Te necesito

2151 Palabras
En la facultad cerca de la oficina del rector hay un espacio destinado a los profesores, este espacio es un lugar sumamente acogedor, dentro del lugar hay una mesa ovalada con sillas de madera a su alrededor, justo en la la entrada del lugar, traspasando la mesa grandes y cómodos sofás de piel, de color n***o cubren el fondo de la habitación, tienen como vista el campo de fútbol americano, al otro costado hay una cafetera, trastos para poder tomar café y algunos otros accesorios, la puerta, los marcos y el piso, todos son de madera, de un color caoba. Maximiliano justo al frente de los ventanales en una pequeña silla más cerca de la ventana más grande, le gustaba observar el inmenso campo, el empastado verde, y creía que el azul del cielo, eran la mejor combinación que podía experimentar jamás. Con tan solo 33 años de edad lo tenía todo. Dinero, fama en el mundo de los negocios, belleza, un cuerpo atlético y la atención de todas las mujeres que buscaban al hombre perfecto. Maximiliano gozaba de todo lo que cualquier hombre busca. Tomaba una taza de café humeante, revisaba algunos proyectos y documentos sobre su próxima clase, aquel día había dado clase al primer grupo donde se encontraba, Elián. Maximiliano tenía tres horas de intervalo y después de cumplirlas daría una nueva clase a otro grupo, Maximiliano tenía el poder de su enigmática presencia, un porte tan estilizado como tan único lo hacían sobresalir entre todos sus colegas. La noche anterior para Maximiliano había pasado sin perturbaciones, era un hombre muy disciplinado, todos los días salía al gimnasio, antes de realizar cualquier actividad. Observaba aquel campo con mayor atención a la que ponía en los archivos que estaba revisando el campo estaba completamente solo, para él era un mecanismo en el que lograba encontrar la paz, la paz que no le faltaba. Comenzó la práctica de los jugadores de futbol, grandes jóvenes atletas con los músculos resaltados fuera de sus ropas se mostraban en casi todos los estudiantes que en ese momento buscaba descargar su energía, tratando de golpear a sus rivales, entre todos aquellos atletas se encontraba Elian, era parte del equipo de fútbol, Maximiliano alcanzó a distinguirlo de entre todos los que hacían calentamiento, lo observó con detenimiento, sabía que Elian no podría saber que lo veía sin embargo se sentía un tanto avergonzado, de no poder quitarle la vista. Estaba por terminarse la taza de café, el vapor ya no se percibió en la taza de café esté se había enfriado, Maximiliano decidió dejar su taza sobre una pequeña mesa en el rincón de aquel lugar en donde se encontraba completamente solo, la práctica de fútbol había terminado y la alarma había sonado, era momento de que Maximiliano regresara al anfiteatro a dar su siguiente clase. éste caminó por los pasillos de aquel lugar dirigiéndose hacia su destino, el equipo de futbol cruzo, con Maximiliano, los estudiantes no habían sido cauces de saber que Maximiliano cruzaría justo el pasillo en el que ellos corrían despavoridos, tal cual una estampida entre risas, gritos y murmullos los estudiantes cruzaron al mismo tiempo Maximiliano. —¡Alto! —grito Maximiliano —¡Es que acaso son una manada de bestias! —replicó con un tono alto, los jugadores de fútbol se detuvieron en seco. —Disculpe profesor, no lo vimos —dijo uno —Lo siento señor, tiene razón no volverá a ocurrir —dijo otro —Vamos chicos, de prisa —dijo uno al fondo —Tú el que tiene tanta prisa, quiero verte —mencionó Maximiliano y un silencio se apoderó de aquel pasillo. El chico que había intentado apresurar a sus compañeros se abrió paso entre los presentes. —Perdón señor es solo que… —dijo Elian mientras observaba con la mirada nerviosa a Maximiliano. —Tu prisa, no es problema mio, te quiero en mi clase ahora —dijo Maximiliano indicando a los demás que se retiraran —Pero… profesor… Hace unas hora tome su clase y hoy ya no tengo más clases —replicó Elian, con la voz un tanto temblorosa, el resto de sus compañeros seguían inmóviles. —Eso es una buena noticia, tomarás nuevamente mi clase, a fin