36. Sin música, lo hay canción ante la desesperación. Cuando estoy por salir a mi auto, pego un salto al sentir que alguien toma de mi hombro. - ¡Dios chica! - la voz de Stella me hace sentir menos temerosa. - Yo, lo siento he estado un poco nerviosa. - Dicen que los orgasmos son buenos para los nervios, si yo tuviera un Jackson cerca, créeme no saldríamos de la cama - su comentario de da de todo menos risa, no en este momento. - Stella debo irme, tengo ya sabes cosas que hacer - ella asiente. - Por cierto, debes maquillarte un poco pareces enferma. Solo le doy un adiós con la mano y me subo al coche, me conecto al manos libres. - ¿Christian? - la voz de Jackson me calma. - ¿Puedo ir a donde estas? - casi lloro. - ¡Claro! justo mi hora de almuerzo comienza en veinte minutos - me

