bc

La Melodía que Enamoró a mi Jefe

book_age16+
257
SEGUIR
2.6K
LEER
HE
de amigos a amantes
arrogante
jefe
bxg
alegre
Oficina/lugar de trabajo
assistant
seductive
like
intro-logo
Descripción

Sebastian Sinclair, el poderoso CEO de GlobalTunes Records en Los Ángeles, es conocido por su fama, riqueza y actitud despiadada. A pesar de su éxito aparente, oculta un oscuro secreto: su disquera está al borde de la quiebra, y les debe dinero a personas peligrosas. En un intento desesperado por recuperar su imperio musical, organiza audiciones para encontrar la próxima estrella.

Abby Green, una talentosa joven de veintiún años, sueña con convertirse en cantante, pero lucha contra el pánico escénico que amenaza con destruir sus aspiraciones. Los caminos de Abby y Sebastian se cruzan cuando ella se aventura a audicionar, pero un accidente la hace chocar directamente con el infame jefe de la disquera. Para sorpresa de ambos, Sebastian le ofrece un trabajo como su asistente personal, y Abby, a pesar de las señales de advertencia, acepta.

A medida que Abby se sumerge en el mundo de la música y se enfrenta a la implacable personalidad de su atractivo jefe, descubre que detrás de la fachada de demonio de Sebastian se esconde algo más profundo. Una voz misteriosa y cautivadora lo intrigará a él, mientras su propio miedo al escenario la consumirá a ella.

¿Qué sucederá cuando Sebastian descubra que la voz que lo hipnotiza ha estado a su lado todo el tiempo? El destino los entrelazará en un emocionante viaje lleno de música, secretos y pasión.