de cuentas ya no tienes más que hacer… te espero, no tardes —explicó Maximiliano, giro el cuerpo y camino sin mirar atrás, los amigos de Elian, comenzaron a murmurar. —Chicos, otro día… —dijo Elian caminando hacia la misma direccion que habia tomado Maximiliano, maldiciendo su suerte y su boca, pensado en que había sido un idiota por hablar cuando el profesor estaba reprendiendo la actitud de su grupo. Maximiliano estaba dentro del anfiteatro y alumnos que cursaban el segundo año de la facultad estaban, completamente atentos a la explicación del profesor. —Disculpe profesor, ya estoy aquí… —dijo Elian, todos en el anfiteatro voltearon al unísono, Elian vestía, unos pantalones blancos ajustados a su anatomía y un jersey y una casaca, la cual dejaba al descubierto, su alargados y musculosos brazos. algunas chicas lo conocían de vista y había sonreído al verlo entrar. —Adelante pasa —mencionó Maximiliano indicando con sus manos que se acercara a la tarima, Elian desconcertado, con un paso lento se acercó hasta la tarima. —Chicos, quiero que responda a la siguiente pregunta ¿Qué es la oferta y la demanda? —preguntó Maximiliano, a todos los oyentes en aquel anfiteatro. —Ehhh… la oferta podría ser algo que se pone a la venta y la demanda es cuanto se puede comprar en aquel mercado —dijo uno al fondo. —De acuerdo tu respuesta es algo inconclusa pero bien… si yo les dijera que pongo a la venta a este hombre ¿Quien lo compra? —dijo Maximiliano con una voz directa y sin tropiezos mirando directamente a los oyentes, Elian en ese instante se sintió avergonzado y todos los oyentes abrieron sus ojos tan grandes que parecían salir de sus órbitas. —¿Por qué se quedan callados? —preguntó Maximiliano, y el silencio seguía en la clase. —De acuerdo, aquí hay un grupo de moralistas muy bien les daré algunos datos… imaginemos que Elián es un jugador de Fútbol con una carrera muy prometedora, ya ha sido preseleccionado por una de las más importantes firmas, para poder jugar futbol y volverse multimillonario —dijo Maximiliano tomando una pausa y continuó. —¿Quien lo compra? —preguntó y varios hombres del lugar levantaron la mano. —De acuerdo… no bajen la mano… les daré otros datos, ya no es un jugador profesional de fútbol, ahora es… un hombre que se prostituye en la calles todas las noches a un precio accesible… ¿Quién lo compra? —preguntó Maximiliano, todos los hombres que habían levantado la mano la bajaron de inmediato, sin embargo algunas chicas, levantaron la mano en ese momento. Murmullos y risotadas se expandieron en el anfiteatro. Elian estaba desconcertado por completo, sus ojos parecían brillar como si estuvieran a punto de explotar en llanto, su mejillas se habían enrojecido y su postura corporal solo indicaba que Maximiliano lo había humillado, lo había hecho sentir algo menos que basura y sin embargo seguía de pie frente a todos los presentes. Maximiliano con el semblante serio, siguió adelante. —Muy bien aquí está la oferta y la demanda, según las necesidades capitalistas. Elián retírate y espérame en la sala de maestros. —ordenó Maximiliano y Elian salió de prisa de aquel lugar, Maximiliano continuó la clase les dejo que estudiaran aquellos temas que había expuesto en la clase, recogió sus documentos, su “laptop” y salió de aquel lugar directo hasta la sala de maestros, donde aun seguía su taza con café frío. Entró a la sala y observó que nadie estaba en aquel lugar sonrió por un momento, y giro de prisa para salir del lugar, encontrándose de frente Elian, este vestían con ropa casual se había cambiado su uniforme deportivo y se había colocado, ropa que cubría mejor su cuerpo. —¿Pensé que no vendrías? —preguntó Maximiliano mirando fijamente los ojos de Elian. —Disculpe… yo… necesitaba cambiarme… pero estoy aquí, ¿Qué es lo que necesita? —preguntó Elian bajando la mirada mientras cruzaba las manos por detrás de sus nalgas. —A ti —dijo Maximiliano con una sonrisa arrogante, Elian con la mirada aun abajo, asintió con la cabeza sin entender qué ocurría, acaba de ser humillado por el profesor, que un dia antes le había ofrecido