquel beso Elián le dijo que necesitaba, de su cuerpo, pero Elena se negó, le dijo que no podían que su hijo estaba en la habitación Elián aceptó su negativa con una mueca de fastidio. Después de eso Elena entró en la habitación y se recostó, esperando a que el cansancio la venciera y así ella pudiera conciliar el sueño. Minutos después Elián hizo lo mismo, se recostó sobre la cama y con una manta cubrió su cuerpo, y de un momento a otro el sueño al igual que a Elena, lo venció. …. Los rayos del sol y silbido de algunos gorriones anunciaban que el día había llegado, la penumbra de la noche había cedido su espacio y como en cualquier de la ciudad, la vida comenzaba, el ruido constante de los autos, ambulancias y la fábricas comenzaba a contaminar con el ruido la bella ciudad. Ronda la niñera de Jhony tocaba a la puerta, Elena estaba terminando de arreglarse, cuando abrió la puerta para que Ronda entrara. —Arriba Jhony, Ronda está aquí, debes apresurarte —dijo Elena mientras cepillaba su cabello. Elián despertó, con un bostezo, preguntó por la hora y Elena se la indicó. —"Papi" ¿Cuándo volverás? —preguntó Jhony. —La semana entrante campeón, recuerda que por ahora vivo cerca de mi escuela y no puedo venir diario —respondió Elián tomando la mano de Jhony, éste frunció el entrecejo en señal de tristeza. Elián vivían en una fraternidad muy cerca a la universidad y una vez cada dos semanas visitaba a Elena, los demás días los ocupaba para estudiar y trabajar, Elián se levantó de prisa, se puso la misma ropa que llevaba del día anterior, le dio un beso a Jhony y otro a Elena y salió de prisa de aquel edificio. Tomó un autobús que lo llevo hasta la fraternidad. Era una casa con muchas habitaciones donde vivian seis estudiantes incluyéndolo a él, entró de inmediato a su habitación y aunque era pequeña tenía una ducha propia dentro de su habitación, se quitó la ropa de prisa dejando todo su cuerpo al descubierto, abrió la llave del agua y dejo que está recorriera todo su cuerpo, se quedó dentro de la ducha algunos minutos, después salió de prisa se lavo los dientes y escogió pantalones negros y una playera blanca, busco algunos zapatos dentro de su pequeño clóset y salió de la habitación corrió con toda la velocidad que sus piernas le permitieron la universidad se encontraba solo algunas cuadras adelante, llegó a la universidad, caminó hasta el ala oeste, corrió nuevamente por el pasillo y entró de prisa anfiteatro donde se impartiría nuevamente la clase de economía. Al abrir la puerta observó que solo un par de estudiantes estaban sentados en las primeras filas, sonrió para sí mismo, pues había llegado justo a tiempo para tomar la clase que le impartiría Maximiliano. Los minutos pasaron y el anfiteatro comenzó a llenarse, Maximiliano era uno de los profesores más populares en aquella universidad, su popularidad, no era solo por su aspecto físico el cual era fascinante para la mayoría de las estudiantes, sino porque todos sabían que él era un hombre inteligente, millonario y uno de los mejores empresarios, de la ciudad, y por lo tanto muchos de los estudiantes de economía y administración trataban de nunca perderse ninguna de sus clases. Los minutos seguían pasando y Maximiliano no se presentaba, Lexy llegó casi al último, saludando a Elián levantando la mano, mientras esté le sonreía. Lexy buscó llegar hasta el lugar vacío que estaba resguardado por Elián. Elián la saludo con un beso en la mejilla y le dio paso para que ésta se pudiera sentar, Lexy le preguntó a Elian que si todo estaba bien que no había nada de él desde la mañana del día anterior cuando el profesor los había encontrado en las escaleras, también le mencionó que se sentía muy incómoda de volver a ver a Maximiliano que no sabía cómo iba a reaccionar él cuando la viera, Elián le mencionó que no había de que preocuparse. El murmullo invadía el anfiteatro, los estudiantes parecían pequeños niños que no tenían disciplina, esperando a que su maestra de preescolar regresará de la dirección. —Buenos días jóvenes —dijo Maximiliano entrando en el anfiteatro, Elián lo miró fijamente y sonrió cuando Maximiliano le dirigió una mirada, correspondiéndole a su sonrisa. Y todos en el anfiteatro guardaron silencio.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR