Permanezco inmóvil y en silencio mientras acaricio mi mejilla, ya que comprendo su rabia. Yo también estaría furioso, si ella no aparece en toda la noche. — ¿Tienes idea de la noche que pasé?. Definitivamente eres un desconsiderado, Emiliano. — Me reclama y agacho la cabeza. — No te pregunto dónde estabas, porque lo imagino. ¿Sabes qué?, Me decepcionas y espero que cuando reacciones, no sea demasiado tarde. — Amenaza, yendo a su habitación. — ¡Papá!. — Me saluda mi Abril, corriendo hasta donde me encuentro. — Mi chiquita, ¿Cómo estás?. — Le respondo abrazándola con fuerza y besando sus mejillas. — Papito, ¿Cuándo regresa Ali?. — Me pregunta con esos ojitos tristes, que me parten el alma. — No lo sé, amor. Su familiar, aún está muy enfermo. — Miento. — Yo digo una cosa. ¿Por qué no

