“Ya no quiero adelantar el tiempo; quiero que se detenga, siempre que estés en mis brazos” Han pasado dos días desde la última vez que vi a Máximiliano, y tal vez esto solo me ha enseñado algo, me ha enseñado a saber que lo amo profundamente, tanto que mi pecho duele cada que respiro y pienso en él, lo amo tanto que cada que su nombre se pronuncia en mi boca, mi sed de tenerlo cerca me hace creer que la magia aún existe. El amanecer aún no llega, salgo de la fraternidad, la casa está completamente sola, mis compañeros o a estas alturas tal vez deba llamarlos mis colegas. Se han reunido con sus familias, con el objetivo de pasar las fiestas en compañía. Camino con paso lento la nieve cae del cielo tengo miles de cosas por hacer, que he postergado, tal vez por miedo o tal vez por desidi

