Estuve texteando con Brenda durante el camino y por eso no me fijé a dónde llegamos. Estamos en un muelle y al lado de este hay un gran crucero, que a simple vista, se ve espectacular. — ¿Lista?. — Pregunta Emiliano, tomando mi mano. — ¿Cómo?, ¿Subiremos ahí?. — Cuestiono emocionada, señalando el crucero. — ¡Sorpresa!. — Exclama sonriente y yo sólo puedo cubrir mi boca con las manos, mientras doy saltos como niña pequeña. — Gracias por todo esto, mi amor. — Lo abrazo y beso, por lo que él gustoso me corresponde. Mis mejillas arden, al caer en cuenta de mis palabras. — Espera, no sé si escuché bien. ¿Cómo me llamaste?. — Pregunta con una sonrisa de oreja a oreja. — Si escuchaste, Emiliano. — Bufo con una sonrisa, abanicando mis mejillas. — ¡Vamos!. Repítelo para mí, Alicia Montero.

