—Tengo un proyecto que quiero que tú lo conozcas Fabiola —le dice George, un mes después de haberse unido—quiero que me des tu opinión. —Soy toda oídos mi conquistador—dice Fabiola sonriéndole. —Tú sabes que tengo una sucursal de mi empresa en Santiago de Chile; quisiera irme para allá una larga temporada y así atendería esa sucursal y traería a Henry y Mary que están allá, para que se encarguen aquí —dijo George muy entusiasmado. —¿Qué puedo decirte yo amor; tú sabes muy bien manejar tu negocio y sabes bien como hacer las cosas —dice Fabiola algo inquieta—lo único que me preocupa es que me dejes sola por mucho tiempo. —Te lo explicare de esta forma mi bella genio:—¿Te gustaría acompañarme como mi primera dama a unas vacaciones de luna de miel a Santiago de Chile y luego residenciarno

