Gregorio me mira pensativo, pero asiente a mi petición y lo agradezco. No me perdonaría si a él o a mi hermano, les pasa algo por tratar de defenderme. — Debo ir con Abril. — Anuncio, por lo que él camina hacia la puerta, pero lo detengo. — No lo dije para que te fueras. — Aclaro y pone cara de pregunta. — Gregorio, ¿Te quedarías esta noche con nosotras?. — Cuestiono con una leve sonrisa y él abre sus ojos de par en par. — ¿No te asusta que de pronto entre en la madrugada a tu habitación, me ponga sobre tí, te desnude de a poco y te recorra completita, hasta que nos sorprenda la luz del día, entre caricias y besos?. — Pregunta coqueto, acercándose a mí. No puedo evitar sentir el calor en mi cuerpo. Antes de que pueda responder, sus labios reclaman los míos. Mis dedos se pierden en su