llevarlo hasta su hogar, y ahora sus palabras solo lo confundían aún más. —Vamos, tienes tiempo, tengo trabajo y necesito salir de aquí —mencionó Maximiliano. Elian titubeó un poco, antes de aceptar la propuesta de Maximiliano, sin embargo algo dentro de él le hizo sentir la confianza que necesitaba, para seguirlo, si bien no sabia a donde irían ni para que… sentía que a pesar de todo su profesor era un hombre tan interesante, que no podía perder la oportunidad de tener un momento con el, que le contara tal vez alguna anécdota, o algún capítulo profundo de su vida, o incluso solo quisiera pasar un momento con él aprendiendo algo nuevo. Elian era un chico lleno de sueños y con mucha hambre y deseos de conocer el mundo, y sabía que Maximiliano podía ser ese hombre que le pudiera enseñar el mundo, aunque este mundo solo fuera con la imaginación. Maximiliano subió a su automovil de color n***o y Elian hizo lo mismo en el asiento del copiloto, durante el camino Elian intento saber para que lo había llamado Maximiliano, sin embargo éste, habia estado enlazado a una llamada telefonica durante todo el caminó tenia un a junta, a la cual le habia sido imposible llegar, entonces en ese momento mientras conducía dirigía una junta a su personal a cargo de su propia empresa. Llegaron hasta la oficina de Maximiliano, ambos bajaron del automóvil y avanzaron hasta la entrada del edificio donde se encontraba la oficina de Maximiliano subían, en el elevador Elian encontró el momento perfecto para preguntarle a que lo había. —¿Cuánto ganas en aquel bar? —preguntó Maximiliano de forma escueta. —Disculpe no lo entiendo… yo… —dijo Elian pero fue interrumpido. —Lo que ganes no me interesa, no voy a robarte, meconio Maximiliano y una sonrisa arrogante iluminó nuevamente su rostro, Elian guardó silencio y Maximiliano continuó. —Quiero que trabajes, para mi… y antes de que digas algo, quiero que entiendas mis razones… Si tu quieres ser el mejor de tu clase no puedes trabajar en ese bar, y si yo quiero que seas el mejor en mi clase debo ayudarte —dijo Maximiliano, nuevamente con un semblante serio. El rostro de Elián se iluminó, y pesar de no saber a qué se dedicaría, o cual era el trabajo del que hablaba Maximiliano aceptó sin chistar. —Si… si claro por supuesto, muchas gracias… yo… trabajaré para usted… yo… —dijo Elian con voz impaciente, estaba aturdido por la noticia que Maximiliano le decía en aquel momento no tenía idea de por qué, ni para que lo había elegido pero sabía que no podía perder aquella oportunidad. Elian en un impulso se lanzó sobre Maximiliano abrazandolo, era tan solo unos centímetros más bajo que Maximiliano, éste intentó aceptar su abrazo tomándolo por los codos el elevador se abrió. —”¿Max?” —dijo una voz masculina. —¡Tú! —Mencionó Maximiliano, mientras su socio observaba cómo un joven abrazaba con intensidad al presidente de “E & C” Maximiliano alejó de prisa a Elián de sus brazos, éste le pidió perdón por ser tan efusivo, le dijo a su socio que lo esperara en la oficina, que en un momento lo atendería. —Sabes no contaba con la visita de mi socio… pero… dame un segundo —dijo Maximiliano, después de eso llamó a la recepcionista de la entrada explicando que hacía Elian en ese lugar, le pidió que lo llevará a recursos humanos, que ahí sabían perfectamente, que es lo que tenían que hacer despues le pidio que le diera algo de dinero para que se comprara ropa y que lo esperaba, al dia siguiente, despues de la universidad, Elian acepto encantado todas la órdenes de Maximiliano, éste por último le dijo que tenía que llevar algunos documentos, y le mencionó que si era casado y tenía hijos también eran necesarios. —Disculpe, yo no tengo hijos, no soy casado y si lo necesita puedo terminar con Lexy —mencionó Elian, sugiriendo que cualquier distracción él podía eliminarla para ser más eficiente. —No es necesario, tú vida personal es tu problema solo quiero que seas eficiente… bueno te dejo y éxito, nos vemos mañana —mencionó Maximiliano, alejándose de prisa de la entrada de aquel lugar.
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