Miro a Hilda con cara de pregunta, mientras releo el papel con total confusión. Es una reserva de tiquetes aéreos y hotel para dos personas en la isla de Curazao, dentro de dos semanas. Obviamente, nuestros nombres aparecen allí, lo que me hace sentir tenso. — ¿Desde cuándo tenías estas reservas?. — Pregunto incrédulo. — Hace un par de meses. Era una sorpresa para la luna de miel. — Confiesa entre sollozos. — Ay, Hilda. Perdón, pero, ¿Qué pretendes al enseñarme ésto?. — Cuestiono sin entender su actitud. — Emiliano, obvio no vas a querer ir conmigo, ni yo iré sóla, así que úsalo. Puedes hacer el cambio de mi nombre y así no habrá lío al viajar. — Responde regulando su llanto. — ¡De ninguna manera!. Tú pagaste ese viaje. Vé con Blanca, o con el hombre del mensaje. — Rebato devolviénd