chap-preview
Vista previa gratis
CAPÍTULO 1: EN BUSCA DE UN SUEÑO
Abby Cuando tengo los audífonos puestos, es como si todo el mundo a mi alrededor dejase de cobrar sentido. Cierro mis ojos y me dejo llevar por el sonido envolvente de los bajos. Sin darme cuenta, estoy cantando a todo pulmón, a sabiendas de que nadie me ve. Me impulso con la silla de rueditas en la que estoy sentada y tomo un cepillo para el cabello de la mesita de noche. Si lo imagino con fervor, casi puedo sentir que estoy en el escenario dando el concierto de mi vida. Estoy tan concentrada en lo que hago que no me doy cuenta cuando Harmony, mi mejor amiga, abre la puerta de mi habitación. En el momento en que abro los ojos la descubro observándome con una sonrisa burlona de oreja a oreja. —¡Harmony! ¿Hace cuánto que estás ahí? —pregunto arrojando el cepillo a mis espaldas. Ella suelta una carcajada y se acerca a mí, a la vez que yo me quito los audífonos para escucharla. —Lo suficiente como para repetirte por milésima vez, que tienes la voz más perfecta y melodiosa que he escuchado en mi vida. No puedo evitar girar los ojos con fastidio. Sé que mi amiga está siendo demasiado condescendiente conmigo porque me quiere. Harmony y yo hemos sido mejores amigas desde la secundaria. Ella es la única que me ha escuchado lo suficiente, y la mayoría de las veces, suele atraparme infraganti, tal como ahora. —Me sobrevaloras demasiado Harm. —Por supuesto que no, te digo la verdad, y si dejaras ese pánico por un momento, te darías cuenta. Por eso… —dice haciendo una especie de pausa dramática, se arroja a la cama con una sonrisa traviesa y entonces saca una hoja de papel brillante y colorida—… te inscribí a esto. Le arranco el papel de la mano con mi corazón acelerado, solo de pensar que ha hecho alguna locura, siento que me voy a quedar sin aire en los pulmones. El pequeño volante tiene dibujada la silueta de una cantante bajo los reflectores de colores, y en grande las palabras: “AUDICIONES ABIERTAS”. ¡Dios mío! La voy a matar. —¡¿Estás loca?! ¡¿Cómo que me inscribiste?! —¿Ya viste de quién son las audiciones? ¡GlobalTunes Records! ¿Entiendes lo que eso significa? Me quedo boquiabierta ante sus palabras, y es que claro que sé lo que significa. GlobalTunes es la mejor disquera de los Ángeles desde hace más de cincuenta años, con artistas de talla mundial como la grandiosa Lily Monroe, una de las mejores voces del mundo. La sonrisa en la cara de mi amiga se ensancha aún más cuando ve que me quedo sin palabras para contestarle. —No, no, ni lo pienses. —¿Por qué no? No seas tonta, esta es tu gran oportunidad, piénsalo. Por fin podrías explotar ese talento que tienes, que hasta ahora solo se ha desperdiciado sin sentido. No puedes pasar toda la vida siendo una mesera y estudiando en el conservatorio. Suspiro y me arrojo en la cama a su lado. Sé que tiene razón, sin embargo, mi pánico escénico no se limita a una simple timidez y ya. Realmente me congelo cuando me paro en un escenario, con un micrófono frente a mí y los reflectores apuntando a mi rostro. Es absurdo, se supone que una cantante no debería ser así, pero ese es mi caso. Mi aspiración en la vida es ser una gran cantante, pero eso es solo un sueño absurdo. —No voy a poder hacerlo —respondo al fin. —Claro que sí, si quieres estaré ahí como apoyo moral, incluso puedo llamar a Owen para que… —¡No! —grito antes de que termine de hablar—. Es mejor que nadie sepa nada hasta ver qué pasa. Owen es mi novio, pero está de gira con su orquesta, lo que menos quiero es molestarlo con algo que podría no significar nada. No dejo de mirar el volante sintiendo una fuerte opresión en mi pecho. Una parte de mí desea hacerlo, en mi cabeza lo hago perfectamente, el problema es pasar eso a la realidad. —¿Eso quiere decir que lo estás considerando? —pregunta volviendo a sentarse. Muerdo mi labio con inseguridad, me incorporo a su lado y suelto el aire que he estado conteniendo. —Lo voy a intentar. El grito que sale de la garganta de Harmony se escucha en toda la habitación. A los pocos segundos, mis hermanos se asoman para ver si todo está en orden. Termino por echarlos y cierro la puerta. —Nadie puede saberlo, lo más probable es que ni siquiera pueda subir al escenario. —¡Bah! Si ese es el problema, te pegaré los zapatos al suelo para que no puedas escapar —asegura echándose a reír. Es evidente que mi amiga ha pensado en todo, pues la audición es esta misma tarde. Luego de buscar entre toda la ropa de mi armario, escojo algo bonito y llamativo, pero no demasiado extravagante y me subo a un taxi junto con Harmony para llegar a tiempo. Mis padres creyeron que iría a algún proyecto de la universidad, no fui capaz de decirles la verdad. En el trayecto, comienzo a sentir que mi corazón se acelera, las manos me sudan y estoy segura de que voy a vomitar. —Tranquila, todo te saldrá excelente, eres muy buena cantando —me asegura. —No lo entiendes, yo sé eso, el problema es que me paralizo, no sale la voz de mi garganta. Justo cuando termino de decir esa frase, el taxi se detiene frente al imponente edificio de