*** EMILIANO *** Estar con Alicia es tan sublime, que podría quedarme así, con ella entre mis brazos, para siempre. Después de mi declaración improvisada, me siento algo rechazado. Sé que vamos muy rápido, pero, ¿Qué más da?. Ella también me quiere, aunque se empeñe en disimularlo. Un silencio incómodo se adueña de la habitación durante unos segundos, hasta que ella por fin se vuelve hacia mí, para verme a los ojos. — ¡Repite eso, Emiliano!. — Me pide, en un hilo de voz. — ¡Te Amo, Alicia!. ¡Te Amo!. — Respondo tomando sus manos. — ¡Esto es una locura!. — Se queja, pero puedo notar como una sonrisa se va formando en su rostro. — Tal vez, aunque a mí no me importaría desquiciarme, si es a tu lado. — Confieso, por lo que ella suelta un suspiro al sonreírme. — Siendo así, a mí tampoco

