Mi amiga que vive cerca de Nicolás me envía un mensaje de texto, donde me dice “Te mandan saludos” pongo los ojos en blanco, ya ni siquiera me ilusionaré con Nicolás, no quiero volver a sentir lo de ayer, el dolor al ver que no me llamo cuando quedó en hacerlo.
Es bastante triste imaginar que un chico te hace algo así y luego está como si nada hubiera sucedido, sinceramente tienen el don para aplicarnos la ley del hielo luego de habernos emocionado tanto.
«Y dicen que las difíciles de entender somos nosotras»
Si para una mujer se necesita un manual, para comprender a un hombre se necesita una maestría, ya que las cosas que hacen ni siquiera Stephen Hawking los puede comprender… O quizás sí, porque él es hombre, bueno creo que estoy divagando y todo es por culpa de ese idiota que me hizo meter cosas en mi cabeza y ahora me aplica la de no te conozco y no te he visto.
Puede que sea algo pequeño e insignificante, pero estábamos empezando algo, al menos eso fue lo que creí yo. Ellos son especialistas en hacernos pensar que quieren algo cuando en realidad lo que pasa es que solo juegan con nosotras, por eso se merecen una buena patada ahí donde más les duele.
No contesto el mensaje y me voy a mi casa, paso lo que queda de la tarde haciendo guías de matemáticas, álgebra y algo que siempre me ha encantado, así como también historia y lo que me enseñaron hoy.
Mis semanas de lunes a viernes son de lo más aburrida, estudio, deberes, dormir. Si esos son mis días, creo que por eso mis padres me dan permiso de salir, ya que cumplo con mis deberes y no fumo, bebo poquísimo, me cuido y nunca me comportó mal al salir. Soy una chica de mi más común con una vida sencilla como cualquier otra, la mayor parte de mi tiempo es estudiar y lo más increíble que me ha pasado es que la semana pasada me encontré un lápiz en el salón… Bueno, creo que ya pueden darse una idea de lo interesante que es mi vida y creo que por eso muchas veces no consigo ser tomada en cuenta por algún chico. Eso me hace traer nuevamente al idiota de aquella noche.
En mi mente sigue dando vueltas Nicolás, creí que el reencuentro sería algo mejor, pero solo fui yo la que lo espero, por parte de él no fue así. Voy a dejar de pensar en él, si en algún momento lo vuelvo a ver y se acerca bien, si no lo hace pues nada cada uno con su vida. Es lo mejor que puedo hacer.
Nuevamente fin de semana, bueno, viernes, mis padres vienen a casa de mi amiga, tenemos la suerte que sean muy buenos amigos, lo que a nosotras nos encanta.
Vamos a dar un paseo, nos gusta caminar eso nos distrae mientras hablamos de cualquier cosa, somos realmente unidas y disfrutamos cada momento juntas, en algunas ocasiones nos peleamos, pero por cosas tontas y luego lo arreglamos así como una pareja de esposos…
Ella es como la voz de mi conciencia y yo soy su dolor de cabeza, la considero muy mandona siempre me quiere decir que hacer y eso en algunas ocasiones es bastante molesto, pero con todas esas cosas la quiero mucho y ella a mí. Aunque me cause dolores de cabeza y yo a ella.
Decidimos salir para mirar todo el hermoso paisaje y la tarde se nos va mientras hablamos hasta que sin darnos cuenta llegamos a un lugar donde es frecuentado por chicos jóvenes como nosotras, y no solo eso… Al mirar bien me doy cuenta de que entre esos chicos se encuentra aquel de esa noche el cual prometió una llamada que jamás sucedió, lo observo bastante seria y giro mis ojos. Mi amiga se percata y trata de hablarme para llamar mi atención y decido que ya tengo suficiente.
Ambas entramos a una tienda que está cruzando la calle y al retirarnos de ese lugar escucho su voz…
Él me llama por mi nombre, pero no tengo la intención de voltear a verlo.