GlobalTunes. Afuera hay una fila bastante larga de chicas, que, igual que yo, buscan audicionar para ser la nueva cantante famosa de la compañía. Harmony prácticamente me arrastra fuera del auto y me obliga a pararme en la fila. —Estás loca, de verdad estás loca —le digo con las manos temblorosas. —Mira Abby, si no entras a ese lugar y das la mejor audición de tu vida, te juro que te dejo de hablar —amenaza, aunque sé que no lo dice en serio. Pasamos una hora entera viendo como la fila se acorta poco a poco, hasta que quedan solo dos chicas para que yo entre. ¡Dios mío! Juro que quiero salir corriendo. —No puedo aguantar más, tengo que ir al baño —me avisa. —No, no puedes irte ahora, falta poco para que entre. —Todavía quedan dos chicas, iré de prisa y vuelvo. No vayas a huir mientras no estoy —advierte—. Préstame tu bolso, siempre llevas lo que necesito ahí —añade. Sé a lo que se refiere así que le entrego la cartera sin dudarlo. La veo salir corriendo hacia el otro lado de la calle, se pierde en la distancia y me deja ahí, sola y muerta de pánico. Cinco minutos después sale un hombre con un micrófono de cascos y señala a las dos chicas para que entren. —Ah… tú también —dice señalándome. —¿Yo? —Sí, sí, vamos, entra. —Pero mi amiga está… —Si no pasas ahora, dejaré entrar a alguien más. Miro indecisa hacia la calle por donde ella se fue. Cierro los ojos y respiro profundo, no puedo seguir siendo una cobarde. —Está bien —respondo. El hombre me deja pasar y cierra la puerta. Dentro, la disquera huele como a cuero costoso y desinfectante de piso. Es un olor curioso, pero me agrada. Nos hace caminar un largo pasillo con varias puertas, hasta que finalmente llegamos a una entrada de dos puertas de metal enormes. Empuja la palanca y nos hace una seña para entrar. El lugar es como una especie de pequeño auditorio, se encuentra ligeramente a oscuras, pero se puede ver claramente el reflector blanco apuntando al escenario. Hay muchas personas de la producción, música y demás, deambulando por ahí. Solo de verlos vuelvo a sudar frío. No obstante, no retrocedo pues, voy en fila y el hombre que me dejó pasar está detrás de mí. —Bien, aquí se preparan, cuando una termine, pasa la siguiente —explica. Las dos chicas que vienen primero que yo parecen emocionadas y ansiosas por salir al escenario y demostrar lo que saben hacer. En cambio, yo soy como un gatito asustado. No les digo nada. Primero pasa una de nombre Ava, y luego la otra, que escuché, se llama Chloe. —Muy bien, es tu turno —me avisan. Respiro profundo y camino con los ojos cerrados hasta el escenario. —Yo puedo, yo puedo hacerlo —susurro intentando darme ánimos. Sin embargo, cuando abro los ojos y veo el reflector apuntando a mi cara, y al fondo las figuras de los que van a juzgarme, mi corazón se acelera y comienzo a hiperventilar. Siento que voy a desmayarme en cualquier momento. No puedo, no puedo hacerlo. Salgo corriendo hacia el lado opuesto del escenario sin mirar atrás y con los ojos llenos de lágrimas. Soy una tonta, una cobarde. Empujo las puertas para alejarme de ahí lo más pronto posible, pero en mi intento por escapar, no me doy cuenta de que alguien más viene directo hacia mí. Para cuando lo miro ya es muy tarde. Choco con su cuerpo, causando que la bebida que lleva en las manos se le derrame sobre la chaqueta. —¡Agh! ¡No puede ser! ¿Es que no se fija por donde va? —¡Oh my God! Lo siento tanto, perdóneme, yo… no lo vi. —Sí, eso es evidente. Cuando levanto la cabeza y veo directo a sus ojos, me quedo completamente hipnotizada. Nunca había visto a un hombre tan jodidamente sexy en mi vida. Me encandila y me deja sin respiración. —Perdone —murmuro e inútilmente intento limpiar su chaqueta del café que le ha caído, pero él chasquea la lengua y me aparta. —Solo lo está arruinando más, déjelo así. —No, no podría, por favor, déjeme lavarla para usted, le prometo que se la devolveré como nueva. El imponente hombre frente a mí me detalla de pies a cabeza, evaluando si puede confiar o no. —Bien —acepta y ahí mismo empieza a quitarse la chaqueta para quedar solo con una camisa blanca de botones con la que se le marca cada parte de los músculos de su torso. Mis mejillas se sonrojan sin que pueda evitarlo. Él saca de su bolsillo una tarjeta y me la entrega. —Llévela a esta tintorería, si le dice que es para Sebastian Sinclair se la entregarán en veinte minutos. Luego vuelva aquí y sube directamente al piso cinco, le dice a la recepcionista que es para mí y la dejará pasar. —Está bien, y de verdad lo lamento mucho señor Sinclair. Sebastian ni siquiera me mira, me rodea y empieza a caminar. —Tengo prisa, voy a una reunión, así que apresúrese.

editor-pick
Dreame - Selecciones del Editor

bc

Domando al Amor

read
6.5K
bc

MI POBRE ESPOSO MILLONARIO

read
13.7K
bc

el amor lo cura todo

read
1.7K
bc

La esposa rechazada del ceo

read
223.0K
bc

Una niñera para los hijos del mafioso

read
59.9K
bc

Bajo acuerdo

read
49.9K
bc

Tras Mi Divorcio

read
576.9K

Escanee para descargar la aplicación

download_iosApp Store
google icon
Google Play
Facebook